El 31 de octubre de 1517 Martin Lutero clavó lo que se conoce como las 95 Tesis en la Iglesia de Wittenberg, Alemania; éstas estaban en latín, y el propósito de Lutero como maestro era discutir estas tesis con los alumnos y todo el que quisiera hacerlo.
Iniciaremos definiendo la palabra Reforma. De manera general y simple, es el acto de volver a dar forma. Así como algunas palabras como resentido -quiere decir sentir dos veces- esta palabra, reformar, es volverlo a hacer. El propósito de dicha Reforma es mejorar algo, corregirlo, adaptarlo a nuevas condiciones.
A diferencia de la palabra Revolución, que busca un cambio radical y profundo y a menudo violento, en el caso de la Reforma se conserva la estructura; se trabaja más en la esencia que en la forma y se espera un cambio gradual, paulatino.
En la Biblia la palabra que más se le asemeja es la palabra «metanoia», que significa etimológicamente renovación, volver al diseño original de Dios, corrigiendo desvíos morales e institucionales a través de la obediencia a su Palabra.
Pablo A. Deiros describe al menos siete motivos por los cuales se inició la Reforma Protestante; helos aquí:
- Abandono de la Palabra de Dios (la Biblia estaba en latín, idioma que el pueblo no manejaba; la misa también era en latín y los sacerdotes oficiaban de espaldas al pueblo).
- La venta de indulgencias, traducido como la venta del perdón de los pecados.
- La práctica de la simonía (venta de puestos o plazas al mejor postor).
- La inmoralidad de los sacerdotes (relaciones de adulterio, e incluso a algunos de ellos se les conocían hijos).
- Corrupción y abuso del poder dentro de la Iglesia.
- Alejamiento pastoral.
- Aumento del cuestionamiento de la autoridad papal.
Esto derivó en la molestia del papado y todas las autoridades eclesiásticas, llamándolo a lo que se llama la Dieta de Worms (que no era otra cosa sino un juicio para que se retractara, so pena de la expulsión de la Iglesia Católica Romana). Después de pedir un día más para pensarlo y orar, al presentarse nuevamente dijo: «No puedo y no quiero, a menos que se me compruebe con la misma Escritura que estoy equivocado».
Dios lo cuidó de todas las amenazas y de la consigna que había contra él; proveyó protección de príncipes y duques, de tal manera que lo resguardaron; y en ese tiempo tradujo la Biblia del latín al idioma del pueblo, aprovechando la reciente invención de la imprenta.
En ese tiempo (en uno de sus viajes y bajo una tormenta) Dios le inspiró el histórico himno «Castillo Fuerte es Nuestro Dios» y surgieron las famosas Cinco Solas de la Reforma:
- Solo Christus Sólo Cristo Salva, no son las obras, o la iglesia.
- Solo Fide La salvación es sólo por Fe y es un regalo de Dios.
- Solo Scriptura: Es la máxima autoridad, la norma de fe y conducta.
- Solo Gratia Es por Gracia, no por la Ley o por obras.
- Solo Deo Glory. En todo se le debe dar Gloria a Dios.
A 509 años de la Reforma Protestante, la pregunta y el desafío para nosotros es ¿qué reformas necesitamos hoy?
Yo veo una Iglesia que, como dijo Cristo no está muerta, SÓLO está dormida. Necesitamos el despertar del Espíritu Santo recordándonos aquellas cosas que ya nos dio como un tesoro suficiente para avivar el corazón de una persona, de una familia, de una iglesia y de un mundo entero necesitado de él.
Recordar que, como en el pasado, el Diablo, el Mundo y nuestra carne quieren seguir por el camino ancho. Que hemos pervertido nuestro espíritu haciéndolo miserable, porque en el afán de ser empáticos con el mundo, queremos culturizar a la iglesia; y ésta ha dejado entrar costumbres, cantos o canciones, ritos y rituales que no honran al Señor. Los ministros han descuidado las ovejas, no hemos ido por la perdida, ni restaurado la perniquebrada, y no hemos sanado a la enferma. Nuestro enfoque ahora está en imitar a otros predicadores y cómo hacer una mega iglesia copiando sus estrategias y métodos. Recuerdo a Bill Bright, el Director de la Cruzada Estudiantil y Profesional para Cristo, quien dijo que el éxito al compartir a Cristo es hacerlo en el poder del Espíritu Santo, dejándole los resultados a Dios.
Aún en estos tiempos hay quienes dentro de la Iglesia creen que hay esperanza en los partidos políticos y sus líderes. Nada más alejado de la realidad que nos muestra la Escritura. Hemos aprendido a hacer nuestros ídolos humanos y relacionales, pero a nuestro entender ellos también serán destruidos. Cristo es la esperanza de México.
Es el tiempo de que retornemos a la Palabra.
Retornemos a Cristo.
Seamos dirigidos por Espíritu Santo.
Volvamos a vivir en y por Fe.
Tiempo de darle a él Toda la Gloria, la Honra y el Poder por los siglos por los siglos.
Pbro. Fernando Fuentes Amador
