Los “de repentes” de la vida
Los movimientos telúricos y las avalanchas son fenómenos que recientemente han traído destrucción y muerte en distintos lugares del planeta: los terremotos en Venezuela y Colombia, o el reciente alud que arrasó en la montaña Langtang Lirun, en Nepal, ocurren en el terreno físico, pero también traen sacudidas en el mundo espiritual.
Son, haciendo la sustantivación de una frase adverbial, “de repentes” que sacuden lo que está ya establecido; y nada valen las estrategias humanas o los “conjuros” para detener o controlar estos desastres. Esta frase “de repentes”, la escuché decir a una dama en una predicación, refiriéndose también a las cosas que nos ocurren y desestabilizan todo lo que conocemos y nos es familiar: la pérdida de un ser querido, quedarse sin trabajo, una enfermedad diagnosticada con un mal pronóstico, etcétera.
El mundo se nos puede dividir por estos eventos en un antes y un después. Así como ocurrió con la etapa de la pandemia -que marcó un punto de referencia y ahora hablamos de “antes de la pandemia”, o “después de la pandemia”-, la súbita aparición de una adversidad establece una frontera en nuestra vida y podemos olvidar que para el Señor no existen los “de repentes”: él está antes de, y también después de, cualquier cosa catastrófica que nos pueda ocurrir.
La Biblia nos recuerda: “Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin” (Eclesiastés 3:11, RVR 1960). El concepto de eternidad él lo inventó, él es el Señor de la eternidad, y está ahí, en ese momento imprevisto y doloroso, como lo estuvo antes de que ese momento llegara, y estará después de todo haya pasado. En esos periodos de adversidad, cómo es consolador recordar que Dios sabía lo que iba a suceder, nos acompaña en ese tránsito desconsolador, y permanecerá “en aquel lado” de la tragedia, cuando la hayamos superado.
En esta edición del día 31 de agosto podemos disfrutar de la lectura de crónicas de un campamento juvenil y una asamblea de damas, testimonios de trabajo en el terreno de la educación, reflexiones sobre la espiritualidad y la idolatría bíblica, entre otros temas de interés. Esperamos sus comentarios en la sección al final de cada publicación, que seguramente resultarán enriquecedores para los autores de esos trabajos. Por ahora nos despedimos, pidiendo al Señor siga trayendo consuelo y paz a todas las personas que han sido golpeadas por los terremotos, y por la riada del pasado 27 de agosto
