
¿Pueden los bancos centrales convertir piedras en pan?
Este sistema tiene sus días contados. No hace falta que mañana empiece una revolución. Caerá por su propio peso.
José Hutter
“Menos mal que la gente no entiende nuestro sistema bancario y monetario. De lo contrario, creo que habría una revolución mañana por la mañana”.
Con esta cita de Henry Ford terminé mi último artículo. Esta vez vamos al grano. Me gustaría que mis lectores entendiesen el fundamento sobre el cual se basa nuestro sistema monetario actual que no es otra cosa que un gigantesco fraude. ¿Qué tiene que ver eso con la teología? Mucho, como espero que veamos. Porque la Biblia prohíbe el fraude y el peso falso.
Uno de los textos más interesantes -en mi opinión- que habla sobre este tema es un tanto enigmático. Se encuentra en Éxodo 22: 26, en la parte de la Ley Civil de Israel:
“Si tomares en prenda el vestido de tu prójimo, a la puesta del sol se lo devolverás”.
El contexto de este versículo es la prohibición de los préstamos a los pobres de entre los hebreos. En este preciso ejemplo, el pobre ha pedido un préstamo tan pequeño que su vestido (o manto) puede servir como colateral (prenda). Aunque en este caso no se trate de un préstamo comercial sino caritativo, sirve para explicar un principio fundamental que todos los bancos de hoy en día violan.












