La Biblia y el Windex
Manuel Sonora Macías (*)
No sé si ustedes vieron una película muy chistosa llamada “Mi Gran Boda Griega”. Pues bien, en ella hay un personaje simpatiquísimo que es el padre de la novia quien es un emigrante griego radicado en los Estados Unidos y orgulloso de su nacionalidad y cultura. Pues una de sus peculiaridades es que él todo lo soluciona con una rociada de Windex.
El afirma que el Windex remedia todas las enfermedades y demás desgracias que le sucedan a una persona. Y por supuesto, lleva siempre consigo una botella de ese producto por lo que pudiera ofrecerse. Bueno, lo que nos hace gracia es saber que tal producto comercial tiene un solo propósito y es el limpiar los vidrios ya sea de las ventanas o de cualquier otro lugar… pero nada más. Ni cura gripas, ni raspones, ni resuelve problemas sino únicamente sirve para lo que fue diseñado y es limpiar vidrios y nada más.
Bueno, a mí se me ocurrió comparar esta situación con mucha gente que usa la Biblia como este personaje el Windex. Porque lo cierto es que una gran mayoría de lo que yo llamo los reinavalerianos fundas, o sea, evangélicos fundamentalistas quieren aplicar la Biblia exactamente como este personaje lo hace con su limpiador de vidrios. Ellos afirman que todo se resuelve con la Biblia y hasta los detalles más pequeños de la vida lo quieren resolver con uno o varios versículos de la Biblia.

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