Los albores del protestantismo en Cuba y el dilema por la primogenitura misionera 1883-1902 (II)

Los albores del protestantismo en Cuba y el dilema por la primogenitura misionera 1883-1902 (II)

Belkis García Hernández

Entre 1883 y 1898 son los albores del protestantismo en Cuba, una etapa exploratoria de alcance social. La construcción de un cementerio bautista en La Habana es un ejemplo de ello, el trámite fue realizado por el pastor Alberto de Jesús Díaz, quien también logró la adquisición del Teatro “Jane”, al cual se ha hecho referencia con anterioridad. 

Otros campos santos fueron establecidos en Cienfuegos (1889), por iniciativa del ministro bautista, Williams Mormin, la historiadora Yoana Suárez argumenta al respecto (12), afirmando que el cementerio quedó establecido en las afueras de la ciudad, la mayoría de los cementerios en este período eran propiedad de la Iglesia Católica. La Iglesia Episcopal también realizó una obra similar, fue Pedro Duarte quien elevó al ayuntamiento de la ciudad de Matanzas una solicitud de permiso de construcción de un cementerio en el que se pudiera dar santa sepultura a los protestantes. Existía alrededor de esto un serio problema que involucró criterios de ciertos clérigos católicos que, denominando a los protestantes como herejes no permitían la sepultura de éstos donde reposaban los santos católicos. 

La intervención estadounidense y las Home Mission Board. 

Los acontecimientos finiseculares del siglo XIX cubano reorganizaron el espacio religioso, algunos de los pioneros del protestantismo cubano se incorporaron a los clubes revolucionarios durante estallido de la última insurgencia armada. Pedro Duarte tuvo una estrecha relación con el Partido Revolucionario Cubano (PRC). José Martí lo había nombrado agente revolucionario en Matanzas, donde realizó actividades revolucionarias junto a Manuel Deulofeu y algunos pastores metodistas. Deulofeu había tenido contactos con Martí desde el exilio y apoyó huelgas obreras en los Estados Unidos. Al interrumpir la Iglesia Presbiteriana del Sur de los Estados Unidos su trabajo en Cuba (1894), Evaristo Collazo se unió a las actividades para reiniciar la gesta libertadora. Díaz, por su parte sufrió arresto al comienzo de la guerra, luego fue liberado por su ciudadanía norteamericana y desde los Estados Unidos continuó en sus afanes libertarios, manteniendo una relación directa con el General Antonio Maceo. El primer mártir protestante en Cuba fue Manuel Toledo, quien salió al campo cargado de biblias en los días que estalló la Guerra del 95, es muy probable que haya sido capturado por los españoles, quienes le dieron muerte (13).

El empeño de llevar la guerra a las provincias occidentales se materializó y fue un hecho trascendental en el destino de la lucha, algo que la Guerra de los Diez años no logró. Sacudida la isla por las hordas mambisas y su estrategia de la Tea Incendiaria* por donde pasaban, dejaban en ruinas la precaria y deficiente base de la economía colonial, famélicos reconcentrado dibujaban un cuadro desolador (14).   En Estados Unidos se levantaban voces que defendían la causa de los mambises, los órganos de prensa en el mundo divulgaban la lucha de los cubanos. La guerra continuaba su rumbo en 1897, mientras las tropas cubanas se desplazaban hacia la zona de Camagüey y Oriente, pero Ejército Libertador había perdido los grandes líderes de talla indiscutible, José Martí y Antonio Maceo, lo cual debilitó notablemente el genio organizativo, político e ideológico de la lucha. 

El Partido Revolucionario Cubano perdió sus objetivos patrióticos, socialmente avanzados. En medio de la difícil situación el gobierno de España decidió cambiar su política con respecto al país, fue un último esfuerzo por conservar sus posesiones en el Caribe, esto quedó reflejado por medio de una “Constitución Colonial” que establecía el régimen autonómico en Cuba y Puerto Rico. El 15 de febrero de 1898, un tiempo muy breve después de instaurar dicho régimen, sucedió la voladura del “Maine” en el puerto de La Habana, hecho que provocó intensos debates en el país y en el exterior. El gobierno de los Estados Unidos estaba muy al pendiente de lo que ocurría en Cuba, todo apuntaba hacia una intervención directa en la Guerra. La intervención militar de las tropas estadounidenses durante la contienda, se suscribe al marco de la “Doctrina Monroe” (15) 28 (dic, 2,1823), y la del “Destino Manifiesto”. Concebían que el deber de esta nación era de ayudar al resto de los países de América Latina que luchaban por su independencia. En medio de los dramáticos acontecimientos se inició una explosiva campaña de prensa; tanto los sectores civiles como eclesiásticos realizaban sus promociones en favor de la causa cubana. Los periódicos y revistas aumentaron sus tiradas, publicaban artículos enardecidos por las reconcentraciones y penurias a que eran sometidas la población. Respecto a esto Marco Antonio Ramos apunta hacia la prensa protestante estadounidense y cómo se sumó a este reclamo, dejando sentir su opinión al respecto. Muchas de las declaraciones iban cargadas de un espíritu anexionista e intervencionista.

No faltaban quienes interpretaban los hechos como parte del “juicio de Dios” y la proximidad de la llegada del “Reino Divino”, que comenzaría a ejecutarse sobre Cuba; en una isla donde reinaban las tinieblas.  Cualquiera que haya sido la interpretación de los acontecimientos, lo cierto es que la coyuntura histórica abría una nueva etapa, no sólo en el aspecto político y económico, sino también en el ámbito religioso. En el escenario de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos existieron una serie de hechos que consolidaron los planes del naciente imperio con respecto a Cuba. William McKinley era de confesión metodista, en su búsqueda de una reelección a la presidencia decidió intervenir en el conflicto que se estaba librando en los campos cubanos, su tesis era la siguiente: 

“Cuba es y por derecho debe ser libre e independiente” (16). 

Los diferentes grupos protestante estadounidense interpretaron que lo que estaba ocurriendo en Cuba era una especie de “intervención de Dios” en la historia.  El “American Missionary”, órgano publicitario de la Iglesia Congregacional que apoyaba el trabajo misionero en Cuba publicó un artículo con el título: “¿Debía ser tomada Cuba por Cristo?” (17)

Los presbiterianos adoptaron la misma posición, como se aprecia en la editorial del periódico “Evangelist”: 

“Si es la voluntad de Dios Todopoderoso que por la guerra desaparezca toda esta inhumanidad del hombre por el hombre en el hemisferio Occidental, que venga la guerra” (18).

Del mismo modo, la Alianza Cristiana y Misionera, denominación de corte fundamentalista presentó su criterio sobre los acontecimientos mediante su órgano de prensa, Christian and Missionary Alliance: 

“La mano poderosa de Dios está guiándonos, abriéndonos el camino para la inmediata evangelización del mundo, y pidiéndonos pronta cooperación y obediencia”(19)

En cambio, la prensa católica en los Estados Unidos reaccionó negativamente ante los hechos y pronunciaciones de los protestantes. Muchas declaraciones eran intervencionistas, otras llegaron a proponer la anexión o protectorado como vía para salir del conflicto, que cada vez cobraba más víctimas. Sólo los cuáqueros y unitarios anti-intervencionistas, definidos por la paz, mantuvieron su criterio de no mediación de los Estados Unidos en el conflicto cubano-español. De forma general, el criterio de las iglesias ha sido objeto de valoraciones cargadas de aciertos y desaciertos. Lo cierto es que los protestantes supieron aprovechar la coyuntura política, convirtiéndola en la puerta de entrada a su proyecto misionero.   

El 21 de abril de 1898 fue aprobada la Resolución Conjunta (20)que sería presentada al gobierno español como ultimátum, quedando rotas las relaciones entre Estados Unidos y España. La invasión de las tropas estadounidenses comenzó por Oriente, provincia en la que los cubanos tenían el dominio total. Perdidas Filipinas y Puerto Rico y sin esperanzas de retener a Cuba, España pidió a Estados Unidos iniciar conversaciones de paz. El 10 de diciembre de 1898 fue firmado el Tratado de Paris, convenio bilateral entre ambos países, el gobierno de la República en Armas fue desconocido por ambas partes. El primero de enero de 1899 el capitán general de la Isla, Adolfo Jiménez de Castellanos entregó el gobierno de Cuba en manos del general John R. Brooke en La Habana. España dejaba de gobernar a Cuba y la Iglesia Católica dejó de ser la religión oficial. El general Leonardo Wood, gobernador militar de la plaza de Santiago de Cuba pronunció una “Constitución Provisional”, fue establecido por primera vez la libertad de culto: 

“Todos los hombres tienen el derecho natural e irrevocable de adorar a Dios todopoderoso de acuerdo a los dictados de su propia conciencia…Todas las Iglesias cristianas serán protegidas y ninguna oprimida (21)».

El nuevo laicismo parecía estar destinado a prevalecer y con ello se dio inicio a la secularización de la sociedad. El 31 de mayo de 1899 se dictó la orden militar número 66, en la que se separó la Iglesia y el estado. 


NOTAS: 

 (12) Yoana Hernández Suárez. Protestantes en Cuba: Desarrollo y Organización (1900- 1925).  Editora Historia. Ciudad de La Habana, 2006. Pág. 30. 

(13) Belkis García Hernández. El protestantismo histórico en Cuba (1883-1959): análisis de las razones que permitieron la evangelización protestante. Editorial Universitaria. La Habana, 2013. Pág. 33. 

* La Tea Incendiaria fue la destrucción y quema sistemática de los ingenios azucareros por donde pasaban los mambises, con ello la aniquilación de la zafra azucarera, fuente económica principal de la que dependía la Península en aquel momento.    

(14) La reconcentración del general español Valeriano Weyler fue una medida militar implementada en 1896 en el contexto de la Guerra, tenía como objetivo concentrar a la fuerza a la población civil en regiones contraladas por el ejército español, con el objetivo de aislar a las fuerzas insurgentes de cualquier apoyo de civiles.  

(15) La “Doctrina Monroe,sintetizada en la frase “América para los americanos”, fue elaborada por John Quincy Adams y atribuida a James Monroe en el año 1823 y anunciada el 2 de diciembre del mismo año. Dirigida principalmente a las potencias europeas con la intención de que los Estados Unidos no tolerarían ninguna interferencia o intromisión de las potencias europeas en América.

(16) En Wikipedia, William McKinley el 25.º presidente de los Estados Unidos. Durante la década de 1880 fue un importante miembro del partido republicano y como congresista fue responsable del incremento de los aranceles a las importaciones (McKinley Tariff), como medida de prosperidad.

(17) Rafael Cepeda Clemente. The American Missionary. En: Caminos (Antología). New York, EE UU, 1898. Pág.1

(18) The American Missionary, New York, septiembre 1898, citado por Rafael Cepeda Clemente. En Caminos (Antología). Pág. 7.

(19) Marco Antonio Ramos. Panorama del Protestantismo en Cuba: Editorial Caribe. San José, Costa Rica, 1986. Pág. 160.

(20) La Resolución Conjunta (Joint Resolution), tesis propuesta por Mckinley al congreso norteamericano. Establecía, que Cuba es, y de derecho, debía ser libre e independiente. Despejando el camino a la intervención del gobierno Estados Unidos durante el conflicto con España. Se consideró una verdadera declaración de guerra al gobierno español.

(21) Marco Antonio Ramos. Panorama del Protestantismo en Cuba: Editorial Caribe. San José, Costa Rica, 1986. Pág, 163.

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