Editorial: La Reforma y el reino de los cielos

Editorial: La Reforma y el reino de los cielos

En cierta ocasión, platicando con una dama de otra religión, ella me dijo: “En nuestra iglesia nos enseñaron que la iglesia era una, pero Lutero la dividió”. Quizá imaginarán ustedes a cuál religión pertenecía esta dama: en efecto, ella era católica. Y es que para muchos, el movimiento iniciado por Martín Lutero fue una escisión dolorosa, de forma que aún hoy hay miembros del catolicismo que se refieren a los evangélicos como “hermanos separados”. Sin embargo, también hoy podemos reconocer que el mover iniciado por este fraile agustino es continuación de la obra del Espíritu Santo, usando a hombres imperfectos para realizar su obra perfecta, de recordar que nuestras raíces están en Cristo, la vid verdadera; y eso fue lo que Lutero buscaba enfatizar.

En este número encontraremos varias publicaciones en relación con el proceso de la Reforma. Como facetas de un prisma, tendremos diversas perspectivas para reflexionar sobre ese suceso que marcó la vida de la iglesia cristiana a nivel mundial: “La Contrarreforma”, “Martín Lutero y su influencia en el metodismo”, “El asunto de las indulgencias”, “La incómoda herencia de los herejes” y “Un punto de vista que es sólo la vista desde un punto”; todos valiosos artículos cuya lectura invitamos a realizar.

De la misma forma en que Lutero fue un hombre de su tiempo, a cada individuo nos toca tomar una postura frente a lo que acontece en nuestro entorno. Pero hay que hacerlo con un enfoque cristocéntrico, según lo menciona el autor del artículo “Ni a diestra ni a siniestra”, que pueden leer también en esta edición. Somos vistos por muchos testigos, aunque no siempre de la mejor forma, como leemos en “Cuatro apariciones de protestantes y evangélicos en la narrativa mexicana”; independientemente de eso, nuestro compromiso es manifestar la gracia de Dios a otros con nuestra vida y testimonio, nos dicen los autores de los escritos “Tridimensional”, “Sensibilidad cultural” y “Rendición de cuentas como estrategia contra la soledad”.

En este mismo número encontrarán crónicas de una reunión juvenil -”Encuentros Bíblicos, Deportivos y Culturales CAO”- y una reunión a nivel mundial de damas metodistas -”De México a Nueva Zelanda”- que invitamos con el mismo entusiasmo a ustedes a que lean, comenten y compartan, además de otras colaboraciones que encontrarán aquí.

No podemos recordar la Reforma protestante sin aceptar que ese momento no quedó estático, allá en 1517: el Espíritu Santo que inspiró a Lutero -hombre imperfecto al fin, igual que nosotros los somos- es el mismo que ahora nos anima a seguir como individuos y congregaciones en la búsqueda de mostrar a otros que, verdaderamente, “el reino de los cielos se ha acercado”.

Fraternalmente en Cristo,

María Elena Silva Olivares
Directora de El Evangelista Mexicano

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