Categoría: Teología

¿Qué Debería Hacer un Estudiante de Teología?

¿Qué es lo que debería hacer un estudiante de teología hoy?
Teología en práctica [1]

Leonel Iván Jiménez Jiménez

«Tienen que ser como niños [Mt. 18.3] y es por esta meta que ustedes estudian teología: para convertirse en niños otra vez» [2].

Karl Barth

Estudiar teología es un acto de osadía. No es raro que cada generación de estudiantes de teología sea reducida. En medio de la incertidumbre económica y las presiones sociales, un estudiante de teología es un ser extraño: alguien que dedica su tiempo a estudiar idiomas que ya no se utilizan en la forma en que los aprende, que tiene asignaturas tan extrañas como “teología sistemática” y que pasa sus días (con sus noches) revisando un texto de autores inciertos y antigüedad considerable. 

​Además, el estudiante de teología se mueve en un mundo raro y contradictorio: la iglesia. Como creyente ha sido llamado a ser parte de la iglesia, el cuerpo de Cristo, pero también tiene como vocación servir a la comunidad religiosa cristiana. Tiene la misión de mirar a las congregaciones tal como Cristo las mira, como hombres y mujeres libres, pero también debe conocer las heridas y vicios de una comunidad en que habita un mundo también herido, no para juzgarla, sino para guiarla en la construcción de algo diferente. 

​Cualquiera en su sano juicio recomendaría alejarse de inmediato de la teología y los seminarios. No obstante, debemos decir lo contrario, pues el estudio de la teología implica cierta locura y mucha osadía, las cuales no son ajenas a la fe cristiana: la cruz es locura y la encarnación osadía de un Dios que ama sin limites. El estudio de la teología implica la locura de acercarse radicalmente a la revelación de Dios -Jesucristo- para pretender la osadía de “contar la vieja historia” a un pueblo necesitado de buenas noticias.    

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Credo del Migrante

Credo del Migrante

José Luis Casal
Traducción: Rev. Lilia Ramírez

Creo en Dios Todopoderoso,
quien guió a su pueblo en el exilio y en el éxodo,
el Dios de José en Egipto y de Daniel en Babilonia,
el Dios de los extranjeros e inmigrantes.

Creo en Jesús Cristo un desplazado de Galilea,
quien nació lejos de su gente de su casa,
quien tuvo que huir del país con sus padres cuando su vida estuvo en peligro,
y quien al volver a su propio país tuvo que sufrir la opresión del tirano Poncio Pilato,
el sirviente de un potencia extranjera.
Fue perseguido, golpeado, torturado,
y finalmente acusado y condenado a muerte injustamente.
Pero que en el tercer día, este Jesús rechazado resucitó de la muerte,
no como un extranjero sino para ofrecernos la ciudadanía celestial.

Creo en el Espíritu Santo,
el inmigrante eterno del Reino de Dios entre nosotros/as,
quien habla todos los idiomas,
vive en todos los países y une a todas la razas.

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La Sorprendente Estructura de los Diez Mandamientos

La sorprendente estructura de los Diez mandamientos

Los diez mandamientos curiosamente empiezan y terminan en el mismo lugar: amar a Dios y al prójimo desde el corazón.

Andrés Messmer

Introducción
Muchos ya conocemos los Diez mandamientos de Éxodo 20 y Deuteronomio 5, pero por si acaso, aquí los tienen en forma resumida:

  1. No tener dioses ajenos
  2. No hacer imágenes
  3. No tomar el nombre de Dios en vano
  4. Guardar el sábado
  5. Honrar a tus padres
  6. No matarás
  7. No cometerás adulterio
  8. No hurtarás
  9. No mentirás
  10. No codiciarás

Hasta aquí, todo bien, pero surge la pregunta: ¿por qué están estructurados así, y cuál es su lógica? Aunque los Diez mandamientos juegan un papel central en la catequesis cristiana, muchos no profundizan más que observar que algunos mandamientos hablan de nuestra relación con Dios (normalmente los 1–4), mientras que otros hablan de nuestra relación con los hombres (normalmente los 5–10). En este artículo, me gustaría profundizar en la estructura y lógica de los Diez mandamientos. (Como comentario parentético, permítanme reconocer mi deuda con la comunidad judía al respecto, y sobre todo a los sefardí de la Edad media).

La estructura de los Diez mandamientos
Cuando consideramos la estructura de los Diez mandamientos, el tema más importante es cómo los podemos dividir para que nos ayude a entenderlos mejor. Los cristianos solemos dividirlos en dos grupos, con los primeros tres o cuatro hablando de nuestra relación con Dios, y los últimos seis o siete de nuestra relación con los hombres. Sin embargo, me gustaría sugerir que hay otra manera —quizá mejor— de dividirlos: en dos grupos de cinco mandamientos que hablan de nuestra relación con Dios y nuestras autoridades y los otros cinco de nuestra relación con nuestros iguales.

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Propiciación vs Expiación

La propiciación vs. la expiación

Dr. Ernesto Contreras Pulido

El apóstol Juan escribió: “En esto consiste el amor: No en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados”. Esto es importante porque la Biblia dice que la sangre de los toros y de los machos cabríos (sacrificados de acuerdo con la ley de Moisés) no puede quitar los pecados, pues eran sacrificios expiatorios. Expiar quiere decir cubrir los pecados para que Dios no los vea; pero el superior sacrificio propiciatorio de Jesucristo, es el sacrificio aceptable, suficiente y sustitutivo ante Dios, que paga por los pecados (de antes, durante y después de Cristo), los remueve del pecador, los echa en el fondo del mar y permite así que, saldada la cuenta, Dios se olvide de ellos para siempre, se reconcilie con el pecador y le de vida eterna (Heb. 10:4, Jn. 1:29).

Dice la Biblia: “¿Qué Dios como Tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia. Él volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados” (Mi. 7:18-19).

Por eso, cuando Juan vio a Jesucristo dijo: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”; pues la Biblia dice que Dios cargó en Él (en su cuerpo), el pecado de todos nosotros, “de tal manera que al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuéramos hechos justicia de Dios en Él”. Así, la Biblia, clara y repetidamente, dice que Jesucristo es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo (Is 53:6; 2ª Co 5:21; 1ª Jn 2:2).

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Teología en Tiempos Globales

3. Teología en tiempos globalesFe y cosmopolitismo: hacer teología en tiempos globales

Nicolás Panotto

El modo en que se comprenden las relaciones multiculturales ha ido mutando considerablemente a lo largo de la historia, aunque en estas últimas décadas, con el fenómeno de la llamada “globalización”, ciertos procesos se han profundizado. Hay mucho que se puede decir al respecto, especialmente sobre los modos en que se evalúa dicha instancia. En este sentido, la noción de globalización se juega entre una noción positiva y otra negativa. Es decir, por un lado se comprende como un fenómeno que posibilita el enriquecimiento de procesos de conocimiento mutuo, a través de los intercambios y encuentros con la diversidad de sujetos y culturas que habitan nuestro mundo. Pero por otro, también representa un escenario de dinámicas de poder, donde los tipos de vinculación también son asimétricos entre grupos y países. De esta manera, la globalización representa un fenómeno tanto inclusivo como excluyente.

De aquí surgen dos elementos importantes. Por un lado, hablar de globalización implica una redefinición de cómo se comprenden la construcción de las identidades individuales y sociales. Tal como plantea Néstor García Canclini (2001), somos comunidades y sujetos híbridos. No existen esencialismos nacionalistas, ni culturales, ni políticos, ni sociales, inclusive religiosos. Somos seres y grupos que se construyen desde trayectorias históricas muy diversas, desde procesos interculturales entre geografías cruzadas, desde la conjunción de distintas matrices existenciales, tales como nuestra situación económica, el lugar dentro de las jerarquías sociales, las creencias, las ideologías, etc. La pluralidad que representa lo global no es sólo un elemento descriptivo de los elementos que la componen, sino una cosmovisión antropológica donde lo diverso, lo multi, lo plural, son instancias constitutivas de todos los agentes.

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El Postmodernismo y la Razón

postmodernismo razonMetodismo y Razón

El movimiento del metodismo que impactó a Inglaterra surgió en medio del ambiente ideológico del racionalismo. La Inglaterra de tiempos de Juan Wesley iniciaba su expansión imperial y su transformación industrial, gracias a la invención de las máquinas movidas por vapor. El auge económico que se iniciaba estuvo acompañado por las ideas racionalistas de los filósofos de la ilustración de la Europa Continental y por la influencia de destacados pensadores de la propia Inglaterra, como Berkley, Locke, Bacon, Newton. Como estudiante de una de las más prestigiadas universidades de su tiempo, Juan Wesley no podía ser ajeno a la influencia del racionalismo que dominaba el ambiente de su época. Su labor evangelstica  consistió en llamar a un genuino arrepentimiento que condujera a una conversión radical del hombre y se manifestara en una vida de santidad. Sus enseñanzas se expresaban en un lenguaje sencillo, pero destacando siempre su forma disciplinada de razonar, de tal manera que sus sermones parecen transcurrir a la manera de silogismos lógicos que van de premisa en premisa hasta arribar a sólidas conclusiones. Los escritos, exposiciones y predicaciones del señor Wesley nos permiten corroborar que no sólo aceptó el valor de la razón sino que la utilizó como poderosa herramienta para el conocimiento de la Palabra, la enseñanza y la predicación.

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El 666 no es 666

666Por Juan Stam

Sobre el 666 hay mucho que decir, y lo primero es que no existe como tal. Lo que la Biblia dice no es «6-6-6» sino «seiscientos sesenta y seis», lo que es muy diferente. No es un «triple seis», como sería «666» en la aritmética moderna. El texto bíblico no tiene ese efecto de repetición, una misma cifra tres veces seguidas.  El énfasis no cae en los tres dígitos lado a lado, sino en la suma expresada por las tres palabras originales. Cualquiera que sea la interpretación, el significado no puede estar en los tres dígitos que se juntan sino en la cifra como suma total.

La gente de los tiempos bíblicos no podría ni imaginarse un número como «666», porque no conocían el sistema decimal. El número tenía que ser «seiscientos sesenta y seis».

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Modernismo y Posmodernismo

posmodernismo.pngCONOCIENDO EL POSTMODERNISMO

Introducción

El postmodernismo es un movimiento aún en formación, difuso y difícil de definir; de múltiples orígenes y exponentes; generalmente identificado como la ideología que subyace a las formas de pensamiento y comportamiento del hombre contemporáneo que habita este mundo globalizado (al cual podemos llamar utilizando las palabras del apóstol san Pablo αιωνι τουτω -Rom. 12: 2- “esta época” o este siglo, como traduce la versión Reina-Valera 1960). Se trata de la ideología dominante de la sociedad en que nos ha tocado.

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