Un llamado al pueblo METODISTA

Un llamado al pueblo METODISTA

Octubre 27 de 2026.

Con profunda gratitud a Dios por nuestra amada Iglesia Metodista de México: Vivimos tiempos que demandan de nosotros lo mejor. Nuestras comunidades necesitan esperanza, nuestras nuevas generaciones buscan una fe auténtica, y nuestra iglesia tiene el glorioso llamado de Servicio, siendo luz y sal en esta nación.

Cada generación de la Iglesia ha vivido su propio contexto histórico, con sus desafíos, inquietudes y oportunidades. En cada uno de ellos, Dios ha sido el Señor, el Guía y el Victorioso. Hoy, adultos, jóvenes y niños, seguimos siendo la Iglesia en esta generación, presentes en las seis Conferencias Anuales que conforman nuestra amada IMMAR.

Ante la realidad compleja que marca nuestro tiempo en México y en el mundo, resuenan con fuerza las palabras de Jesús: “Alcen sus ojos y miren los campos, porque ya están blancos para la cosecha” (Juan 4:35). Justamente en medio de la turbulencia es donde el Metodismo ha encontrado históricamente su mejor espacio para vivir y dar testimonio de la fe. Nuestra tradición no es de aislamiento ni de esconderse; es una fe social, nacida del Evangelio y orientada al servicio, a la justicia y al amor concreto por el prójimo.

Por eso es de gran importancia que mantengamos firme nuestra identidad Wesleyana, esa herencia que nos define y nos impulsa a vivir el Evangelio con profundidad y compromiso. Esa es parte esencial de lo que somos. Por ello los animo a permanecer firmes en la profesión de nuestra fe; firmes no desde la dureza ni desde el temor, sino desde la convicción alegre de que Cristo es el centro de nuestra vida y de nuestra misión. Él es quien sostiene nuestra esperanza y quien nos llama a seguir caminando juntos como comunidad.

Los invito a seguir cultivando nuestra fe en los distintos espacios de formación que tenemos: la Escuela Dominical, estudios bíblicos, los grupos pequeños y las diversas organizaciones de nuestra Iglesia. Después, probemos esa fe en medio de las realidades que vivimos en nuestro México y en nuestras comunidades, y veamos que el Señor Jesucristo sigue restaurando a las personas como hizo con el gadareno, a quien encontraron sentado, vestido y en su cabal juicio.

Que el Señor nos conceda mantener la mirada levantada, el corazón dispuesto y la unidad fortalecida. Los campos están listos, y nosotros, por Su gracia, seguimos siendo llamados a participar en Su obra en esta generación.

Que la paz y el ánimo del Señor acompañen a cada congregación y a cada hermano y hermana de nuestra iglesia.

En Cristo, con respeto y esperanza fraternal.
Pbro. Narciso Cortez González, Obispo IMMAR – CASE
Presidente Gabinete General IMMAR 2026-2030

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