Una nueva Iglesia en la Conferencia Anual de México llamada: “Corazón Ardiente”. 

Una nueva Iglesia en la Conferencia Anual de México llamada: “Corazón Ardiente”. 

Pablo Negrete Solís

El pasado domingo 24 de mayo de 2026 quedó marcado como una fecha profundamente significativa para la vida de la Iglesia Metodista de México. En el auditorio del Colegio Sara Alarcón, abrió oficialmente sus puertas Corazón Ardiente, una nueva comunidad de fe nacida en el seno de nuestra tradición metodista, pero con la mirada puesta hacia las nuevas generaciones y los desafíos espirituales de nuestro tiempo.

La jornada inaugural reunió un centenar de hermanos y hermanas de distintas iglesias, líderes nacionales, conferenciales, distritales, jóvenes, familias y amigos que fueron testigos del inicio de un proyecto que busca recordarnos algo esencial: el Evangelio sigue siendo fuego vivo cuando encuentra corazones dispuestos.

La predicación inaugural estuvo a cargo del Obispo Agustín Altamirano, quien compartió el mensaje titulado “Corazón Ardiente: una experiencia vigente”. A través de su exposición recordó que el metodismo nunca nació como una estructura rígida, sino como un movimiento encendido por el Espíritu Santo, capaz de hablarle a cada generación en su propio contexto.

Y es imposible ignorar el paralelismo providencial de la fecha; siendo la celebración litúrgica de Pentecostés —ese momento donde el Espíritu Santo descendió como fuego sobre la Iglesia naciente—, esta nueva comunidad abrió sus puertas evocando también aquella experiencia del 24 de mayo de 1738, cuando Juan Wesley escribió en su diario que sintió su corazón “extrañamente cálido” mientras escuchaba la lectura del prefacio de Lutero a la Epístola a los Romanos.

No se trata únicamente de una coincidencia histórica. Hay algo más profundo y poderoso en ello: mientras la Iglesia recuerda el fuego de Pentecostés, una nueva comunidad metodista mexicana decide comenzar hablando precisamente de un corazón encendido otra vez.

Porque quizá eso es lo que más necesita esta generación. En tiempos donde personas han dejado de conectar con algunos moldes, Corazón Ardiente nace como un proyecto piloto que busca abrir espacio a nuevas formas de adoración, de encuentro y de comunicación del Evangelio, sin romper con la riqueza doctrinal, histórica y espiritual del metodismo. No pretende negar la herencia; pretende volver a encenderla.

Con más de 150 años de presencia metodista en México, la Iglesia ha demostrado que puede permanecer fiel a la Escritura y a la tradición mientras encuentra nuevas maneras de anunciar esperanza. Ese parece ser precisamente el espíritu de esta nueva comunidad: conservar la esencia, pero hablar el lenguaje de hoy; abrazar la profundidad teológica sin perder sensibilidad humana; crear un espacio donde niños, adolescentes, jóvenes, matrimonios jóvenes y familias enteras puedan experimentar una fe viva, cercana y transformadora.

Estuvieron presentes, además del obispo y su familia, la representante laica conferencial Patricia Maroto; la presidenta conferencial de Testimonio Cristiano, Ethel Pinto; la presidenta nacional de patrimonio, Alma Edith Jarillo; el presidente conferencial de jóvenes, Emanuel Yescas, acompañado de integrantes de su gabinete; así como el presidente del Distrito Centro de Jóvenes, Gerson Brito, con miembros de su equipo de trabajo y consejeros. 

La presencia de liderazgos juveniles locales, distritales y conferenciales reflejó también un mensaje importante: la Iglesia sigue creyendo en las nuevas generaciones y continúa apostando por espacios donde ellas puedan crecer, servir y desarrollar su llamado.

La apertura de Corazón Ardiente no representa solamente el nacimiento de una nueva comunidad local. Representa, quizá, una conversación más amplia dentro de la Iglesia: cómo mantener viva la llama del metodismo en medio de una generación que busca autenticidad, comunidad y propósito.

Y tal vez la respuesta no esté en apagar el fuego antiguo, sino en permitir que vuelva a arder. Porque el metodismo nació así: con un corazón encendido. Y quizá el Espíritu Santo sigue haciendo exactamente lo mismo en 2026.

Damos la honra y gloria a Jesús y sometemos a su autoridad y poder este esfuezo conferencial. Agradecemos al equipo de trabajo por su notable compromiso y generosidad, así también al Colegio Sara Alarcón por recibirnos con los brazos abiertos.

Pablo Negrete Solís
Corazón Ardiente, CDMX.

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