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El precio de la Gracia (Parte 25)

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Continuamos con la publicación de su obra más difundida, El Precio de la Gracia. Vamos en la Segunda Parte de la obra, La Iglesia de Jesucristo y el Seguimiento, de donde entregamos ahora la tercera (penúltima) fracción del Capítulo 5, Los Santos.

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  1. Los Santos (tercera o penúltima fracción)

Quien roba su cuerpo a Cristo para entregarlo al pecado, se aleja de Cristo. La fornicación constituye un pecado contra el propio cuerpo. Pero el cristiano debe saber que su cuerpo también es templo del Espíritu santo, que habita en él (l Cor 6, l3s). La comunión del cuerpo del cristiano con Cristo es tan estrecha que simultáneamente no puede pertenecer al mundo. La comunión del cuerpo de Cristo prohíbe pecar contra el propio cuerpo. La cólera de Dios castigará inevitablemente al fornicador (Rom 1,29; 1 Cor 1, 5s;7, 2; 10, 7; 2 Cor 12,21; Heb 12, 16; 13,4). El cristiano es casto, sólo consagra su cuerpo al servicio del cuerpo de Cristo. Sabe que su cuerpo ha sido entregado a la muerte por el sufrimiento y la muerte del cuerpo de Cristo en la cruz. La comunión con el cuerpo martirizado y glorificado de Cristo libera al cristiano del desorden de la vida física. Los deseos físicos desenfrenados mueren diariamente en esta comunión. En la disciplina y la continencia el cristiano, con su cuerpo, está exclusivamente al servicio de la edificación del cuerpo de Cristo, la Iglesia. Lo mismo hace en el matrimonio, convirtiéndolo así en parte del cuerpo de Cristo.

A la fornicación está ligada la codicia. La insatisfacción del deseo es común a ambas, y hace caer al codicioso en manos del mundo. «No codiciarás», dice el mandamiento de Dios. El fornicador como el codicioso, son todo codicia. El fornicador desea la posesión de otro ser; el codicioso, la de los bienes de este mundo. El codicioso desea dominar y regir, pero se convierte en esclavo del mundo al que ha apegado su corazón. Fornicación y codicia ponen al hombre en una relación con el mundo que le mancha y le vuelve impuro. La fornicación y la codicia son idolatría, porque el corazón del hombre no pertenece ya a Dios ni a Cristo, sino a los bienes de este mundo que desea.

Quien se crea a sí mismo su Dios y su mundo, aquel a quien su pasión personal se le convierte en Dios, se ve conducido a odiar al hermano que se atraviesa en su camino y constituye un obstáculo para su voluntad. Las discusiones, los odios, la envidia, el asesinato, provienen de la fuente de la codicia personal. «¿De dónde proceden las guerras y las contiendas entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones que luchan en vuestros miembros?» (Sant 4,l s). El fornicador y el codicioso no pueden conocer el amor fraterno. Viven de las tinieblas de su propio corazón. Al cometer un pecado contra el cuerpo de Cristo, lo cometen contra su hermano. La fornicación y el amor fraterno se excluyen mutuamente a causa del cuerpo de Cristo.

El cuerpo que sustraigo a la comunión del cuerpo de Cristo no puede estar ya al servicio del prójimo. A la inversa, la falta de consideración con el propio cuerpo y con el del prójimo es acompañada necesariamente de una glotonería licenciosa e impía en la comida y la bebida. Quien desprecia su cuerpo cae en poder de la carne, «sirve a su vientre como a un Dios» (Rom 16, 18). El carácter horrible de este pecado reside en el hecho de que la carne muerta quiere cuidarse de sí misma, manchando al hombre hasta en su aspecto exterior. El glotón no tiene cabida en el cuerpo de Cristo. El mundo de los vicios es para la Iglesia algo pasado. Ella se separó de los que viven en tales vicios y debe seguir separándose de ellos continuamente (1 Cor 5, 9s), porque «¿qué hay de común entre la luz y las tinieblas?» (2 Cor 6, 14). En estas se encuentran las «obras de la carne», en aquella el «fruto del Espíritu» (Gal 5,19 s; Ef 5,9).

¿Qué significa el fruto? Hay muchas «obras» de la carne, pero un solo «fruto» del Espíritu. Las obras son resultado del trabajo humano, el fruto nace y crece sin que el árbol lo sepa. Las obras están muertas, el fruto vive y lleva una semilla que producirá nuevos frutos. Las obras pueden existir por sí mismas, pero nunca hay fruto sin árbol. El fruto es siempre algo absolutamente admirable, producido; no es algo querido, sino algo que brota. El fruto del Espíritu es un don producido sólo por Dios. Quien lo lleva sabe tan poco de él como el árbol de su fruto. Sólo conoce el poder de aquel por quien vive. No hay nada de que gloriarse, a no ser de la unión íntima con el origen, Cristo. Los mismos santos no saben nada del fruto de santificación que llevan. La mano izquierda ignora lo que hace la derecha. Si deseasen saber algo de esto, si quisiesen caer en la contemplación de sí mismos, se desprenderían de la raíz y se habría acabado para ellos el tiempo de llevar fruto. «El fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, templanza» (Gal 5,22).

Junto a la santidad de la Iglesia aparece aquí, con la luz más intensa, la santificación del individuo. Pero la fuente es la misma, la comunión con Cristo, la comunión con el mismo cuerpo. Igual que la separación del mundo sólo se realiza de forma visible en un combate continuo, también la santificación personal consiste en la lucha del espíritu contra la carne. Los santos no ven en su vida más que lucha, miseria, debilidad y pecado; y cuanto más avanzados están en la santificación, más se reconocen como los que sucumben, como los que mueren según la carne. «Pues los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y apetencias» (Gal 5, 24). Viven todavía en la carne, pero precisamente por eso deben vivir plenamente de la fe en el Hijo de Dios, que ha comenzado a morar en ellos (GaI2, 20). El cristiano sufre cada día (l Cor 15, 31), pero aunque su carne sufra y se desmorone con esta muerte, el hombre interior se renueva de día en día (2 Cor 4, 16). La muerte de los santos según la carne se funda únicamente en el hecho de que Cristo, por el Espíritu santo, ha comenzado a vivir en ellos. Los santos mueren en Cristo y en su vida. Ya no necesitan buscarse sufrimientos propios, con los que únicamente conseguirían afirmarse una vez más en la carne. Cristo es su muerte diaria, su vida diaria.

Por eso pueden proclamar gozosos que el que ha nacido de Dios no puede pecar, que el pecado no tiene poder sobre ellos, que han muerto al pecado y viven en el Espíritu. «Ninguna condenación pesa ya sobre los que están en Cristo Jesús» (Rom 8, 1). Dios se complace en sus santos; él mismo es quien actúa en sus combates y su muerte, haciendo brotar con ello el fruto de la santificación, del que los santos deben estar completamente ciertos, aunque a veces permanezca oculto.

Naturalmente, no es que la fornicación, la codicia, el asesinato, el odio, puedan seguir reinando en la Iglesia, refugiándose en el mensaje del perdón; ni tampoco se trata de que el fruto de la santificación pueda permanecer invisible. Pero precisamente cuando es visible, cuando a la vista de la Iglesia cristiana el mundo se ve obligado a decir, como en los primeros siglos, «ved cómo se aman>, los santos sólo se fijan en aquel a quien pertenecen e, ignorando el bien que hacen, imploran el perdón de sus pecados. Los mismos cristianos que se aplican la frase: «El pecado no reina ya sobre nosotros y el creyente no peca», confesarán:

“Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos y la verdad no está en nosotros. Si reconocemos nuestros pecados, fiel y justo es él para perdonamos los pecados y purificamos de toda injusticia. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos mentiroso y su palabra no está en nosotros. Hijos míos, os escribo esto para que no pequéis. Pero si alguno peca, tenemos a uno que abogue ante el Padre: a Jesucristo, el Justo” (1 Jn 1, 8-2, 1).

El Señor les ha enseñado a rezar: Perdónanos nuestras deudas. Les ha ordenado que se perdonen mutuamente sin cesar (Ef 4, 32; Mt 18, 21 s). Los cristianos, al perdonarse unos a otros fraternalmente, dan un puesto en la comunidad al perdón de Jesús. Ven en el otro no a quien les ha ofendido, sino a aquel para quien Jesús ha conseguido el perdón en la cruz. Sus relaciones mutuas son las de hombres santificados por la cruz de Jesús. Bajo ella, por una muerte diaria, son santificados su pensamiento, su palabra, su cuerpo. Bajo esta cruz crece el fruto de la santificación.

La Iglesia de los santos no es la Iglesia «ideal» de los que carecen de pecado, de los perfectos. No es la comunidad de los puros, que no dejaría lugar al pecador para arrepentirse. Es más bien la Iglesia que se muestra digna del Evangelio del perdón de los pecados, en la medida en que anuncia verdaderamente el perdón de Dios, que no tiene nada que ver con el perdón que uno se concede a sí mismo; es la Iglesia de los que han experimentado la gracia cara de Dios, y obran de forma digna del Evangelio, sin malbaratarlo ni rechazarlo.

Esto significa que en la Iglesia de los santos sólo se puede predicar el perdón predicando también el arrepentimiento, no desproveyendo al Evangelio de la predicación de la ley, no perdonando los pecados pura y simplemente, incondicionalmente, sino reteniéndolos también en caso necesario. La voluntad del Señor es que no se eche a los perros el santo Evangelio; desea que sólo se lo predique cuando va garantizado por la exhortación al arrepentimiento. Una Iglesia que no llama pecado al pecado no puede encontrar la fe cuando quiere perdonar el pecado. Comete un pecado contra lo santo, camina de forma indigna del Evangelio. Es una Iglesia impía porque malbarata el perdón de Dios, que es muy caro. No basta con lamentarse de la pecabilidad general de los hombres incluso en sus obras buenas; así no se predica el arrepentimiento; hay que nombrar, castigar y juzgar el pecado concreto.

Este es el uso correcto de! poder de las llaves (Mt 16, 19; 18, 18; Jn 20,23), dado por el Señor a la Iglesia y del que los reformadores hablaban aún con tanta energía. Por amor a las cosas santas, a los pecadores y a la Iglesia, hay obligación de utilizar la llave que permite atar, retener el pecado. El ejercicio del control eclesiástico [o disciplina eclesiástica, Gemeindezucht; N. del T.] es necesario para que la Iglesia camine de forma digna del Evangelio. Igual que la santificación implica la separación de la Iglesia con respecto al mundo, también debe implicar la separación de! mundo con respecto a la Iglesia. Sin la segunda, la primera es inauténtica y engañosa. La comunidad separada del mundo debe ejercer en su seno el control eclesiástico.

Este no sirve para edificar una comunidad de hombres perfectos, sino para construir la comunidad de los que viven realmente bajo la misericordia divina que perdona. El control eclesiástico está al servicio de la gracia cara de Dios. El pecador que se encuentra en la Iglesia debe ser exhortado y castigado para que no se condene ni haga mal uso del Evangelio. Por eso, sólo puede recibir la gracia del bautismo el que hace penitencia y confiesa su fe en Jesucristo. Del mismo modo, sólo puede recibir la gracia de la eucaristía el que «sabe discernir» (1 Cor 11, 29) entre el verdadero cuerpo y la verdadera sangre de Cristo, dados para e! perdón de los pecados, y cualquier otra comida de tipo simbólico o de la clase que sea. Para ello conviene que pueda justificar sus conocimientos en materia de fe, que «se examine» o se someta al examen de los hermanos, para saber si es realmente el cuerpo y la sangre de Cristo lo que desea. Al interrogatorio en materia de fe se añade la confesión, por la que el cristiano busca y recibe la certeza del perdón de sus pecados. Es Dios quien viene aquí en ayuda del pecador para liberarlo del peligro de engañarse y de perdonarse a sí mismo. Al confesar el pecado delante del hermano, muere la carne con su orgullo.

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Pagina Invitada: Las noticias mas relevantes del IMM

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Venid Pastorcillos

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Vinieron, pues, apresuradamente, y hallaron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre” (Lucas 2:16)           

Se atribuye la autoría del himno con este título a Francisco Martínez de la Rosa. Político y escritor español (Granada, 1787 – Madrid, 1862). Este catedrático de Filosofía Moral de la Universidad de Granada (1808) se sumó a las filas de los revolucionarios liberales durante la Guerra de la Independencia (1808-14) y fue diputado en las Cortes de Cádiz que aprobaron la Constitución de 1812. Por ello, fue encarcelado tras el regreso de Fernando VII y el restablecimiento del absolutismo.

En lo que respecta a su trabajo de escritor, cabe mencionar que colaboró con importantes periódicos de la época, como lo eran «El Español» y «El Diario de Granada». Además, escribió obras de teatro y poesía. Algunos títulos de su autoría son «Aben Humeya o la rebelión de los moriscos«, «La boda y el duelo» y «La viuda de Padilla«.

Además, fue creador de dos novelas históricas que se intitulan «Isabel de Solís» y «Hernán Pérez del Pulgar, el de las hazañas» y de numerosas poesías, algunas de las cuales aparecen en una antología llamada «Poesías«. En esta web podrás encontrar tres de ellas: «La niña descolorida», «La tormenta» y «Reloj de arena«. “Historia de Himnos Cristianos”.

HIMNO

Venid, pastorcillos, venid a adorar,
Al Rey de los cielos que nace en Judá.
Sin ricas ofrendas podemos llegar,

Que el niño prefiere la fe y la bondad.


 Un rústico techo abrigo le da;

Por cuna un pesebre, por templo un portal;

En lecho de pajas incógnito está,

Quien quiso a los astros su gloria prestar.


 Hermoso lucero le vino a anunciar,

Y magos de Oriente buscándole van;

Delante se postran del Rey de Judá,

De incienso, oro y mirra tributo le dan.


 

Con fe y con gozo vayamos a él,

Que el Niño es humilde y nos ama muy fiel.

Los brazos nos tiende con grato ademán:

«Venid», nos repite su voz celestial.

CONTEXTO DEL TEXTO

Dios continúa revelando a su Hijo, pero no a los que esperaríamos. Lucas narra que el nacimiento de Jesús se les anunció a los pastores de la región. Estos quizás eran los abastecedores de ovejas para los sacrificios en el templo, ofrecidos para el perdón de los pecados. Los ángeles invitaron a estos pastores a recibir al Cordero de Dios (Juan 1:36) que quitaría los pecados de todo el mundo para siempre.

ENSEÑANZA

  1. El nacimiento de Jesús, de acuerdo a la Biblia, causó muchas sorpresas entre los pastores, entre los magos, incluso en Herodes; desde su nacimiento fue extraordinario.
  2. Dios mostró a los más sencillos su plan y les reveló su esplendor.
  3. Los pastores, al ver el nacimiento de Jesús, fueron y lo publicaron. No sabemos si les creyeron, pero cumplieron su misión.

ORACIÓN

Señor Jesús, gracias porque no te quedaste aferrado a tu trono, a tu silla de poder y esplendor, sino que te despojaste de él y viniste a esta tierra para hacerte hombre, y además humilde y extraordinariamente, y diste tu vida por amor para conquistar a la humanidad, no por violencia, sino por amor. Gracias porque nos has conquistado, sigue, Señor, conquistando a este mundo, a esta sociedad, y danos el gozo y la alegría de seguir colaborando en la extensión de tu Reino. Perdona porque no lo hemos hecho como debiéramos. Sigue inspirándonos y exigiéndonos para hacerlo. En el nombre de tu Hijo, Amén.

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El mantel

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Historia Navideña real del Pastor Bob Reid

El joven y nuevo pastor con su esposa, llegaron recién asignados a su primer ministerio, teniendo como tarea volver a abrir una iglesia en el barrio sub urbano de Brooklyn, N. Y.

Llegaron a comienzos de octubre, emocionados por la oportunidad que tenían por delante, y aunque el templo estaba muy deteriorado, y necesitaba mucho trabajo, ambos se propusieron terminar de restaurarlo para tener su primer culto el día anterior a la Navidad.

Trabajaron duro reparando bancas, enyesando muros, pintando paredes, etc., y para el l8 de diciembre, antes del tiempo planeado, ya estaba todo prácticamente listo. Pero el 19 de diciembre una terrible tempestad con lluvias torrenciales, azotaron el área durante dos días.

El día 21 el pastor fue a revisar el templo, y su corazón desfalleció al ver que el techo del edificio no pudo contener tanta lluvia, produciéndose una gotera y la caída de un gran pedazo de yeso en un área de aproximadamente un metro por dos, en la pared delantera del santuario, justo detrás del púlpito. El pastor limpió el suelo, y no sabiendo qué más hacer, aparte de posponer el servicio de Navidad, se fue a su casa.

En el camino se encontró con que un negocio local, habían instalado una venta de banqueta con fines caritativos, y él decidió entrar. Uno de los artículos en venta, era un hermoso mantel color marfil, hecho y tejido a mano con un diseño exquisito, colores finos y con una cruz bordada en el centro. Además, tenía justo el tamaño necesario para cubrir el hoyo de la pared, por lo que decidió comprarlo y regresar al Templo, sin que tuviera idea de lo que iba a suceder después.

Para entonces, ya había comenzado a nevar, y una señora mayor, corría por la acera de enfrente tratando de alcanzar el autobús, pero sin éxito. Al verla, el pastor la invitó a guarecerse y esperar dentro del templo, que tenía calefacción, hasta que pasara el siguiente autobús, 45 minutos más tarde.

La mujer aceptó y se sentó en una de las bancas traseras del templo, mientras veía al pastor conseguir una escalera y los materiales necesarios para colgar el mantel a manera de un tapiz, para cubrir el agujero de la pared. El pastor apenas podía creer lo hermoso que se veía el mantel y lo bien que cubría el defecto.

Fue entonces que vio a la mujer acercarse mientras caminaba lentamente por el pasillo central. Su cara estaba blanca como el papel; y luego pregunto: «Pastor, ¿dónde consiguió ese mantel?” El pastor le contó la historia, y la mujer entonces le pidió que revisara la esquina inferior derecha del mantel, para ver si estaban ahí bordadas las iniciales EBG. ¡Y ahí estaban! ¡Esas eran las iniciales de esa mujer! Pues ella había tejido ese mantel en Austria, hacía ya 35 años.

Apenas podía creer lo que el pastor le contó acerca de cómo lo acababa de comprar. La mujer entonces, le contó al pastor que antes de la Segunda Guerra Mundial, ella y su marido habían sido gente rica en Austria; pero que a la llegada de los nazis se vieron forzados a dejar el país. Ella se fue primero, esperando que su esposo la siguiera a la semana siguiente. Pero la capturaron los nazis, la enviaron a prisión, y nunca más volvió a ver a su esposo, ni pudo regresar a su pueblo natal.

Fue entonces que el pastor quiso regresarle el mantel, pero ella insistió en que lo dejara para decorar el templo. El pastor se ofreció a llevarla a su casa pensando que era lo menos que podía hacer. Ella vivía al otro lado de Staten Island, Nueva York, y la razón por la que había ido sólo por ese día a Brooklyn, fue que había ido a trabajar en una casa, haciendo labores de limpieza.

Por fin, el culto en la víspera de navidad se llevó a cabo y fue maravilloso. El templo estaba casi lleno; y la música y el ambiente fueron fantásticos. Al finalizar el culto, el pastor y su esposa saludaron y despidieron a cada uno de los asistentes en la puerta, y muchos le aseguraron que regresarían a congregarse ahí.

Pero un hombre mayor, al que el pastor había visto en el vecindario, continuaba sentado en una de las primeras bancas de la iglesia con la mirada fija, el pastor se preguntaba por qué no se marchaba, y fue entonces que el hombre le preguntó dónde había conseguido el mantel que estaba en la pared, ya que era idéntico al que su esposa había hecho hacía muchos años, cuando ambos vivían en Austria, antes de la guerra; y se preguntaba cómo es que era posible que hubiera dos manteles tan iguales.

Luego, también le relató al pastor cómo fue que los nazis llegaron y obligaron a su esposa a huir por su propia seguridad; mientras que él, aunque se suponía que en una semana la iba a seguir, fue detenido y puesto en prisión, razón por la cual nunca volvió a ver a su esposa, ni pudo regresar a su casa en los 35 años que ya habían pasado desde entonces.

El pastor le preguntó si le permitía llevarlo a un pequeño paseo, y él accedió. Se dirigieron a Staten Island, hasta la misma casa donde el pastor había llevado a la mujer tres días antes. Luego le ayudó a subir los tres pisos de escaleras, hasta llegar al departamento de la mujer. Tocó la puerta y presenció el más hermoso encuentro navideño que pudiera haberse imaginado. Gracias a eso, fue que estos esposos se reunieron después de 35 años de separación.

Esto nos enseña que a veces lo que nos parece un desastre o una desgracia, o algo desechado, Dios lo puede usar y transformar para que sea toda una bendición. Que tenga usted una muy Feliz Navidad, y un año nuevo lleno de todo tipo de bendiciones del cielo, tanto para usted como para los que viven a su lado. AMEN.

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Editorial

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Concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús. Este será grande” (Lc. 1:31,32)

Mucha razón hay en el enfoque de la teología latinoamericana sobre “la opción preferencial por los pobres y excluidos”. Esta frase, totalmente aplicada, revoluciona los conceptos históricos acerca de la naturaleza de la iglesia y su misión evangelizadora. Reclama que la iglesia tome una opción por los pobres y desposeídos no sólo por la situación apremiante e injusta de ellos, sino principalmente porque Dios ya tomó esa opción primero (*). Llevamos cincuenta años discutiendo los pro y contra de esta dirección teológica-sociológica-antropológica, sin lograr ponernos de acuerdo en vista de los sacrificios que sufren algunos principios doctrinales evangélicos planteados en el Nuevo Testamento, tanto si se elige una postura como si se elige la contraria.

Es indudable la identificación de Jesús con la gente pobre de su época, dado que él mismo presenta como una señal de su mesianismo el que “a los pobres les es anunciado el evangelio” (Mt. 11:5). Esta auto-revelación de nuestro Señor no es discutible, ni se puede debilitar con la “salida por la tangente” de que se refería a los pobres de espíritu. La Navidad muestra a un Dios que escogió a gente pobre y condiciones sencillas para traer a su Hijo al mundo, y no escogió a los ricos y poderosos ni a sus palacios. Esta fue innegablemente una opción preferencial que Dios tomó, y María lo entiende así según las expresiones de su canto: “Quitó de los tronos a los poderosos, y exaltó a los humildes. A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos” (Lc. 1:51,52). Pero también debemos decir que no escogió a los pobres exclusivamente, rechazando a los otros, y menos que escogió a los pobres contra los no pobres.

Dejando de lado la discusión teológica que hemos referido, volteemos a ver que Dios mostró su amor al mundo aquella noche usando instrumentos débiles y marginados, para traernos un niño quien también fue empobrecido al grado de nacer en un establo y dormir en un pesebre. Fue un nacimiento anunciado primero a los pobres en las colinas de Belén, quienes se constituyeron en los primeros testigos. Pero los destinatarios de la Navidad no fueron exclusivamente ellos, puesto que eran solamente los medios escogidos para hacer llegar a Emanuel para toda la humanidad, sin distinción de raza, de sexo o de estrato social/cultural.

En medio de las circunstancias modestas que enmarcaron la primera Navidad, estaba el hecho contrastante de que aquel recién nacido, de acuerdo al ángel de la anunciación, sería grande. Desde aquello que era pequeño surgiría algo que sería conocido y llamado grande.

La grandeza de la Navidad no radica en su duración, a pesar de ser una de las fiestas más grandes del mundo, empezando con el Primer Domingo de Adviento y culminando con la Epifanía del Señor (6 de enero). Es una fiesta grande porque nos habla del amor más grande, el de Dios, Creador y Sustentador del universo; del regalo más grande que jamás se haya dado, Cristo el Unigénito del Padre, consumador de nuestra fe, ofrenda perfecta para propiciar la salvación del pecado, mediador sacerdotal y confiable entre el Creador y la creación; del beneficio más grande, tener acceso a la vida eterna, que es la misma vida de Dios en Cristo, vida de la más alta calidad; del más grande número de personas beneficiarias de un regalo, la humanidad completa, de todos los lugares, de todos los tiempos, de todas las condiciones; y esto para rescatar a todo aquel que cree del más grande mal, la enajenación del pecado que conduce a una pérdida eterna. Así que el Jesucristo de a Navidad, efectivamente, llegó a ser alguien grande.

Pbro. Bernabé Rendón M.

(*) Gutiérrez, Gustavo, La Verdad os Hará Libres, Ediciones Sígueme, Salamanca, 1990, pág. 207.

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Página invitada

Escribe nuestro corresponsal en los EU, Rev. Horacio Rios:

En esta ocasión el interés de ponerme en contacto con ustedes es sobre un evento metodista, que con el paso del tiempo, muchos de los metodistas aun aquí en EE UU han olvidado, o ignoran; pero que en mi opinión es de interés para nosotros, y para metodistas de otros países.

Se trata del discurso que la presente candidata a la Presidencia de este país, la Sra. Hillary Rodham Clinton, dio en la Conferencia General de la Iglesia Metodista Unida que se reunió en la ciudad Denver, Colorado en 1996. 

Tal vez se pueda incluir en los artículos de El Evangelista Mexicano por su relevancia en vista a los comicios del 2016, ya que contiene fragmentos de su testimonio como creyente activa de la iglesia metodista.

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HILLARY RODHAM CLINTON

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Discurso ante la Conferencia General de la Iglesia Metodista Unida

Denver, Colorado, 1996.

JOHN THOMAS (Sur de Indiana): Ha llegado un momento muy importante. En la comisión que consideraba quién tendría el privilegio de hacer la presentación, se sugirieron varias personas y varias personas pidieron ese privilegio. Considero que fue una decisión sabia de la comisión escoger a su obispo para presentar a la invitada. Del estado de Arkansas, la región episcopal de Arkansas, el Obispo Richard Wilke hará la presentación.

OBISPO RICHARD B. WILKE: Es un placer presentar a una amiga cariñosa y gentil. Tengo que decirle, Señora Clinton, que tiene amigos cariñosos y gentiles aquí para recibirla. El honor es recibir a la primera dama de los Estados Unidos de América, y en muchos sentidos, la primera dama del mundo. Hace doce años, cuando Julie y yo nos mudamos a Little Rock, Arkansas, Julie se había unido a la Primera Iglesia Metodista Unida de Little Rock, y yo entré a mis oficinas en el mismo edificio. Pronto descubrimos que Hillary Clinton era una parte vibrante y vital de la vida de aquella congregación, donde servía como maestra de Escuela Dominical, trabajadora con los jóvenes y una fiel adoradora en la iglesia. Tuvimos el privilegio de adorar con la Sra. Clinton y Chelsea. De hecho estuvimos presentes la mañana en que Chelsea fue confirmada en la iglesia allí y tanto el gobernador Clinton y la Sra. Clinton estuvieron presentes. Una de las noches divertidas fue una noche en que la Sra. Clinton invitó a una clase de Escuela Dominical para adultos a hacer un día de campo en el jardín trasero de la mansión del gobernador. ¡Eso sí que es la manera de tener un día de campo de Escuela Dominical!

   Así que no fue sorpresa para mí ver en el periódico pocos domingos después de la inauguración, a los Clinton caminando arduamente por la nieve hacia la Iglesia Metodista Unida Foundry en Washington, D.C.

   No teníamos ningún abogado ni canciller de la Iglesia Metodista Unida en Arkansas, pero no habíamos necesitado ninguno hasta entonces. Así que un día invité a almorzar a varios metodistas que eran profesionistas importantes, líderes en los negocios y en la iglesia. Les dije que necesitábamos a una persona laica con mucha dedicación, que amaba al Señor, que conocía y amaba a la Iglesia Metodista Unida, y necesitábamos a un abogado con una estatura excelente para que cualquier abogado o representante legal del estado de Arkansas les tuviera respeto. Comieron el almuerzo gratis. Luego dijeron con una voz: Estás buscando a Hillary Rodham Clinton, la mejor abogada que se puede encontrar. Y me encantó que fungiera como el abogado y canciller de mi iglesia hasta que se eligió a su esposo como presidente.

   Sus grandes preocupaciones han estado presentes toda su vida. Su preocupación por los niños se remonta hasta la inmunización de los niños en Arkansas, hasta ser presidente del Fondo de Defensa para los Niños. Cada año ella y el gobernador honraban a voluntarios de Camp Alders Gate, nuestro trabajo de los metodistas unidos con niños que tengan enfermedades o condiciones de discapacidad. No me sorprendió cuando habló con tanta fuerza en China, rogando por los niños, las mujeres y los derechos humanos. La Sra. Clinton también acostumbra unir a personas de todas las razas y todas las estructuras sociales. Los que la conocemos hemos visto cómo se mueve fácilmente y trabaja cuidadosamente con personas de todo tipo de trasfondo. En su libro reciente, It Takes a Village, continúa con su súplica por los niños del mundo. Sra. Clinton, hoy usé una corbata de Save the Children (Salva a los niños) en su honor. Ella está a la delantera a favor de la educación por los niños, siempre. Ella está a la delantera a favor de la salud y la seguridad de los niños, siempre. Ella está a la delantera a favor de la formación y educación espiritual de los niños, siempre. Así es mi gran honor y privilegio presentar a una abogada brillante, una defensora de asuntos importantes para la Iglesia Metodista Unida, una madre y esposa amorosa, una persona cariñosa y gentil que camina con la misma facilidad entre los grandes del mundo como en la sala de niños de un hospital o en el salón de un jardín de niños, a mi amiga Hillary Rodham Clinton.

HILLARY RODHAM CLINTON:

Gracias, muchas gracias. Muchas gracias, Obispo Wile, por su amable presentación. Vamos a extrañar al obispo y a la Sra. Wilke en Arkansas, pero me da gusto especial haber sabido al entrar que ambos estarán trabajando con el Estudio Bíblico para Discípulos en sus esfuerzos en curso.

   Tengo que confesarles que no he estado tan nerviosa, con 150 obispos, según me dicen, detrás de mí, desde que leí mi ensayo para la confirmación sobre qué significa Jesús para mí en mi iglesia madre. Y logré sobrevivir esa experiencia. Espero poder comunicar con ustedes mi gran sentir de honor y placer al estar aquí.

 cruz.metodista  Esta Convención General cuatrienal es importante para todos los que somos metodistas. Y el metodismo ha sido importante para mí desde que yo recuerde. Mi padre provenía de una larga línea de metodistas que habían inmigrado de Inglaterra y Gales. Y ellos tomaban muy en serio su iglesia. Cuando mis hermanos y yo nacimos, a pesar de que vivíamos en Chicago en aquel entonces, mis padres nos llevaron hasta la Iglesia Metodista Court Street en Scranton, Pennsylvania para ser bautizados en frente de mi abuelo y otros parientes. Recientemente llevamos a mi sobrino para que tuviera la misma experiencia en esa iglesia.

   Mis padres pertenecían a una congregación muy grande y activa en Park Ridge, Illinois, la Primera Iglesia Metodista Unida. Era el centro no solo para la adoración del domingo por la mañana, sino también para los grupos juveniles del domingo por la tarde y a menudo durante la semana para otras actividades. Mi madre enseñaba la Escuela Dominical y mis hermanos y yo estábamos allí tan pronto como abrían las puertas de iglesia, en ocasiones, aunque mi mamá confesó que una de las razones por las que enseñaba la Escuela Dominical era para echarles un ojo a mis hermanos, para saber que realmente asistían y se quedaban después de que los dejaran.

   La iglesia fue una parte crucial de mi crianza, y al prepararme para este evento, era casi imposible enlistar todas las maneras en que me influyó y me ayudó en mi desarrollo como persona, no solo en mi propio viaje de fe sino también con un sentir de las obligaciones con los demás.

    Me enseñó lecciones prácticas también: por ejemplo, cómo recuperarme de la pena de desmayarme en un santuario sobrecalentado cuando hice el papel de ángel durante la obra navideña. Esa lección en particular me ha servido en muchas ocasiones en mi vida como adulto. Pero de forma más importante, aprendí de los ministros allí, y los líderes laicos allí, los hombres y mujeres como ustedes que dirigían la vida de la iglesia, acerca de la conexión entre mi vida personal y las obligaciones que enfrentaba como cristiana, tanto con otros individuos como con la sociedad.

   Estoy particularmente endeudada con las muchas personas que enseñaron Escuela Dominical y la Escuela Bíblica de Vacaciones. Puedo recordar las lección allí, a veces más vívidamente que lo que haya leído o visto la semana pasada. Cuántas veces canté la canción “Cristo ama a los niñitos del mundo, rojos y amarillos, negros y blancos, son preciosos en sus ojos”. Esas palabras han permanecido conmigo más personalmente y más tiempo que las conferencias más sinceras sobre las relaciones entre las razas. Hasta este día, me pregunto cómo alguien que haya cantado esas palabras pueda tener prejuicio en contra de cualquier grupo.

   Cuando me gradué al grupo de Compañerismo Juvenil Metodista, tuve la fortuna de tener un ministro joven que organizó para los que vivíamos en nuestro suburbio cómodo de Chicago, de clase media y raza blanca, oportunidades de ir a los barrios pobres de la ciudad, para tener intercambios con grupos de iglesias con jóvenes negros e hispanos, para cuidar a los niños de obreros migrantes. Para los que no crecieron por Chicago en los años 50 y solo pueden imaginar entrar al aeropuerto O’Hare donde todo se ve muy desarrollado, podría ser difícil creer cuántos obreros agrícolas teníamos, y nuestra iglesia tomó parte de la responsabilidad de ayudar.

   Visitamos a los residentes de hogares para ancianos; íbamos a eventos públicos con discursos por personas de las cuales apenas sabíamos, como el Dr. Martín Luther King, Jr. Discutíamos lo que significaba nuestra fe en el mundo, y estoy tan agradecida por aquellas lecciones y aquellas oportunidades.

   De la misma manera estoy agradecida de que mi hija haya recibido lo mismo, tanto en su iglesia de Little Rock, como ahora en su iglesia de Washington. Sus maestros de Escuela Dominical allí le han ayudado a ella y sus compañeros a explorar y expresar ideas y temores. Una vez apenas este año pasado, Bill y yo fuimos a una reunión del grupo de Escuela Dominical de jóvenes, donde los jóvenes hablaron de lo que les molestaba acerca de sus relaciones con sus padres. Y ayudó que otro chico dijera lo que tu propio chico no te quería decir directamente. Fue una de las muchas experiencias que hemos tenido gracias a los adultos cariñosos y fieles que cuidan a los jóvenes en la iglesia metodista.

hillary 3   Espero que una de las lecciones que todos tomemos de nuestra propia experiencia, y uno de los mensajes que salga de esta convención, es que a pesar de todos los encabezados y los problemas que enfrentamos al ayudar a nuestros niños y jóvenes, tenemos tantos jóvenes. Hace unos pocos días, recibí una carta de un joven que es delegado aquí de Arkansas. Van a pensar que entre el Obispo y yo ¡hacemos promoción a Arkansas!

   Me escribió acerca de todas las cosas buenas que ocurrían en su iglesia y su conferencia, y me dijo: “Nuestra iglesia y nuestro mundo deben saber que los jóvenes no solo están involucrados en bandas, drogas y violencia; también están involucrados en programas juveniles, misiones y la vida de nuestra iglesia”.

   Espero que cada uno de nosotros—y ciertamente por mi trasfondo con la deuda que tengo a tantos que me han ayudado—entienda que en el mundo de hoy las iglesias son de los pocos lugares en la sociedad donde los jóvenes pueden bajar la guardia, desahogarse y ser parte de una hermandad que les ofrece la oportunidad de expresarse de forma religiosa y espiritual, y hacer obras humanitarias. Y si vemos el lado positivo de lo que podemos ofrecer a los jóvenes, entonces sabemos que al centro de esa experiencia está nuestra fe y nuestra misión como metodistas y como cristianos.

   Esa fe ciertamente ha significado mucho para mí a través de los años, pero sé que hoy, aquí en esta convención y por todo el mundo, nos enfrentan muchos nuevos retos y oportunidades que nos ponen a prueba, que nos preguntan cómo vamos a poner en acción lo que creemos. Sabemos que tenemos que fortalecer el contexto espiritual y moral de nuestras vidas, y sabemos que necesitamos un nuevo sentir de cuidarnos los unos a los otros en el cual cada segmento de la sociedad, cada institución cumple con su responsabilidad para con la comunidad más grande, y particularmente para con las familias y los niños.

   Aquí, en los Estados Unidos, y sin duda en los otros países representados aquí, vemos a demasiados niños y personas que permanecen en los márgenes de la sociedad. Vemos niños a los cuales les falta amor, alimento, salud y escuela. Vemos mujeres y personas de color que están marginadas porque se les niegan las oportunidades que merecen para ser participantes plenos en la sociedad actual. Estos son los desafíos actuales, y sin embargo ahora sabemos mucho más acerca de lo que podemos hacer juntos para enfrentarnos a aquellos desafíos.

   A pesar de los problemas de la pobreza, el analfabetismo y la violencia, están surgiendo soluciones, están surgiendo en iglesias y comunidades alrededor del mundo. El obispo mencionó un libro que he escrito, It Takes A Village, que realmente, para mí, expresa mi creencia fundamental que todos tenemos una obligación de estrechar la mano y ayudarnos los unos a los otros, y que todos debemos estar dispuestos a trabajar para alcanzar soluciones a nuestros problemas. Es fácil quejarse acerca de los problemas que enfrentamos. Es más difícil pero mucho más gratificante arremangarnos las mangas y trabajar juntos para resolverlos.

hillary 2   Me animó, por lo tanto, leer un texto del discurso episcopal de este año, ver que el Consejo de Obispos ha renovado su llamado de hacer del bienestar de los niños una prioridad principal. Yo elogio al Consejo por adoptar la Iniciativa episcopal sobre los niños y la pobreza, que amplificará la discusión de este tema tan importante a nivel mundial. Los niños nos necesitan. No son individuos robustos. Dependen, en primer lugar, de sus padres que llevan la responsabilidad primaria de su crianza. Sin embargo, como madre sé que la vida de mi hija ha sido influenciada y afectada por innumerables personas más, algunas de las cuales conozco; a muchas, muchas más nunca las conoceré. Piensa en ello: la policía que patrulla nuestras calles para mantener a salvo a nuestros hijos; los oficiales de gobierno que monitorean la calidad del aire y del agua y de la comida; los líderes empresariales que dan empleo a los padres y hacen decisiones acerca de qué tipo de ingresos y prestaciones recibirán; los ejecutivos que producen los programas que nuestros hijos ven en la televisión.

   Como adultos tenemos que empezar a pensar y creer que realmente no existe tal cosa como el hijo de alguien más. Mi hijo, tu hijo, todos los niños en todos lados, tienen que vivir y hacer su camino en la sociedad, y ahora, en el mundo actual cada vez más pequeño en el que vivimos, y en el mundo global también.

   Por esa razón, no podemos permitir que el debate político o ideológico subvierta el debate acerca de los niños y las familias. Existen sentimientos fuertes acerca de lo que se debe o no se debe hacer, pero también creo que existen importantes áreas de acuerdo donde las personas deben ir más allá de sus áreas de desacuerdo para trabajar juntos. No debe haber desacuerdo acerca del hecho de que la estructura familiar está en problemas no solo aquí, sino en muchas partes del mundo. No debe haber debate en cuanto a la necesidad que tienen los niños de educación y cuidado, que puede proveer una familia estable. Y no debe haber debate en cuanto a una verdad del sentido común– que los niños son el resultado de ambas cosas, los valores de sus padres y los valores de las sociedades en las que habitan.

   Ahora bien, si vemos honestamente los problemas que tenemos como lo está haciendo la Iniciativa Episcopal, entonces debemos estar preguntándonos: ¿Qué áreas de acuerdo común tenemos que nos puedan dirigir como individuos, como iglesia, como comunidad y como sociedad para trabajar juntos a favor de nuestros niños? Conocemos las amonestaciones bíblicas acerca de tener cuidado los unos de los otros. Sabemos tambien lo que dijo Jesús a sus discípulos en Marcos, al sostener a un pequeño niño en sus brazos, que quien da la bienvenida a un niño como este en mi nombre, me recibe a mí, y no me recibe a mí sino a aquel que me envía. Si solo pudiéramos mantener eso en mente, y ver en el rostro de cada niño esa fe y esa esperanza.

   Toma la imagen que tenemos de Jesús: Recuerdo tan claramente cómo subí las escaleras tantas veces a mi clase de escuela dominical, y veía ese cuadro que está en tantas iglesias metodistas de Jesús como Pastor.

   Toma ese rostro y transponlo en el rostro de cada niño que vemos. Entonces nos preguntaríamos: ¿Negaría yo a ese niño los cuidados de salud que necesita? ¿Diría yo que no hay ayuda para ese niño por quien es, o por quienes son sus padres? No. Respiraríamos profundo al enfrentar el desánimo en nuestros esfuerzos de ayudar, y seguiríamos esforzándonos.

   Para mí, los principios sociales de la iglesia metodista han sido no solo una descripción de nuestra historia sino también un aliciente para mis acciones futuras. Podemos encontrar dirección, si vemos el llamado de la iglesia a fortalecer familias y renovar nuestras escuelas y motivar políticas que permitan que cada niño tenga la oportunidad de cumplir con su potencial dado por Dios.

   Ahora bien, no es fácil hacerlo. No creo que lo haya sido, nunca. Creo que si uno ve hacia atrás, no solo en la Biblia, sino también en la historia desde entonces, y lee las historias de Juan y Carlos Wesley y mira hacia otros líderes eclesiásticos en el último siglo, sabemos que actuar impulsado por la fe nunca es fácil. Y a menudo es una prueba de nuestra resolución, tanto como cualquier otra cosa. Pienso en las historias que escuchaba aun como niña de Juan Wesley predicando a personas que no querían escucharlo. Había una historia memorable donde le estaban aventando botellas de whiskey. Y pienso, ¿Cuántos de nosotros, yo incluida, iríamos a lugares hoy en día donde es probable que seamos el blanco de botellas de whiskey aventadas? No muchos de nosotros. En parte lo que tenemos que enfrentar es nuestra disponibilidad de tomar las bendiciones que tenemos y llevarlas a un mundo que es complejo, que muchas veces da la espalda y aun puede ser hostil. Pero nada más miren la tradición de la que provenimos.

   Seguimos en esta iglesia para contestar al llamado de Juan Wesley de proveer por las necesidades educativas, de salud y espirituales de los niños. Podemos estar orgullosos de que nuestra iglesia haya sido un líder en la lucha para mejorar la calidad de la educación, de promover la responsabilidad parental, de reducir el fumar entre jóvenes, expandir los cuidados de salud completos, fortalecer matrimonios y ayudar a personas de todo tipo de trasfondo.

   Me alienta el trabajo que hace la Iniciativa Shalom en las comunidades, donde las iglesias locales e iglesias en unión buscan transformar solo cuatro manzanas de su ciudad, por ejemplo. Pero tomar esa responsabilidad, estando allí uno a uno con personas diferentes de nosotros, a menudo no es fácil. Dejar a las personas que escuchen el mensaje del evangelio además del ejemplo de nuestras obras. Haremos más para cambiar las vidas que cualquier programa que pudiera legislar cualquier cuerpo legislativo.

   Al ver esta gran concurrencia, veo la reflexión de las palabras de Juan Wesley, que el mundo es mi parroquia, y si ese es el caso, entonces soy optimista. A pesar de los encabezados en la actualidad, y todas las dificultades que sabemos que acechan afuera en la ciudad donde nos encontramos, y en todas las demás. Soy optimista porque veo crecimiento espiritual y acción basadas en aquello, que empiezan a manifestarse de tantas maneras diferentes.

   En mi libro, escribí un pequeño capítulo llamado “Los niños nacen creyendo” porque siento enfáticamente que debemos a los niños una oportunidad de tener una vida espiritual, de ser parte de una iglesia, y no es solamente algo que hacemos por ellos. Lo hacemos por nosotros, y sabemos que las consecuencias pueden ser positivas de maneras que no podríamos predecir.

   Una encuesta reciente de jóvenes y el uso de drogas encontró que los niños y jóvenes que estaban involucrados en y asistían a una iglesia o sinagoga de forma regular, tenían mucha menos probabilidad de participar en comportamientos auto destructivos como usar drogas. Así lo hacemos porque creemos y lo hacemos porque confiamos que llevará a nuestra juventud a una mejor vida para ellos.

   Apenas este mes pasado, asistí al funeral de un joven que encarnaba el espíritu metodista de la compasión y caridad. Era nieto, hijo y sobrino de ministros metodistas. Se llamaba Adam Darling. Asistía a la Iglesia Foundry en Washington, así como mi esposo, mi hija y yo. Había acompañado al Secretario de Ron Brown en su viaje a Bosnia, y estaba entre los hombres y mujeres que murieron en la ladera de esa montaña en Croacia. Solo tenía 29 años de edad. Pero en los cuatro años que teníamos el presidente y yo de conocerlo, habíamos visto a un hombre joven que no solo floreció en lo profesional, sino que estaba comprometido con la reconstrucción de ciudades y comunidades. Vivía en uno de los barrios más rudos de Washington, procuraba conocer a sus vecinos, cuidaba a sus hijos cuando tenía tiempo, echaba una pelota con ellos en la calle. Porque entendía por la manera en que se crio, que la fama y el éxito eran fugaces, pero que un compromiso al espíritu y a involucrarse con el trabajo de su iglesia le daba satisfacción y construía un legado del que podían aprovecharse otros.

   Menciono su nombre porque uno contrasta lo que significaba su vida corta y joven con lo que procuraba reconstruir, me da una gran energía y optimismo acerca de todo lo que pueden lograr los jóvenes si se les da la oportunidad.

   Sé que en la sociedad tenemos desacuerdos. Hasta en la iglesia tenemos desacuerdos. Creo que una de las razones por las que soy metodista es porque creo que los desacuerdos son una parte de la vida. Creo que son parte de cómo crecemos juntos.

   Y creo que todos nosotros sabemos que a pesar de los desacuerdos, como dice nuestro Libro de Disciplina, estamos involucrados en una tarea para articular nuestra visión de una manera que nos va a unirnos como un pueblo con una misión. En el hombre de Jesucristo, somos llamados a trabajar dentro de nuestra diversidad, a la vez de ejercer la paciencia y tolerancia los unos con los otros.

   Tal paciencia no procede de la indiferencia hacia la verdad, ni de una tolerancia indulgente del error, sino de una conciencia de que solamente “en parte conocemos” y que ninguno de nosotros puede sondear los misterios de Dios, excepto por el espíritu de Dios. Ese llamado a la humildad y la tolerancia y la paciencia no solo es importante para el trabajo de la iglesia dentro de la iglesia, sino que es crucial para nuestro trabajo fuera de ella. Nos llama a esforzarnos vez tras vez a alcanzar las vidas de aquellos que han quedado fuera.

   También nos empuja a buscar maneras de trabajar juntos para ayudar a nuestros hijos. Si pudiéramos, aun dentro de nuestra propia iglesia, en cada congregación representada aquí, ayudar a cada mamá y papá a ser los mejores padres posibles, habríamos hecho un gran trabajo. Si podemos persuadir a cada padre que es importante hablar con un bebé, ser afirmativo hacia un niño, envolver a ese niño en el amor, la atención y disciplina que cada niño necesita, entonces para cuando esos niños llegaran a nuestras escuelas, podríamos persuadir a nuestros maestros a que miren a cada uno y vean esperanza, que vean posibilidad. Y podríamos renovar y reformar nuestras escuelas para que involucraran y aun dieran la bienvenida a los padres nuevos por medio de abrir las puertas a la comunidad, y estuvieran determinados a no dejar atrás a ningún niño. 

   También podríamos pedir a la comunidad de empresarios que piensen acerca de las decisiones que hacen, no solo en términos de su responsabilidad primordial de tener ganancias, sino también en cuanto a las comunidades donde sirven y trabajan. Que pregunten cómo ellos también puedan ser una parte de fortalecer a las familias. Aun las cosas sencillas como darles tiempo a los padres para que vayan a las reuniones de padres y maestros en las escuelas, comunicaría un mensaje maravilloso acerca de lo que es importante. Si pudiéramos persuadir a todos los que tienen algún control de lo que aparece en nuestros televisores y lo que escuchamos en la radio, que piensen en sus propios hijos… ¿quisieran ellos que sus propios hijos vieran y escucharan lo que entra en nuestros hogares de forma diaria? ¿O preferirían que no… y por lo tanto cambiarían lo que producen? Y pediríamos a todos los que somos miembros de iglesias y sinagogas y mezquitas que pusieran el ejemplo de amor y respeto. Pediríamos a todos que, cualquiera sea la forma en que aparece en nuestros escritos sagrados, que sigamos lo que llamamos “La regla de oro”. Pediríamos que todos actuáramos fuera de la iglesia de la manera en que tratamos de actuar dentro, y que abramos de par en par las puertas de nuestras iglesias y demos la bienvenida a aquellos a quienes buscaba Juan Wesley. Y abrir esas puertas después de la escuela, los fines de semana, especialmente en algunos de nuestros barrios más rudos, para que los niños tengan lugares seguros adonde puedan ir.

   Hay tanto que podemos hacer para enfrentar estos desafíos y tantas oportunidades para nosotros como metodistas, de captarlas y ser parte de cumplirlas.

   Estoy agradecida por mi crianza metodista. Estoy agradecida por esta iglesia. Observo con gran interés y aprecio a aquellos de ustedes que luchan por hacer las decisiones que nos gobernarán por los próximos cuatro años. Y aprecio el hecho de que procuran luchar con asuntos difíciles, están dispuestos a debatir y discutir lo que tiene que hacerse. Esperaría que muchos de nosotros, no solo los miembros de esta iglesia, sino que todas las personas de fe, digamos que tenemos tanto en común que lo podemos hacer, y que reunamos la energía a favor de nuestros hijos, en primer lugar. Si pudiéramos hacer eso, sé que veríamos cambios ante nuestros propios ojos. Y que la iglesia a la que sirven y que nos ha servido, siga creciendo porque ha servido al mundo, ha encarnado el evangelio y se ha hecho siervo de aquellos que necesitan escuchar ese mensaje.

   Con todo esto en mente, les doy las gracias por mantener vivas las tradiciones y enseñanzas metodistas; por ayudar a despertar y fortalecer el espíritu y la fe de hombres, mujeres y niños; y por ayudar a todos nosotros a tener valor ante el cambios, estar dispuestos a seguir luchando y hacer lo que podemos como individuos, y compartir una causa común con otros que creen que somos llamados, tanto a la salvación personal como al trabajo que tenemos que hacer en este mundo. –Muchas, muchas gracias.

Poética

Poesía Bíblica

poéticaEn el año 1968 Sociedades Bíblicas en América Latina editaron una obra como parte de la producción literaria y poética de don Luis D. Salem, cuyo nombre real fue Aristómeno Porras Maynes, con el tema de la Biblia, como guía de las más antiguas de la humanidad. Pequeñas obras de teatro y poesía con base en los libros de la Biblia.

Estamos publicando en nuestro periódico El Evangelista Mexicano, desde el número 19 -salvo el número 30 en que no enviamos- poesías de su autoría, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento.

Esther

Amán, un caldeo, en hora menguada,

hizo que Jerjes decreto expidierapoetica.esther

mandando que todo judío muriera

de muerte violenta, a filo de espada.

Haciendo una horca esperó el momento

de ver suspendido allí a Mardoqueo

y ver embargados los pechos hebreos

En penas, angustias y agudos lamentos.

Más, Dios, la corona ciñe a una hebrea…

Al punto la reina destruye la idea

vil, espantosa, del mísero Amán.

¿Entonces? ¡Milagro! Las cosas varían:

En fiesta se goza la raza judía,

mirando al caldeo de la horca colgar.

Job

Patriarca poderoso de tiempos primitivos,

un día perdió sus bienes, los hijos, la salud;

pooetica jobla esposa y los amigos quedaron pensativos

junto al humilde lecho, mientras rugía el simún. (*)

Al verse en la miseria, enfermo, desolado:

en lepra convertida la sonrosada piel,

al cielo alzó los ojos y dijo, emocionado:

“¡Después de estos dolores al Redentor veré!”

No importa que del campo las flores se deshojen,

si en alas de la brisa su aroma se recoge

para llenar los campos de vida y juventud…

No importa que del cuerpo las rosas se marchiten:

El alma con mil ángeles, a celestial convite

asiste en las mansiones do vive el rey Jesús.

(*) Simún: Viento extremadamente cálido y seco que sopla en los desiertos de Arabia, Sahara, Siria, Jordania e Israel en dirección al mar; sopla a rachas, es intenso y transporta partículas de arena y polvo en suspensión, provocando en ocasiones violentas tormentas de arena.

Epístolas pastorales

A los levitas del Antiguo Pacto

dejó Moisés para el divino oficio

un reglamento singular, exacto,poética,epistolas

guía de vida, culto y sacrificio.

Y a los pastores de la Nueva Alianza

dejo San Pablo en Timoteo y Tito,

consejos nobles y sabias enseñanzas,

de admoniciones manantial bendito.

Como un padre tierno y cariñoso,

el gran apóstol con sublime gozo,

a los pastores sus consejos da.

¡Oh! Los pastores del presente día,

en esas cartas hallarán la guía

para sus vidas y el divino altar.

donato

Noticias nacionales

Concierto navideño

10313824_525821347521223_7428306015887020494_n

Puebla, Pue., 10 de Dicimebre de 2015.- El Coro Unido de Puebla, integrado por herman@s evangélicos de diferentes denominaciones, dirigido desde hace años por Terri  Vanderwerf, fue invitado por el DIF municipal de la Ciudad de Puebla a cantar temas de la Navidad en el zócalo el domingo 20 de diciembre, a las 7 y a las 8:15 PM. Entrada libre.

581617_287698031333557_1981532112_nTerri, en 2010, dirigió un coro de 350 voces de las Iglesias bíblicas y dio una serie de conciertos navideños en el zócalo de la Cd. de Puebla, con la presencia de la entonces presidenta municipal, Blanca Alcalá, otros conciertos más, con orquesta y algunas participaciones incluyeron un coro de niños, actores, banderas, traducción a lenguaje de señalas y el solista Abelardo. Otras actuaciones fueron en el Complejo Cultural Universitario.

donato

Poética

Poesía Bíblica

a porrasEn el año 1968 Sociedades Bíblicas en América Latina editaron una obra como parte de la producción literaria y poética de don Luis D. Salem, cuyo nombre real fue Aristómeno Porras Maynes, con el tema de la Biblia, como guía de las más antiguas de la humanidad. Pequeñas obras de teatro y poesía con base en los libros de la Biblia.

Estamos publicando en nuestro periódico El Evangelista Mexicano, desde el número 19 -salvo el número 30 en que no enviamos- poesías de su autoría, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento.

    Crónicas

Resumen claro de los libros santospoetica.cronicas

desde Adán hasta los días de Ciro:

Adán, Jefté, y de David los cantos

heroicamente desfilar los miro.

 

Algo distinto de los dos de Reyes:

A los monarcas de Israel no incluyen,

llevan registro de familia y leyes

y al terminar la esclavitud concluyen.

 

De David y Salomón no omiten

detalle alguno. Lo otro se repite

como en los Reyes, en estilo fiel;

 

Dan más detalles de las cosas santas,

señal segura que un pueblo levanta

si su ley basa en pedestal de fe…

 

 

Esdras a Nehemías

Ciro ha ordenado la sabia ordenanza:poetica esdras y neh

Los hebreos que quieran a Judea subir,

que suban. El templo de Dios sin tardanza

deben, reunidos, allí construir.

 

¡Lo dijo el monarca! Al instante avanzan

Bilzan, Mardoqueo, Mizpar, Bigvai,

y otros judíos , armados con lanzas,

el templo y el muro construyen por fin.

 

Esdras, santo escriba, después se encamina

al centro del templo… Humilde se inclina

y el culto establece del Dios de Israel.

 

Lloran los viejos, los jóvenes gritan…

Al templo todas las almas se citan

Y escuchan atentos la Biblia leer…

 

 

Tesalonicenses

poetica tesalonicensesLos tiempos son de lucha, mis hermanos…

Yo espero a mi Señor, y sin embargo,

para vosotros nunca fui recargo:

gané el sustento con mis propias manos.

El Señor viene pronto. A su llegada,

trabajando a todos con pasión encuentre.

Que nuestras manos cual las de él, llagadas,

produzcan obras, cual fecundo vientre.

Vendrá el señor. A sus divinas plantas

irán las almas redimidas, santas,

para rendirle eterna adoración…

Es imposible que en el ocio existan

seres que de alba santidad se vistan

si la pureza es hija de la acción.