Hoy quiero contarte parte de mi historia en mi caminar en la fe. Yo era una mujer creyente, asistía a la iglesia, oraba, y servía en lo que podía. Siempre me ha gustado servir. Mi esposo nunca se involucró de lleno en la Iglesia; era un hombre que creía en Dios y soy testigo de su fe; sin embargo todos sus dones y habilidades no estaban siendo desarrollados en la obra de Dios.
Después de mucho orar por un ministerio para él (12 años) un día, un hermano de la Iglesia lo invitó a la sierra Tarahumara hacer trabajos de mantenimiento en la casa estudiantil de jovencitas “Jehová Jireh” tarahumaras en Creel, Chih., la cual pertenece a la IMMAR, junto con un un campamento y una clínica médica en el poblado de Pitorreal.
Recuerdo ese primer viaje, hace 8 años, cuando decidí acompañar a mi esposo. La casa estudiantil se encontraba en muy mal estado. Había mucho por hacer; los hombres empezaron las reparaciones. Su servidora, las otras esposas e hijos empezamos a pintar paredes, a hacer la comida, y actividades que no requerían tanta fuerza física. En aquel entonces hospedaban a sólo 6 o 7 jovencitas. El propósito de la casa estudiantil consiste en albergar señoritas de entre 12 y 23 años para que puedan estudiar en Creel.
Seguir leyendo «Milagros en la casa estudiantil “Jehová Jireh”»




