La Violencia del Corazón
En los días más recientes, los espacios noticiosos son ocupados por los vientos de Guerra que soplan en Europa. La invasión rusa a Ucrania es encabezado y tema de conversación permanente. Sin embargo, el impacto se vuelve superlativo cuando en él particpa una de las principales potencias económicas, militares y nucleares del orbe. Las especulaciones están al día.
Por otro lado, ¿en qué nos afecta a los que vivmos en otras latitudes? Más de lo que imaginamos. Los sistemas económicos tan globalizados en que vivimos hoy, nos hace interdependientes unos de otros. La posición geográfica de Ucrania y el acceso que históricamente ha dado al imperio ruso al Mar Mediterráneo, así como el acceso y distribución de combustibles como el gas natural por su territorio, hace de este país una joya muy preciada de la geopolítica mundial. Y en la guerra de los combustibles, todos salimos perdiendo.
Toda guerra tiene su origen fundamental en la incapacidad de acordar caminos comunes en la convivencia humana. Esos desacuerdos pueden tener múltiples orígenes, pero generalmente la semilla está en los individuos que, desde lo más profundo del ser, son incapaces de ser empáticos y compasivos con otras personas. En ello va integrada la soberbia de sentirse superior, con la misión de tener más o tener lo que el otro tiene. Es una falta de amor que, llevada a su máximo extremo, se manifiesta en un conflicto de grandes proporciones.
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