La disputa de Leipzig y el rompimiento de Martín Lutero con la Iglesia romana (1517-1521)
Esteban Ramírez González
Las grandes y dramáticas peripecias de la historia… vistas desde lejos parecen finales inevitables, impuestos por la necesidad
Maurizio Viroli
de los tiempos… Vistas de cerca, parecen el resultado de muchos episodios contingentes, de ocasiones en parte aprovechadas
y en parte perdidas… El gran drama se diluye en las historias individuales.
La sonrisa de Maquiavelo
INTRODUCCIÓN
«Por amor a la verdad y por el anhelo de alumbrarla», introduce Martín Lutero (1483-1546) las 95 tesis que clavara en la puerta de la iglesia del castillo de Wittenberg en 1517. Palabras ciertas, pues en ellas expresaba no tanto un desafío a la Iglesia, o las bases para un cisma teológico o una polémica doctrinal, como la culminación de una profunda crisis personal y religiosa: una búsqueda para sanar a su alma enferma del peso del pecado que se atribuía y que habría de atormentarlo desde sus años en el convento de Erfurt hasta el descubrimiento de la doctrina de la justificación por la gracia, tras el estudio de la Epístola a los Romanos del apóstol Pablo, ya como profesor de Teología en la Universidad de Wittenberg (ca. 1516).
Las Tesis ciertamente respondían a la proliferación de indulgencias, como la venta que el monje dominico Johannes Tetzel llevaba a cabo exitosamente en las proximidades de Wittenberg, o las que se expedían tradicionalmente en esa misma ciudad en la víspera de su publicación. La respuesta de Lutero ante el asunto de las indulgencias es la de quien, habiendo encontrado una «solución evangélica a sus propias deudas, le es imperdonable que la gente fuera privada de su dinero difícilmente ganado a cambio de promesas carentes de valor».
Sin embargo, tres años más tarde, en los tratados de 1520, Lutero ha abandonado la posición abierta al diálogo y sujeta de la autoridad eclesiástica, que había claramente manifestado en las tesis. En 1517 Lutero escribe: «yo aplaudo y sigo a la Iglesia en todo», mientras en 1521 declara abiertamente que el Papa es el anticristo y sostiene su desafío a la Iglesia aun ante la Dieta imperial en Worms. En otras palabras, la querella doctrinal inflamada por el asunto de las indulgencias en 1517, se consumaba en 1521 ya no como un debate académico o una tímida propuesta de reforma, sino como el rompimiento definitivo con la Iglesia Romana. Es así que surge la pregunta, ¿cuáles fueron las principales causas de éste rompimiento, de la transformación de las primeras ideas reformadoras en un ataque directo a la Iglesia?
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