Declaración del Consejo Metodista Mundial sobre el ataque terrorista en
Kenia 16 de enero de 2019. Noticias y eventos.
El martes 15 de enero, el mundo fue testigo de un ataque cobarde por Al-Shabaab, una filial de Al-Qaeda en los turistas y trabajadores de oficina en el complejo del hotel DusirD2 en Nairobi, Kenia, que se cobró la vida de 14 personas.
El asalto terrorista se produce tres años para el día después del ataque contra una base de la Unión Africana en El Adde, Somalia en el que un número indeterminado de soldados kenianos murieron y un día después que un tribunal de Kenia ordenó a tres miembros de Al-Shabaab ser juzgados por un RAID en un centro comercial de Nairobi en septiembre de 2013 en el que murieron 67 personas.
Los oficiales y los miembros del Consejo Metodista Mundial expresan solidaridad con todos los kenianos amantes de la paz, transmitir más sentido pésame a las familias de los muertos y seguir orando por una pronta recuperación de los heridos. Los miembros del Consejo condenan aún más todas las formas de extremismo religioso y renuevan su compromiso con la paz mundial.
¿A pesar de que la vida no consiste en tarjetas de crédito, cuentas bancarias o bienes acumulados, es necesario coger, de vez en cuando, todo lo que tengamos, ponerlo en nuestra bolsa o alforja y salir al mundo dispuestos a usarlas?
Juan Simarro
A muchos podría escandalizarle una frase de Jesús. Una frase dicha en una situación límite. Su crucifixión estaba cerca. Fue en estos momentos finales que dijo: “El que tiene bolsa tómela, y también alforja”. Frase del que afirmó, y que se repite en muchos contextos bíblicos en otras formas de expresión, que “la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que se poseen”.
¿Alguien ve contradicciones en las frases de Jesús? ¿Cómo conjugar dos frases como éstas? “El que tiene bolsa tómela, y también alforja” y “La vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que se poseen”. ¿Es que, acaso, a pesar de que la vida no consiste en tarjetas de crédito, cuentas bancarias o bienes acumulados, es necesario coger, de vez en cuando, todo lo que tengamos, ponerlo en nuestra bolsa o alforja y salir al mundo dispuestos a usarlas?
Hay momentos en los que la Palabra, Jesús mismo, nos puede mandar a andar por los caminos de la vida cargados con todo lo que tenemos, pero de forma solidaria y dispuestos a compartir con aquellos próximos, prójimos que nos necesitan. Por tanto, la frase “El que tiene bolsa tómela, y también alforja”, no es una frase escandalosa que sale de los labios de Jesús irresponsablemente y contradiciendo sus afirmaciones anteriores acerca de lo que es esencial para la vida que nunca será el dinero.
El Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI) envía comunicado a los presidentes de México y Uruguay apoyando la iniciativa de diálogo en la República Bolivariana de Venezuela realizadas en Montevideo.
San Juan de Puerto Rico, 3 de febrero de 2019.
Andrés Manuel López Obrador Presidente de México Tabaré Vázquez Presidente de la República Oriental del Uruguay
Ref.: Apoyo a la iniciativa de diálogo en la República Bolivariana de Venezuela.
“Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios». Mateo 5:9
El Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI) es una organización cristiana que nuclea a más de 100 Iglesias nacionales -protestantes, reformadas, evangélicas, pentecostales, valdenses, metodistas, anglicanas, congregacionales y otras- así como Organismos Ecuménicos en 20 países de América Latina y El Caribe. Su Asamblea constitutiva tuvo lugar en Oaxtepec, México, en 1978.
Con gran preocupación seguimos el proceso político que vive el pueblo venezolano desde hace un tiempo y que afecta directamente la vida de la población, en especial en los sectores más vulnerados de la sociedad. En particular nos preocupa la situación suscitada desde el pasado 23 de enero en que un ciudadano se autoproclamó presidente interino de Venezuela precarizando la estabilidad de las instituciones republicanas, cuestionando la legitimidad del gobierno; a la vez que Estados de América y el mundo tomaron partido de uno u otro lado realizando manifestaciones y/o acciones por sobre la voz soberana y autónoma del hermano pueblo de Venezuela.
Celebramos con expectativa la Conferencia Internacional promovida y auspiciada por los gobiernos de las repúblicas de México y Oriental del Uruguay que se celebrará en la ciudad de Montevideo el próximo 7 de febrero -al que ya han adherido otros países- con la intención de sentar las bases para establecer un mecanismo de diálogo que con la inclusión y participación plena de todos los actores venezolanos, coadyuve a devolver la paz, la estabilidad y el desarrollo en el país suramericano y caribeño.
La ética cristiana: tiempo de cooperación y generosidad Universal
“Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras” (Santiago 2:18).
Vivimos tiempos en los que se pondera la “competitividad”, concepto que se asocia a conseguir cualquier meta a toda costa. Sin embargo, la perversión de este concepto, es la competencia en la que “a todas costa” se busca la destrucción de todo aquel que se pone enfrente. Anteponer mis intereses particulares a los del interés colectivo. En lo que se refiere a los sistemas económicos que dominan al mundo, ya debíamos haber aprendido que la competencia no es suficiente y puede ser distributivamente dañina. De hecho y en muchos casos, así ha sido. Se necesita, sobre todo, de la cooperación y la generosidad, en lo familiar, en lo local y en lo universal.
Desde esta publicación, queremos iniciar una discusión desde la perspectiva del Evangelio, que genere propuestas que cuestionen nuestra realidad social y económica. Que genere perspectivas esperanzadoras para quien se encuentra sumido en las tribulaciones del “mundo moderno”, en el que impera la servidumbre que generan las deudas (económicas y morales); la falta de trabajo (empleo o autoempleo); la ilusión de que tenemos que esperar “pasivamente” a que desde el cielo venga la solución a todos los problemas de nuestra sociedad.
En este número, José Hutter nos invita a comprender que “la única forma de crear riqueza es a través del trabajo, el ahorro y la innovación tecnológica”. Y eso aplica para todos los ámbitos: económico, social, político y espiritual. Pero también, hace un llamado a la acción, enfatizando el celo que los cristianos debemos tener por aprovechar al máximo el tiempo como regalo de Dios administrándolo eficazmente. No dejando para después lo que nos es obligado a hacer hoy.
Dr. Ernesto Contreras Pulido drernestocontreras@hotmail.com
¡Gloria a Dios! Porque nos permite iniciar un nuevo año cobijados por su amor, en el hueco de su mano y con fe, esperanza, y la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento.
Pues estas tres junto con el amor ágape de Dios, son las cuatro fuertes columnas, que nos sostienen sobre el fundamento firme de Cristo y su doctrina, mientras peregrinamos un año más, por esta Tierra, hacia la meta de cumplir el propósito de Dios para el resto de nuestras vidas, y rumbo a la Patria Celestial y las mansiones que en gloria Jesucristo nos fue a preparar.
¡Regocíjense! Dice la Biblia, porque en aquel día, saltarán de gozo; pues su galardón será grande en el cielo; y entonces nuestra boca se llenará de risa, y nuestra lengua de alabanza, cuando digan las gentes: ¡Grandes cosas ha hecho Dios con éstos!
Nuestro Gran Dios y Salvador Jesucristo, al iniciar su ministerio, escogió el siguiente pasaje para presentarse públicamente como el Mesías prometido: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año agradable del Señor y de la buena voluntad de Jehová; a consolar a todos los enlutados; a ordenar que a los afligidos del pueblo de Dios se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, y manto de alegría en lugar del espíritu angustiado.”
El mundo económico y financiero se sigue moviendo por reglas muy sencillas y entendibles que tienen a su vez una base en la revelación bíblica.
José Hutter
Acabamos de empezar un año nuevo. Y las cosas no pintan muy bien en términos generales. De hecho, raras veces en la historia de la humanidad han pintado bien. Todo parece muy complejo, sobre todo en el área económica y financiera. Para ayudarnos a entender por qué las cosas no van bien hablan los “expertos”, que a pesar de sus largas listas de másteres y doctorados en economía no son capaces de acertar. Siguen moviéndose en la línea del a) No hay crisis a la vista b) Puede haber crisis, pero estamos preparados c) Hay crisis d) Nadie podía prever esto e) Siempre lo hemos dicho De momento estamos en fase b).
Mi sugerencia es que el mundo económico y financiero se sigue moviendo por reglas muy sencillas y entendibles que tienen a su vez una base en la revelación bíblica. La complejidad en el análisis de la situación actual tiene básicamente que ver con un fenómeno: la burocracia estatal y de organismos paraestatales (como los bancos centrales) tiene la tendencia de complicarlo todo.
Realmente, las reglas sencillas y de sentido común son aplicadas a todas las áreas de acción humana. Y las cosas son más sencillas de lo que parecen.
Vivimos una época urgida de reordenamientos fundamentales al incumplir la promesa de mejorar el bienestar de las poblaciones y acercar la justicia económica a los principios de la democracia. En ambos terrenos, la tarea nacional parece singularmente ardua, a lo que se suma el difícil encarrilamiento simultáneo del nuevo gobierno.
En lo externo ocurren desgarramientos que nos pudiesen resultar calamitosos. Estados Unidos, hasta hace poco líder y hegemón del liberalismo o del neoliberalismo, comienza a renunciar a esa función, poniendo en jaque la base misma de la integración y la prosperidad económicas del mundo. Eso, junto a la renegociación del TLCAN, la contienda comercial con EU-China, el Brexit, la parálisis de la integración europea, la desigualdad rampante en cualquier latitud y el ocaso de las estrategias exportadoras, configuran un panorama mundial incierto, proclive a caer en crisis que ya anticipan las proyecciones del crecimiento mundial.
Habrá que aprender que la competencia no es suficiente y puede ser distributivamente dañina. Se necesita, y mucho, de la cooperación y la generosidad universales unidas a la ayuda a las naciones más débiles. México, con una estrategia exportadora que no empuja el producto interno, con una concentración comercial mayúscula hacia Estados Unidos y con déficit externos incurables, parece especialmente vulnerable ante alteraciones del orden económico internacional.
Me topé con una pregunta que alguien me hizo hace tiempo: «¿por qué soy pobre?». Y esto fue lo que respondí después de reflexionar un poco sobre la pobreza y la riqueza:
Si desayunaste y comiste hoy, eres rico, Si tienes ropa para vestirte hoy, eres rico. Si tienes una cama dónde dormir por las noches, eres rico. Si tienes los medios para conectarte a FB hoy (y otros días), eres rico. Si tienes dinero suficiente para el transporte público hoy (y otros días), eres rico. Si tienes una computadora para hacer tus tareas hoy, eres rico. Si tienes tiempo para dedicarte al ocio hoy (que no deberías), eres rico. Si puedes dedicarte al trabajo intelectual (y no al trabajo donde el esfuerzo físico es primordial) entonces eres rico. Si tienes salud hoy, eres rico. Si tienes lo suficiente para ir de vez en cuando (y dije «de vez en cuando») al cine, eres rico. Y podría seguir enumerando muchos detalles más, pero baste decir que hay muchas otras personas que tienen muy poco de esto o nada. ¿Ya te diste cuenta de lo rico que eres?
La Palabra de Dios nos dice: «Hay quienes pretenden ser ricos, y no tienen nada; Y hay quienes pretenden ser pobres, y tienen muchas riquezas». (Pr. 13:7)
Cuando se vive en un mundo multilingüe, es difícil imaginar el efecto de una palabra, frase, versículo, capítulo o libro en la vida de una persona. Pero cuando alguna de las anteriores es oída en la lengua materna, su efecto es mayor, su alcance penetra hasta llegar al corazón, con una comprensión plena.
El libro de los Salmos en amuzgo es el más usado para compartir el mensaje de Dios al pueblo «ñomndaa (“indígenas que hablan la palabra del agua”)» de Xochistlahuaca, Guerrero. Desde que las palabras de los salmos han sido escuchadas por el pueblo «ñomndaa» en su lengua materna, algo ha pasado en sus corazones.
Marcela, mujer enferma de edad avanzada que vive en la región, escuchó los Salmos 121 y 139 en su lengua materna, leídos por Erica, integrante del equipo de traducción. Mientras oía, lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas, y asombrada preguntó: «¿Entonces me puedo acercar a Dios y él a mí?».
Ministerio de edificación, transformación y discipulado bíblico
C.P. Cuauhtémoc Meneses Stama
TESTIFICAR AL MUNDO: FRUCTIFICAR PARA CRISTO
Recordemos que estamos en él COMO del discipulado cristiano y la quinta disciplina que el discípulo debe tener en su vida es “Testificar al mundo”. Para descubrir el verdadero secreto de “Fructificar para Cristo”, debemos reconocer que el Espíritu Santo es quien nos capacita para testificar. Él da testimonio por medio de nosotros. Cuando permití que el Espíritu Santo me llenara, las personas a quien yo he testificado comenzaron a entregarse a Cristo. Juan 15:8 dice “En esto es glorificado mi padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.” Cristo desea que sus discípulos fructifiquen y la manera de dar evidencia de que somos discípulos de Jesús es llevar mucho fruto. Si mantiene una relación de obediencia a Cristo. Usted va a querer testificar acerca de tal relación a sus amigos. La rama que vive unida a la VID VERDADERA, FRUCTIFICA.
Si practicas las disciplinas alrededor de la cruz del discípulo, deseará testificarle a los no creyentes. Si tiene comunión con el pueblo de Dios, mientras vive diariamente en la Palabra y ora con fe, usted testificará en forma natural y normal a los demás acerca del Cristo que vive en usted. Cuando el amor de Dios fluya hacia usted y a los demás, a través del Hijo, deseará testificar de las buenas noticias de Cristo a quienes lo rodean. Si usted ya es un discípulo comprometido con Jesús, lo demostrará llevando mucho fruto para ÉL. Lo hará como resultado natural de ser un seguidor de su Maestro. No lo hará por sus medios, como yo traté de hacerlo al principio. Usted permitirá que el Espíritu Santo lo capacite para la obra del ministerio. Cuando fructifica para Jesús, está glorificando al Padre y el Señor lo usará para enseñarle a otros acerca de Él.
Si cien predicadores pudieran ponerse de acuerdo sobre consejos que les darían a otros ministros, probablemente valdría la pena sopesar su sabiduría sobre el tema. Esto es justo lo que la Asamblea de Westminster ofreció en un “subcomité» sobre la predicación dentro del Comité principal para la adoración. Allí fue donde la junta explicó que alguien que pretende predicar necesita ser un erudito, un adorador, un orador, un apologista, un pastor y un sirviente.
1.Un erudito Incluso antes de que entre al púlpito, el predicador debe ser un erudito. Al remitir a los aspirantes al Comité para la Ordenación, la asamblea explicó que «de acuerdo con las Reglas de Ordenación», un ministro debe «en cierta medida» ser «guiado para un servicio tan importante». Él debe tener «habilidad en los idiomas originales y en las artes y las ciencias, como guía a la Divinidad». Debe tener «conocimiento de teología, pero sobre todo en las Sagradas Escrituras». Debe poder entender y resumir las Escrituras, analizar y dividir textos, asegurarse de que las verdades que expone están «contenidas o fundamentadas en ese texto» que predica e insistir en aquellas doctrinas que hacen referencia al pasaje que dirige. Sin embargo, debe ser el tipo de académico cuya enseñanza se «expresa en términos simples». Es decir, un académico cuyo trabajo es para el beneficio de los demás y no solo para él o para sus colegas.
2. Un adorador En los párrafos que enfatizan más claramente las habilidades académicas de un predicador, la asamblea también destacó que predicador debe ser un adorador. De hecho, inmediatamente después de subrayar que un predicador debe ser un estudiante de la verdad y un experto en la Biblia, el comité estableció que el predicador debe tener «sus sentidos y su corazón ejercitados en ello por encima del tipo común de creyente». Debe confiar en «la iluminación del Espíritu de Dios y otras formas de edificación». Al «leer y estudiar la Palabra» y al buscar a Dios «a través de la oración, y un hombre humilde», el predicador siempre debe «ser capaz de admitir y recibir cualquier verdad que aún no se haya alcanzado, cuando Dios se la de a conocer». Los miembros de la asamblea consideraron la preparación para la predicación como un acto de piedad, una experiencia santificadora del culto personal. Y así «debe usar» y «mejorar» sus «preparaciones privadas, antes de expresar en público» lo que ha estudiado. Es decir, debe ser «persuadido en su propio corazón de que todo lo que enseña es la verdad de Cristo encomendando su labor a la bendición de Dios, y mirándose con asombro a sí mismo y al rebaño del que el Señor lo ha hecho supervisor».