
Se necesita gente para enfermar a la gente
Pastor Fernando Fuentes Amador
«Se necesita gente para enfermar a la gente, se necesita gente para sanar a la gente». Pablo Hoff cita esta frase de otro autor en su libro «El pastor como consejero». Cuanta sabiduría emana de esta frase.
Los instrumentos que sirven para generar sanidad o lo contrario, son los seres humanos. Por eso, en el gran mandamiento y de manera estratégica, Jesús establece que lo primero es AMAR A DIOS (Mateo 22:37-40). Pues al amarle a Él llena nuestros profundos vacíos, sana las asperezas y terminamos convirtiéndonos en lo que amamos. Aunque esto no quiere decir que si amamos a Dios nos convertimos en Dios, sino que proyectamos su imagen y semejanza puesta en el estado Adámico.
Inmediatamente después, establece AMARSE A SÍ MISMO, para poder en esta condición AMAR A NUESTRO PRÓJIMO. No seremos capaces de hacer por uno o por muchos lo que no somos capaces de hacer por nosotros mismos. Me amo, entonces “amo”; me valoro, entonces “valoro”; me cuido, entonces “cuido a los demás”, y así sucesivamente. De la abundancia de nuestro corazón, de nuestro bienestar y apreciación, hablaremos, cuidaremos, bendeciremos y daremos. Tú estás bien, entonces tu familia estará bien, y así subsecuentemente a todos los que te rodeen.













