
“Una sola carne” y el matrimonio igualitario
Renato Lings
«Se harán una sola carne».
Génesis 2,24.
Según algunos creyentes, el concepto de matrimonio cristiano debe ajustarse a la llamada orden de la creación establecida por el Génesis. De esta manera, el término “matrimonio” sólo es aplicable a la unión formada por un hombre y una mujer. Por tanto, las relaciones que se componen de dos varones o dos mujeres no llenan los requisitos básicos para ser tenidas en cuenta. Sin embargo, si hemos de tomar realmente en serio este texto bíblico como norma para la vida cotidiana de las personas del siglo XXI, es ineludible considerar varios otros detalles de importancia.
A continuación, examinaremos detenidamente los factores textuales que nos pueden ayudar a reflexionar sobre la convivencia en la intimidad de dos personas, incluido el matrimonio igualitario.
Opciones en la vida
En Gn 1,29 el Creador explica qué alimentos sirven para el sustento humano. De modo explícito indica que el ser humano debe ser vegetariano por no decir vegano. No obstante, en el mundo de hoy no se sabe cuántas personas cristianas adoptan las dietas vegetariana o vegana motivadas por este texto del Génesis. En numerosos países es perfectamente posible practicar la opción vegetariana, pero solo una minoría la lleva a la práctica. Este ejemplo demuestra cómo los lectores de la Biblia en su mayoría tienden a ser selectivos a la hora de interpretar aquellos textos y pasajes que afectan a las opciones que rigen su vida.
Con relación al matrimonio, numerosos historiadores han documentado los múltiples cambios que han modificado su función y posición social desde la antigüedad hasta nuestros días (Thatcher 1999, 68-70). Geográfica y culturalmente, ha existido siempre una diversidad considerable entre diferentes países, regiones, pueblos, castas y tribus. En otros términos, la unión entre esposa y esposo se ha establecido a menudo bajo formas muy distintas de las que prevalecen en el mundo moderno. Por ejemplo, una serie de culturas del antiguo Oriente Próximo no atribuía significado religioso alguno a las bodas o ritos de casamiento. Es decir, la gente se casaba “por lo civil”. Concretamente el matrimonio se concebía como una alianza entre dos familias o clanes, [1] y durante las negociaciones preliminares se hablaba siempre de los aspectos económicos. Normalmente le incumbía a los padres de una persona joven buscarle la pareja adecuada. [2]
Seguir leyendo «“Una Sola Carne” y el Matrimonio Igualitario»







