Reconocida Bióloga Cristiana

Reconocida bióloga mexicana es cristiana: Helia Bravo Hollis

José Donato Rodríguez y Romero
Compilador

Helia Bravo Hollis nace el 30 de septiembre de 1901 y fallece cuatro días antes de cumplir su centenario, el 26 de septiembre de 2001. Fue una científica y botánica mexicana, distinguida con los títulos de Investigadora Emérita y doctora Honoris Causa de la Universidad Nacional Autónoma de México. Casi toda su carrera científica la desarrolló en el Intituto de Biología de la UNAM. Fue hermana de la helmintóloga mexicana Margarita Bravo Hollis, ambas miembros de la congregación del templo La Santísima Trinidad de la calle de Gante 5 en la Ciudad de México, de la Iglesia Metodista.

ESTUDIOS

Realizó su aprendizaje básico en la Villa de Mixcoac, ahora parte de la Ciudad de México. El despertar de su vocación por los seres vivos fueron los recorridos dominicales con sus padres. Gracias a si promedio durante la primaria, recibió un reconocimiento firmado por el Presidente Porfirio Díaz y por el entonces Secretario de Justicia e Instrucción Pública y Bellas Artes, el Dr. Justo Sierra.

Aunque los conflictos armados de 1914 trastocaron a su familia, termina la educación básica y en 1919 comienza el bachillerato.

San Ildefonso (Escuela nacional Preparatoria) en la Ciudad de México, fue para ella un recinto muy interesante, con profesores como Vicente Lombardo Toledano, Sotero Prieto, Erasmo Castellano, Antonio Caso e Isaac Ochoterena (quien le transmite el interés por las ciencias biológicas).

Terminado su bachillerato exitosamente, sigue medicina, pues no existía la carrera de biología en la Universidad Nacional. Por suerte, se abre Biología un año después en la Escuela de Altos Estudios y pide el cambio. Ahí tuvo profesores como Antonio Caso, Carlos Hoffman, Isaac Ochoterena, Eduardo Caballero y Federico Mulleried.

En 1931 se gradúa como Maestra en Ciencias Biológicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, con la tesis “Contribución al conocimiento de las cactáceas en Tehuacán”.

DESARROLLO EN BIOLOGÍA

Trabajó en zoología, sobre protozoarios de vida libre y no, área en la que publicó nueve contribuciones entre 1921 y 1927, siendo aún estudiante, al lado del profesor Isaac Ochoterena. También formó parte del cuerpo docente de la Escuela Nacional Preparatoria como ayudante y después como profesora.

Es invitada a colaborar en la Dirección de Estudios Biológicos de la Universidad Nacional que, con el proceso de autonomía universitaria de 1929, se transformaría en el Instituto de Biología de la UNAM.

En 1930, la nombraron responsable del Herbario Nacional e incursionó en la botánica, con las florísticas regionales y taxonomías en cactáceas. Publicó la primera edición de “Las cactáceas en México”, en 1937.

En la década de 1950, se reincorporó a la vida académica como catedrática de botánica en la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico Nacional. Dos años después, se reincorporó al Instituto de Biología de la UNAM. En ese periodo, compartió la responsabilidad del Herbario Nacional con la maestra Débora Ramírez Cantú.

Retornó a los estudios florísticos, pero ahora en regiones tórridas del oriente de México y taxonómicos en cactáceas. Organizó una colección viva de cactáceas y otras plantas suculentas, con el propósito de registrar cambios durante el desarrollo, así como la evaluación de caracteres morfológicos.

Se convirtió en la promotora del Jardín Botánico de la UNAM, fundado en 1959, y que ella misma dirigió durante la década de 1960.

En 1951, fue cofundadora de la Sociedad Mexicana de Cactología.

Se dedicó al estudio taxonómico de las cactáceas en México y avanzó en la región mesoamericana, generando una monografía completa y actualizada. Hizo trabajo de campo y de herbario, y difundió ese conocimiento a través de publicaciones, congresos y conferencias.

En su vasta obra de 60 años de ciencia taxonómica, exploró México muchas veces con colegas del Instituto de Biología y miembros de la Sociedad Mexicana de Cactología.

Hizo registros de variabilidad morfológica de las especies, consultando herbarios nacionales y extranjeros, estableciendo vínculos con colegas especialistas europeos y estadounidenses.

Su obra científica es de más de 160 publicaciones, 2 libros, 60 clasificaciones científicas y 59 cambios de nomenclatura.

Tiene el mérito de haber expandido varios campos de investigación: protozoología, flora acuática (lemnáceas del Valle de México), flora y vegetación de zonas tropicales y áridas (Escárcega, Campeche, Valle del Mezquital y Actopan, Hidalgo) y la taxonomía de las cactáceas. En los últimos años de su vida se dedicó a la pintura. Lo hizo para reflejar paisajes que recordaba de la infancia “para que ustedes, ya en otro siglo, conozcan cómo fue nuestra preciosa ciudad”, aseguraba.

HONORES

Helia Bravo obtuvo distinciones y reconocimientos nacionales e internacionales. En 1985, la UNAM le otorgó el doctorado Honoris Causa. En el 2000, se le reconoció por su contribución a la flora de Meztitlán, Hidalgo, durante el decreto de formación de la Reserva de la Biósfera de Meztitlán.

Por la trascendencia de su investigación, la maestra Bravo recibió importantes y merecidos reconocimientos académicos. Entre ellos, destaca el galardón denominado “Cactus de Oro” otorgado en 1980 por el Principado de Mónaco, por sus estudios en cactáceas.

En honor a esta mujer, se nombró el Jardín Botánico “Helia Bravo Hollis” ubicado en la Reserva de la Biósfera de Tehuacán, Puebla. Cuenta con más de 80 especies de cactáceas, algunas de las cuales crecen solamente en esa región del mundo y actualmente están en peligro de extinción.

FUENTES: Wikipedia, testimonios diversos, documentos varios de la Dirección de Archivo e Historia de la Iglesia Metodista de México, A.R.

REFERENCIA
Rodríguez, José Donato. (Diciembre 2018-enero 2019). Reconocida bióloga mexicana es cristiana: Helia Bravo Hollis. Revista Alianza, Año 29, bimestre 1, p. 7.

Un comentario sobre “Reconocida Bióloga Cristiana

  1. Gracias DONATO. Tú sabes que era muy amiga de mis papás y por eso llevo el nombre de “Helia” con “H”. Cuando la visitábamos siendo niños , me encantaba ir a su casa, “ERA COMO UN MUSEO”. Yá de jóvenes escuchábamos a José José y Anel cantando pues eran vecinos…..¡G R A C I A S!

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