ARDE: Una llama que transforma

ARDE: Una llama que transforma

Crónica del Campamento Conferencial de Jóvenes e Intermedios 2026

Como jóvenes e intermedios cristianos siempre buscamos experiencias bonitas e inolvidables que nos lleven a acercarnos a Dios y a amar más su palabra, y los campamentos son de gran bendición para nosotros. ¡Siempre anhelamos tener un encuentro con Jesús junto a nuestros demás hermanos y vivir momentos que fortalezcan nuestra fe, disfrutando de hermosos tiempos de alabanza y aprendizaje! Y claro, ¡nos encanta el alboroto y la adrenalina de los juegos en los que lo damos todo y nos quedamos sin aliento!… ¡Este campamento conferencial “ARDE” no fue la excepción! Cumplió completamente nuestras expectativas y nos llevamos hermosos recuerdos que, sin duda, dejaron huella en nuestros corazones.

Después de diez horas y media de camino desde Guaymas, Sonora hasta Tecate, Baja California, el día viernes 24 de julio del año 2026 las puertas de “El Encinal” nos recibieron para comenzar el primer día de campamento ¡La espera por fin terminaba y estábamos muy emocionados por descubrir lo que Dios haría en los siguientes cinco días!

Bajamos nuestras cosas, nos inscribimos, y comenzamos a instalarnos, algunos en cabañas y otros en casas de campaña. ¡Recuerdo ver a muchos jóvenes e intermedios, aproximadamente cien, y algunos más! Después de que todos terminamos de instalarnos comenzó la actividad de bienvenida, ¡estuvo genial! Comenzamos a presentarnos entre todos e hicimos nuestras primeras amistades. 


Pero lo realmente emocionante comenzó en el primer culto del campamento, en donde se nos compartió un maravilloso mensaje acerca de una llama de fuego, no una literal, sino una que tenemos dentro de nosotros; una llama que arde y se intensifica dentro de nuestros corazones por la pasión que tenemos por amar a Dios y hacer su voluntad. 

2 Tim 1:6 – “Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos”. Siendo el texto de la noche, nos recordaba que no debemos dejar extinguir el fuego del don que Dios ha puesto dentro de nosotros, que con devoción y responsabilidad busquemos avivar esa llama que arde con pasión, que busquemos apasionadamente a Jesús en su palabra y en oración para que la llama nunca deje de arder.

¡Desde el primer día Dios comenzó a apasionarnos por Él y comenzó a avivar nuestra fe!. La noche terminó con una divertida actividad en la que nos reunimos con nuestros equipos de juegos para recorrer el campamento en busca de pequeñas llamitas de fuego que estaban escondidas por distintos lugares.

El equipo que encontrara más llamitas acumularía más puntos. Como era de noche usamos linternas y recorrimos todo el campamento buscando en cualquier rincón que nos fuera posible. La cena del primer día estuvo deliciosa! y después nos dirigimos a nuestras cabañas y casas de campaña para descansar. Dormimos como bebés sabiendo que al día siguiente nos esperaba un día lleno de actividades.

¡Beep, beep! Nuestras alarmas sonaron, el sol ya había salido y nuestro querido hermano Victor ya anunciaba el segundo día del campamento con sus buenos días desde su silla bajo el árbol (¡saludos a Victor!). Las mañanas eran momentos especiales; pues, aunque todavía no comenzaba el devocional matutino, aprovechamos esos primeros momentos del día para convivir, conocernos mejor y hacer nuevas amistades.

Se dieron las 7:30 am, el devocional matutino comenzaba e Iván nos anunciaba con su frase característica : “¡Jóveeneees, pasemos al templo para el devocional!” La palabra “ARDE” tiene cuatro letras y, a partir del segundo día, cada devocional nos llevaría a descubrir una enseñanza relacionada con cada una de ellas. En esta ocasión la pastora Ana Borunda nos habló de la letra “A”, la cual nos enseña que arder apasionados por Dios comienza con AMAR a Dios. 

Siendo el texto base Dt 6:4-5 – “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas”, nos enseñaron que amar a Dios no simplemente se demuestra con palabras, sino con nuestras acciones. 

Este pasaje bíblico nos recuerda que amar a Dios implica hacerlo con todo nuestro interiorinterior: (corazón, nuestro cerebro y mente) nuestros deseos, anhelos, afectos más profundos y decisiones diarias. También, con nuestro exterior:(alma, nuestro ser) cómo uso mi tiempo, mis relaciones, mis acciones y planes. Y se ama a Dios ¡en gran manera! (con todas tus fuerzas). Sin duda, amar a Dios no sólo debería de ser a veces, sino en cada respirar de nuestra existencia, en cada área de nuestras vidas.

Después del devocional tuvimos el desayuno (¡muchas gracias a los hermanos encargados de proveer los alimentos y de cocinar todo tan rico!).

Algo emocionante llegó, ¡el primer tiempo de talleres del campamento! En nuestro caso, nos tocó con la pastora Ana, quien nos enseñaba las 5 pautas principales para tener una vida espiritual saludable. Fue un taller hermoso en el que primero evaluamos nuestra vida espiritual y después fuimos llamados a permanecer conectados a Jesús, pues sin Él nada podemos hacer…

No sólo fue un tiempo de aprendizaje, fue un tiempo de comunidad en el que oramos unos por otros y también un tiempo de intimidad con Dios en el que dejamos que Él hablara a nuestros corazones.

Después del tiempo de talleres tuvimos un espacio libre, tiempo que aprovechamos para jugar voleibol, ping pong y otras actividades divertidas. (¡Saludos a los hermanos del ping pong!). ¡Se avecinaba un momento muy divertido! limpiar los baños… A algunos les tocó limpiar los lavamanos, a otros echar aromatizante para quitar los malos olores, y a varios acomodar las cosas de un pequeño mueble. Otros fuimos menos afortunados, nos tocó destapar los baños y recoger los papeles de cada cesto de basura; o bueno, quizás fuimos los más afortunados, si lo vemos desde la mirada del servicio.

Después de limpiar descansamos un poco y seguimos con el siguiente tiempo de talleres; en nuestro caso nos tocó el taller del pastor Jonathan Quintero (nuestro pastor), en el que hicimos una dinámica divertida y se nos enseñó acerca del liderazgo y el servicio con carácter.

En el mundo se nos enseña que liderar comienza en la autoridad, el control y la fama, mientras que Dios nos dice que un verdadero liderazgo comienza en la transformación del corazón y en el servicio, teniendo como objetivo dirigir las miradas de los demás hacia Cristo, y no hacia nosotros. Es excelente que nos hablen de manera bíblica, y que no sólo nos pongamos a brincar, jugar y hablar con otros jóvenes… Cada taller estaba muy bien aterrizado y fundamentado en la biblia.

A las 6 de la tarde comenzó el torneo de voleibol, torneo en el que aunque mi equipo fue descalificado desde el primer partido, las risas no faltaron (y tampoco faltaron las ganas de ganar, pero igual lo dimos todo). ¡El torneo de voleibol fue tan divertido y competitivo que se extendió mucho más de lo planeado! Hasta los pastores querían hacer retas.

Con todas las fuerzas puestas en el torneo todos quedamos hambrientos, terminamos el día cenando y culminamos la noche con un tiempo de manualidades con propósito en el que todos convivimos, compartimos actividad y disfrutamos haciendo manualidades que nos recordaban que Dios está siempre con nosotros.

¡Buenos días! exclamó nuestro hermano Victor desde su silla debajo del árbol nuevamente, anunciando la llegada del tercer día del campamento.

¡Este día comenzó con ganas! Después del tiempo de aseo matutino habitual nos dirigimos al siguiente devocional en el que se habló de la segunda letra de la palabra “ARDE”, la “R” de renovar. Este devocional fue muy especial, pues nos recordó que la fe es la completa confianza en Dios. Aunque cada día enfrentamos obstáculos que pueden ir debilitando nuestra fe, debemos de renovarla: echarle leña a la fogata que está encendida de pasión por Dios en nuestros corazones para que no se apague. 

Se nos recordó que Dios nos ha dado espíritu de poder para vencer el miedo, un espíritu de amor para amar a nuestros enemigos y un espíritu de dominio propio para dejar el pecado atrás. 

Después del devocional, desayunamos y comenzaron los “ARDE GAMES” una serie de juegos en los que nos divertimos mucho y tuvimos la oportunidad de conocer a más jóvenes, especialmente a quienes formaban parte de nuestros equipos de rally.  ¡Fue genial compartir y jugar junto a otros jóvenes que también aman a Dios!

Llegó un momento muy especial: el culto dominical, culto en el que nuestro obispo Manuel Ruelas nos compartió acerca de nuestra responsabilidad de cumplir con la misión que Dios tiene para nosotros. Manuel nos recordó que Dios nos ha puesto en este lugar con propósitos específicos por cumplir, y que Él, Dios, será el que nos llevará a completar nuestra misión, y lo único que tenemos que hacer es permanecer conectados a Él en todo tiempo para recibir su guía, amor y ayuda en todo momento. Sin dudarlo podemos decir que Dios habló a nuestras vidas y nos motivó a servirle aún más.

Cuando terminó el culto fuimos a comer y nos preparamos para uno de los momentos más divertidos y agotadores de todo el campamento: ¡el Rally! Una serie de juegos en los que lo dimos todo con tal de ganar la competencia. Ahí pasó de todo: desde mojarnos con esponjas y cargar a nuestros compañeros para completar algunos juegos, hasta arrastrarnos pecho abajo por el lodo y correr grandes distancias que nos dejaron exhaustos. ¡Creo que hasta ese día no conocía el sabor del lodo! 

El rally terminó, nos bañamos, nos cambiamos y ya bien olorosos nos pusimos a cenar… Pero esta cena no era cualquier cena, ¡Era la cena del Show de Talentos del Campamento ARDE! ¿Show de talentos? ¡Sí! Después de la cena especial tuvimos una de las mejores noches del campamento, la noche de talentos, noche en la que muchos jóvenes nos animamos y mostramos nuestros talentos frente a los demás. 

Algunos cantamos, otros tocamos algún instrumento, otros danzaron, un joven hizo un truco con un trompo, otro mostró sus dibujos frente a todos, y muchas otras demostraciones más que estuvieron geniales. Al final culminamos la noche adorando a nuestro Dios como pueblo escogido que somos, todos juntos. Sinceramente esta noche no fue como cualquiera y, haber terminado adorando a Dios fue grandioso.

El tercer día del campamento ARDE estuvo lleno de momentos inolvidables, momentos que marcaron nuestras vidas para siempre. Después de esto todos nos fuimos a nuestras cabañas y casas de campaña y dormimos para levantarnos con nuevas fuerzas al día siguiente.

Al despertar el cuarto día nos aseamos y fuimos al devocional diario, en donde la cuarta letra de la palabra arde (“D”) nos enseñó que hay que “Descubrir nuestro propósito en Cristo”. Este campamento fue un parteaguas en nuestras vidas ministeriales, la mayoría de nosotros salimos con ganas de servir al Señor, amarle más y buscar desgastar nuestras fuerzas para Él, no sólo para nuestros estudios o trabajos, sino para servirle al Señor con nuestros dones y talentos.

Después, continuamos con los talleres que los pastores habían preparado para nosotros. Cada uno estuvo cargado de la Palabra y de la presencia del Señor. De la mano del pastor Jesus Gómez, Dios nos recordó la misión que nos ha encomendado como cristianos: llevar su Palabra a todos y transmitir el amor que transforma nuestras vidas. Como jóvenes sabemos que compartir nuestra fe no es algo que tengamos aprendido y muchas veces sentimos que no estamos preparados. Sin embargo, para Dios no se trata de ser perfectos sino de estar dispuestos a compartir con los demás el gozo que encontramos en él.

En la conferencia de media mañana recibimos uno de los mensajes más significativos, compartido por Gabriel, el pastor invitado. A través de su experiencia personal con su llamado al pastorado, nos recordó que cuando Dios nos llama, debemos estar dispuestos a escuchar y responder, sin importar cuál sea nuestra misión. No debemos escondernos detrás de excusas como la familia, el dinero o la opinión de la sociedad, pues cuando Dios llama, también prepara el camino y provee lo necesario para cumplir aquello que nos ha encomendado. 

En el segundo taller, a cargo del pastor Joe, reflexionamos sobre lo que la sociedad dice que determina nuestro valor y lo comparamos con lo que Dios dice de nosotros. Mientras el mundo puede hacernos creer que nuestro valor depende de nuestros logros, errores o de la aprobación de otros, Dios nos recuerda que somos amados, aceptados y que tenemos un propósito. Aprendimos que nuestra identidad no debe estar definida por lo que el mundo dice, sino por lo que Dios dice que somos. 

Al llegar la noche, nos reunimos en la fogata para un tiempo de alabanza y testimonios. Algunos nos llenaron de alegría al escuchar cómo el Señor había transformado sus vidas, mientras que otros, más difíciles de escuchar, tocaron profundamente nuestros corazones hasta llevarnos a las lágrimas. Pero todos nos dejaron el mismo mensaje, el Señor permanece a nuestro lado aún en los momentos más complicados. 

Mateo 28:20 – “Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” 

Para finalizar, la pastora Ana Borunda nos habló sobre el propósito que cada uno tiene con el Señor y la importancia de amarlo con un corazón sincero. Nos relató la historia de Pedro y nos recordó que aún después de haberle fallado a Jesús seguía siendo amado y tenía un llamado que cumplir. También aprendimos que no debemos compararnos con el camino de los demás así como Pedro con Juan, pues Dios tiene un plan diferente para cada uno de nosotros.

En el quinto y último día comenzamos el devocional matutino, un devocional que a pesar de ser el último fue uno de los más importantes, porque la última letra “E” con la que se completó la palabra “ARDE” nos enseña a “Encender a otros con nuestro fuego”. Nos enseñaron que arder de pasión por Dios es el principio para cumplir con el objetivo, el cual es ayudar a los demás a que también ardan por Jesús…

“¿Quién necesita ver a Cristo a través de mi vida?” Fue la pregunta aplicacional que se nos dio al finalizar el tiempo de devocional… Mt 5:14 – “Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder”. Gran privilegio se nos fue encomendado por el Señor: llevar la luz de Jesús a otros.

Después de un rico desayuno que se sintió como un cálido abrazo de nuestras hermanas, llegó el momento de  tomar las fotos oficiales, todos vistiendo la misma playera conmemorativa del evento con el lema representativo “ARDE, una llama que transforma”. Sin duda, al finalizar el campamento, para todos cobró sentido, ya que fuimos abrazados por una llama que nos transformó y nos acercó más hacia el camino de Dios. y esto se vió reflejado en el culto de clausura donde se hizo presente un profundo sentimiento de amor y gratitud de todos hacia el señor. 

Finalmente, llegó el momento de despedirse el día martes 28 de julio del año 2026, no sin antes intercambiar detalles y palabras de aliento con la esperanza y deseo de volver a encontrarnos. Con el compromiso de mantener viva esa llama que comenzó a arder en nuestros corazones, volvimos a casa llevando con nosotros el mensaje que recibimos para compartirlo en nuestras iglesias y con ellas esparcirlo a donde sea que vayamos. 

Melissa Jhoana Herrera Muñoz y Juan De Dios Valle Avilez

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