Categoría: Reflexiones

Migrantes y la Biblia

Migrantes y la Biblia

La vida eterna inicia en el momento que nos entregamos a Jesús e iniciamos una vida digna. Dios nos invita a ser luz en el camino de los migrantes, a dar de beber al sediento y de comer al hambriento

Guillermo Niño Fernández

La migración es un problema que se puede ver en la Sagrada Escritura. Les comparto brevemente algunas historias bíblicas.

El Eterno llama a Abram, posteriormente llamado Abraham, de Ur su tierra a la tierra prometida que no verá, con el objetivo de iniciar un pueblo santo (Génesis 12). Abraham, junto con su padre, esposa y sobrino fueron migrantes.

El pueblo hebreo fue esclavizado por el dictador del Faraón. La Escritura nos dice en Génesis 3 que Dios escucha el clamor de su pueblo, mira su aflicción y desciende para liberarlo. El pueblo hebreo, siendo migrante en Egipto, es violentado. La reflexión bíblica nos dice que el Eterno caminó junto con ellos y los liberó para darles la tierra prometida que había jurado a Abraham.

David, antes de ser rey de Israel, fue migrante en Jericó donde se fue a refugiar por las amenazas de muerte de parte del rey Saúl.
El mismo Señor Jesucristo siendo un recién nacido tuvo que salir de su tierra natal por la amenaza de muerte de Herodes.

Seguir leyendo «Migrantes y la Biblia»

Autoridad

Autoridad: Jesucristo, la Escritura, el Espíritu Santo

Jesucristo se presenta deliberadamente como el Maestro autoritativo: “Oísteis que fue dicho a los antiguos […]. Pero yo os digo”.

Martyn Lloyd-Jones

La autoridad de Jesucristo: el testimonio de los Evangelios

Permítaseme recordar brevemente el alegato que se presenta en el Nuevo Testamento en defensa de esta gran aseveración de la autoridad definitiva y suprema del Señor Jesucristo. Es interesante advertir cómo el Nuevo Testamento asevera ese hecho al comienzo de todas sus afirmaciones. Lo hace en el mismísimo comienzo de los Evangelios. Pensemos en Mateo 1:23. Esto sucederá —se nos dice— a fin de que se verifique la siguiente afirmación: “He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros”. Ahí lo tenemos, al comienzo, justo en la mismísima introducción del Evangelio.

De la misma forma, el ángel que se apareció a María y le anunció esto hace la siguiente afirmación extraordinaria con respecto a este ser “santo”, a este niño que habría de nacerle: “Y su reino no tendrá fin”, el Señor eterno y universal. Luego, recordemos que el ángel que habló a los pastores dijo: “Os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor”.
Ahora bien, esa clase de afirmación se hace al mismísimo comienzo. ¡Qué trágica es la frecuencia con que, debido a nuestra gran familiaridad con las Escrituras, pasamos por alto cosas como esta! Los Evangelios se escribieron con un propósito muy claro y deliberado en mente. No fueron unos simples testimonios escritos, una mera recopilación de hechos. No, no cabe la menor duda de que tenían la intención de presentar las cosas desde un punto de vista concreto. Todos ellos presentan al Señor Jesucristo como el Señor, como esta Autoridad última.

El mensaje de Juan el Bautista fue esencialmente el mismo. Ahí lo tenemos solo, tras haber predicado y bautizado al pueblo en el Jordán, cuando oye las murmuraciones de la multitud. Hablan entre ellos y dicen: “Sin duda, este ha de ser el Cristo. Nunca hemos oído una predicación como esta. Cuando vemos su rostro, ¿acaso no se percibe su autoridad? Este tiene que ser el Mesías que esperábamos”. Pero Juan se dirige a ellos burlándose y dice: “No soy el Cristo”. “Yo a la verdad os bautizo en agua; pero viene uno más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de su calzado; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. Su aventador está en su mano, y limpiará su era, y recogerá el trigo en su granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará” (Lucas 3:16-17). ¡Observa la aseveración! “Yo no soy el Cristo, no soy quien posee la autoridad. Preparo el camino; soy el precursor, el heraldo. Él es la autoridad y está aún por venir”. Nuevamente, toda la idea gira en torno a aseverar la autoridad de Nuestro Señor. ¡Con cuánto cuidado estos Evangelios hacen esa afirmación una y otra vez!

Seguir leyendo «Autoridad»

El Reto de Seguir a Cristo

El reto de seguir a Cristo

Si somos seguidores de Jesús la iglesia del Cristo resucitado debe de ser voz de los que no tienen voz, es decir, demandar el pecado social que daña.

Pastor Guillermo Niño Fernández

El ministerio de Jesús se caracterizó por acercarse a los grupos más vulnerables para darles una vida digna. Las sexoservidoras, los leprosos, el grupo de personas con capacidades diferentes, los endemoniados y oprimidos por el sistema corrupto, las mujeres que no tenían voz ni voto en su comunidad, los gentiles, incluso alaba la fe del centurión que es gentil y servidor del Imperio Romano (para algunos intérpretes de la Biblia el siervo del centurión es su pareja sexual, si es así Jesús no lo juzga, pero sí lo sana).

Si somos seguidores de Jesús la iglesia del Cristo resucitado debe de ser voz de los que no tienen voz, es decir, demandar el pecado social que daña. Los feminicidios, los secuestros, las extorsiones y otros deben de ser demandados por la iglesia. Pero también fomentar la esperanza en Cristo por medio de su iglesia.

Entonces, la intervención de la iglesia es acompañar pastoralmente a los desplazados por la sociedad e incluso en ocasiones por la iglesia. Hay que acompañar a los niños que son abusados sexualmente, violentados en las escuelas y otros espacios, a los ancianos que son ignorados por sus familiares y otros, a las sexoservidoras que son vistas como un pedazo de carne, a los indígenas que son ignorados y viven injusticias sociales.

Otro punto es que lleguemos a las personas que hacen el mal en nuestras comunidades, por medio de visitas a los vecinos, posiblemente conozcamos a un miembro de la iglesia que conoce a un ladrón, narcotraficante, drogadicto, o una persona que violenta la sociedad.

Seguir leyendo «El Reto de Seguir a Cristo»

Palabras y Acciones Curativas

Palabras y Acciones Curativas

Por: YASHÁR

Referencias: Salmo 15, Miqueas 6:1-8, 1 Corintios 1:18-31 y Mateo 5:1-12.

INTRODUCCIÓN
Nosotros tenemos la capacidad de:

  • Dar muerte o vida
  • Levantar o desanimar.
  • Causar divisiones o uniones.
  • Liberar o esclavizar.
  • Podemos incendiar bosques completos.

Con una palabra podemos hacer esto y más. Las palabras es una forma de comunicarse y las acciones su complemento. Por eso las lecturas del día de hoy nos animan a:

  • “No calumniar con nuestra lengua, no hacer mal contra nuestro prójimo” (Sal).
  • “Hacer justicia, amar misericordia y humillarse ante Dios” (Miq).
  • “Gloriarnos en el Señor” (1 Co).

CONTEXTO – DESARROLLO
Dios ha elegido unos caminos inesperados para mostrar su salvación y así se ha revelado en Jesús. La salvación ya es un cumplimiento. La fama de Jesús se extiende sobre las provincias cercanas y lejanas, gente le sigue, personas le buscan… ¿Qué les ofrece? ¿Qué hace? ¿Por qué le buscan?
Jesús con una palabra sana y con una acción dignifica: anuncia un nuevo Reino, una nueva forma de vivir, una manera distinta de sufrir. Para los líderes judíos los preferidos del Señor eran quienes cumplían al 100% la ley y todos los rituales que conllevaba; cosa que nadie llegaba hacer. Ahora:

  • ¿Quiénes son los preferidos de Dios?
  • ¿Con quién se identificará?
  • ¿Nosotros estaremos dentro de ellos?

Los pobres en espíritu, los que lloran, los mansos, lo que tienen hambre y sed de justicia, los misericordiosos, los de limpio corazón, los pacificadores, los que padecen persecución, los que son perseguidos.

Jesús inicia su misión con nueve discursos, los cuales no solo se quedan en eso; sino que los llevaría a cabo cada uno de ellos a lo largo de su ministerio. En términos eclesiales, este sería su plan de trabajo, con indicadores y demás…

Seguir leyendo «Palabras y Acciones Curativas»

DisCAPACIDAD y Empatía en Dios

Dis-CAPACIDAD y empatía “en” DIOS

Cuando hablamos de las personas con discapacidad, nos encontramos con una deshumanización, justo cuando ésta se convierte en una razón para la exclusión y para la discriminación. El texto bíblico no puede ser un pretexto para la perpetuación de estructuras opresoras, sino una oportunidad para la liberación.

Juan Calvin Palomares

Mientras escribía estas palabras me sentía enormemente tentado a criticar las teologías que enfatizan luchas espirituales contra el mal, contra satanás, y particularmente contra la enfermedad. Sólo diré, al hilo de N. Wright [1], que los resultados de investigaciones en torno a movimientos neo-carismáticos son contradictorios con los discursos de quienes lideran dichas corrientes: los registros empíricos sobre supuestas sanaciones no corresponden con lo que se dice desde los púlpitos, ni con los espectáculos que se originan. Considerar a una persona con Síndrome de Down una manifestación de satanás, algo que algunos de estos grupos han promovido, merece un calificativo que me voy a ahorrar por convicción pacífica.
Personalmente, siendo parapléjico desde hace veinte años a causa de un accidente de tráfico, he sufrido el acoso de personas que han querido orar para que salga caminando de mi silla de ruedas. Algunas veces ha supuesto una humillación pública hacia mi persona, acusándome de mi falta de fe. Paradójicamente, doy gracias a Dios por no levantarme de dicha silla y fallar así a mi convicción pacífica.

Zanjaré este asunto con una sentencia de puro sentido común, y pasaré a otras cuestiones, a mi juicio, mucho más interesantes: quién se sienta llamado a sanar a enfermos debería saber que nunca es tarde para formarse en medicina, enfermería, en primeros auxilios, en psicología, y tantas disciplinas que pueden nutrir la sociedad, y también la Iglesia. Las personas con discapacidad no deberían pagar las frustraciones de las vocaciones pérdidas.

Seguir leyendo «DisCAPACIDAD y Empatía en Dios»

Tu Sí a Dios Requiere Tu No a la Injusticia

Bonhoeffer: «Tu sí a Dios requiere tu no a toda injusticia, a todo mal, a todas las mentiras»

Jim Gordon

La vida y el pensamiento de Dietrich Bonhoeffer persiste como una voz esencial y crítica, incluso setenta y cinco años después de su muerte. Hay muchas razones para prestar atención a los escritos y discursos ocasionales de Bonhoeffer; pero en nuestro tiempo de política frenética, toma de poder lenta y a veces descarada, creciente apoyo al populismo de derecha y adulación acrítica del líder fuerte, es el llamado radicalmente inflexible y el costo del discipulado en seguir a Jesús lo que desafía a las comunidades cristianas a decidir dónde La lealtad miente. Este es el pastor Bonhoeffer, predicando un sermón de confirmación en 1938. La fecha es un contexto esencial, y las palabras son explosivas en sus reverberaciones políticas, teológicas y espirituales:

«Ahora solo tienes un maestro … Pero con este ‘sí’ a Dios pertenece tan claramente un ‘no’. Su ‘sí’ a Dios requiere su ‘no’ a toda injusticia, a todo mal, a todas las mentiras, a toda opresión y violación de los débiles y pobres, a toda impiedad y a toda la burla de lo que es santo. «a Dios requiere un» no «a todo lo que intente interferir con su servicio a Dios solo, incluso si ese es su trabajo, sus posesiones, su hogar o su honor en el mundo. Creer significa decisión».

Predicado a los jóvenes cristianos que enfrentan lo que ahora conocemos como la vida en uno de los regímenes más violentos, letales y despiadados de la historia europea. El uso de la palabra «maestro» también está cargado de contraste intencional, e implica una o una de las cuales no puede haber una tercera opción comprometedora. Un maestro ¿Quién es ser? Sí a Dios significa ‘no’ a todos los demás poderes que exigen lealtad final de mente, corazón, alma y cuerpo. Creencia significa decisión, no solo una sola decisión, después de lo cual es lo de siempre; pero una decisión de confirmación que significa que todas las demás decisiones toman su dirección de ese compromiso vivo y central con Jesucristo.

Seguir leyendo «Tu Sí a Dios Requiere Tu No a la Injusticia»

La Oración, Primera Víctima del Activismo

La oración, primera víctima del activismo

Posiblemente nos hemos olvidado de un tema fundamental.

José Hutter

Vivimos en un tiempo donde se nos exige unas respuestas cada vez más aceleradas y a toda hora del día. Particularmente en España sufrimos un horario laboral que a la persona normal y corriente no le deja tiempo para casi nada entre semana. Es uno de los desafíos más grandes para el creyente, encontrar -y más que encontrar: liberar- tiempo para fomentar su relación personal con el Señor. Y el primero de estos desafíos personales tiene que ver con nuestra vida de oración.

De entrada, parece un tema fácil. Ningún cristiano y en particular ningún líder de ninguna iglesia o denominación va a poner en duda que la oración es de suma importancia. Pero como sabemos: entre el dicho y el hecho hay un gran trecho.

En este caso no es necesario recurrir a estadísticas para averiguar que aquí tenemos un gran problema: nuestra vida de oración. Y no hace falta mirar a los demás. Basta con que cada uno observe a sí mismo. Y observándome a mí mismo ya tengo datos que no fallan. Y lo que observo y escucho de otros confirma mi temor.

Seguir leyendo «La Oración, Primera Víctima del Activismo»