¿Por qué no estoy pidiendo que se abran los templos?

¿Por qué no estoy pidiendo que se abran los templos?

Isaí Rayas Linares *

“Veo una gran necesidad de Dios en nuestra sociedad. Veo familias que están colapsando, gente sumida en depresión, ansiedad, y sufriendo violencia intrafamiliar. Veo gente desesperada por no encontrar una solución a sus problemas gente enferma y con un gran dolor en sus vidas. Veo a hijos que se levantan contra los padres para arrebatarles la vida, y veo hogares devastados por el alcoholismo y la drogadicción. Veo a hombres con una gran carga por no poder suplir las necesidades de su familia, veo mujeres abandonadas y sin consuelo, veo empresarios arruinados por esta pandemia, veo mucha gente que perdió su trabajo y la está pasando muy mal… Y todavía me preguntan ¿Por qué es necesario abrir las iglesias?”

Yo también me lo he preguntado. ¿Por qué es necesario abrir los templos en estos tiempos? Pero cuando pienso como algunos creyentes “se necesitan abrir los templos porque la gente necesita de Dios para salir de sus problemas (problemas como los que ya describí)” me critico antes de responderme y, sabiendo que la crítica no nos gusta, a veces hasta decimos; criticarnos es ir contra Dios… Aun así, no puedo evitar cuestionármelo. De verdad, ¿si abrimos los templos todos esos problemas se van a solucionar? O, cuando menos, ¿empezarán a disminuir?

La verdad es que siempre ha habido necesidad de Dios y la creación tiene milenios reclamando la manifestación de los hijos de Dios para suplir esa hambre espiritual que el mundo experimenta: los divorcios van en aumento desde hace décadas, y es algo tan notorio para todos, al grado que la misma autoridad civil desde hace más de un lustro –al menos aquí en Durango- implementó platicas prematrimoniales, hablando con sinceridad con ayuda de algunos pocos ministros, sobre la vida matrimonial; con sus altas y sus bajas, cosa que en muchas iglesias se ha dejado de lado por temas tabúes, como que “no son propios para hablarse en la iglesia”, pero no se tratan ni en consejerías personales y se ha limitado a enseñar “la mujer sométase a su marido”, “el varón sea hombre de una mujer”… y listo. Todos los demás problemas, si se presentan en la iglesia en muchos casos se hace “de la vista gorda”

También, hace décadas que los suicidios, así como las enfermedades mentales están en aumento; pero, otra vez, la iglesia se ha limitado mucho y solo se esmera en enseñar que son cosas muy simples o que esas enfermedades no existen, que quienes las padecen es porque no tienen fe o que tienen espíritus inmundos dentro de sí, por lo que literal, a gritos y a sombrerazos, les exigen que simplemente dejen de estar deprimidos, ansiosos o estresados… Esto, a pesar que mismos profesionistas de la salud mental han declarado, aquí en la ciudad de Durango, que entienden y aceptan que la espiritualidad es un pilar para la restauración en personas con enfermedades mentales y han permitido la construcción y apertura de una capilla ecuménica dentro de las instalaciones del hospital de salud mental, pero muchos cristianos con el argumento infundado de que ese templo es católico han abandonado a quienes llegan a internarse por estos males y, además, a pesar de la campaña que el gobierno de la ciudad implemento para lidiar contra los suicidios -a la cual se nos invitó y convocó a las asociaciones religiosas a participar-, muchos ministros se hicieron de “oídos sordos” y no asistieron a escuchar la invitación del gobierno para trabajar como iglesia y reducir este mal. Como iglesia, ni buscamos espacios ni usamos tampoco los templos para nada relacionado con el tema, nos conformamos con declarar desde los púlpitos, en nuestros templos, que todos los deprimidos o todos los que padecen enfermedades sean sanados…

Así mismo, tuvimos como iglesia la oportunidad de comenzar un cambio en la sociedad duranguense de la mano de una organización que comenzó en las iglesias de la capital a promover el acogimiento familiar, pudimos haber demostrado que, con la hospitalidad, el amor fraternal y la entrega que debe caracterizar a los creyentes cristianos, aquello que parece difícil o imposible es posible de la mano de Dios. Pero, otra vez, de los cientos de iglesias de la ciudad sólo hicieron acto de presencia 4 a la firma de convenio para acoger a niños en resguardo por el DIF. ¡Y los templos estaban abiertos!

De igual forma, el desempleo va en aumento. La verdad, ¿cuántos de nosotros conocemos a alguien que se ha tenido que ir de la ciudad o del estado porque no hay trabajo aquí en Durango? Es cierto que la pandemia ha hecho que los números de desempleados se multipliquen, sin embargo, la iglesia no ha propuesto muchas actividades sociales que puedan proveer de un ingreso a los desempleados, no ha generado empleos tampoco y, desde hace buen rato, no ha luchado por buenas condiciones laborales de ninguna forma. Al contrario, algunos sectores de la iglesia han regañado a los cristianos que se manifiestan en general. Lo digo por experiencia propia, en 2015 fui amonestado por manifestarme públicamente a favor de los maestros que pedían mejores condiciones laborales.

En fin… No quiero parecer un ogro “anti abrir los templos”, yo deseo que se abran los templos. Desde que se cerraron oro a Dios para ver pronto el día en que nos podamos reunir nuevamente, pero lo pregunto una vez más porque quienes se están manifestando frente a palacios de gobierno y están convocando a otros pastores usan de argumento que debemos abrir para que estos problemas sean atendidos por la iglesia. ¿Si abrimos los templos, todos esos problemas se van a solucionar o empezaran a disminuir? La verdad, y lo digo tristemente, yo no estoy seguro, y esa es una de las razones por las que no estoy junto con aquellos ministros pidiendo que se abran los templos y por la que no participaré de ninguna manifestación de pastores que se lo solicita al gobierno bajo este argumento.

Otros dicen: “el gobierno no permite la apertura de los templos porque está oprimiendo a la cristiandad, esto es un ataque directo a la fe”. ¿De verdad creen que estamos en cautiverio como Israel en Egipto? Todos aún podemos fácilmente declarar que Jesús es Cristo, que salva y perdona, sin represalias. Y para demostrárselos les comento que el miércoles fui a casa de unas hermanas y ellas desde su puerta me escucharon a mí desde el patio de la privada (porque viven en una privada) predicarles e impartirles la comunión, además creo que sus vecinos también me oyeron. Y esta no ha sido la única vez… Nadie me lo ha impedido, ni ha sido motivo de persecución. Si estás en Durango te invito a que me acompañes y puedas darte cuenta.

Quiero aclarar que con mi mensaje no pretendo generalizar, hablo desde mi experiencia, mi contexto, mi ciudad Durango, Dgo. No conozco más allá de lo que he vivido, pero si es el mismo caso donde tú estás, deberíamos pensarlo juntos.


* Isaí Rayas Linares, Pbro. Pastor metodista en el templo Jesús de Nazaret en Durango, Dgo.

3 comentarios sobre “¿Por qué no estoy pidiendo que se abran los templos?

  1. Hno. Isaí, sólo para tomar mayor conciencia de nuestro contexto metodista mexicano, ¿quiénes y por qué te llamaron la atención en 2015? Si no puedes contestar, lo entenderé. ¡Gracias!

    Me gusta

  2. Pastor Isaí, espero que lea mi mensaje. Dios lo envió para cambiar nuestras vidas, haga lo que tenga que hacer siempre lo vamos a seguir porque usted es un enviado de nuestro Señor para hacer las cosas correctas. En usted confiamos y lo apoyamos independientemente lo que haga. Lamentablemente en donde yo vivo no pasa ese tipo de cosas porque vivo en una ciudad mas pequeña en donde nuestra comunidad vive muy feliz sin estres y problemas familiares. Confiamos en Dios para que usted actúe en fe.

    Saludos!

    Atte: Eduardo Jimenez Hernandez.

    Me gusta

Los comentarios están cerrados.