
Infancia y Biblia (III): Del franelógrafo al móvil-para-todo
Conversamos con Marta González, coordinadora del material Explora, y José Altimira, director nacional de APEEN sobre las nuevas tecnologías y el acceso a diferentes versiones de la Biblia.
Samuel Crespo
A mediados del siglo XVIII se creaba la primera Escuela Dominical de la historia. Nació en el Reino Unido y con vocación de educar a los niños de las clases más humildes con la Biblia como libro de texto. Ni que decir tiene que esta institución ha evolucionado y se adaptado al paso de los años y las realidades sociales de cada lugar, pero la Biblia ha mantenido su posición central. En los últimos años además se ha visto inmersa en la revolución digital. Hoy en día, pocos franelógrafos resisten aún en nuestras iglesias, y es que la manera de acercarse a la Biblia y explicarla a los pequeños ha evolucionado con la tecnología y con los recursos actuales.
No hace tanto, no había niño que se resistiera a ofrecerse voluntario para mover las figuritas de la historia bíblica. Esta herramienta consiste, por si hay algún joven entre nuestra parroquia o alguien que se haya incorporado ya de adulto a la fe evangélica, de una versión analógica de lo que hoy llamaríamos realidad aumentada, pero sin gafas. En este soporte se podían cambiar los decorados y quitar y poner personajes a conveniencia y es que poder cambiar la figurita de Jesús en función de lo que iba pasando en el relato bíblico o mover el rebaño de ovejas de aquí para allá era una experiencia impagable.
La revolución digital, la explosión de los recursos online y la disponibilidad de diferentes versiones de la Biblia ha supuesto, como venimos explicando, una riqueza nueva y reto para todos aquellos que trabajan con los más pequeños de la iglesia. Las clases de escuela dominical y otros formatos de enseñanza de nuestras iglesias no son ajenos a la irrupción del móvil-para-todo, y que muchas veces se lleva a la clase con la excusa de que “es que la Biblia la tengo en el móvil”.
















