LO GRANDE EN LO PEQUEÑO
“E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne” (1ª Tm. 3:16). Ninguno de los aspectos de la Navidad es más grande que el hecho de la encarnación del Verbo eterno. El Dr. Raúl Zaldívar, en su Teología Sistemática, maneja toda la sección sobre Cristología intitulando cada capítulo con los diferentes aspectos de la encarnación de Jesucristo. Se refiere a esta doctrina como “una incógnita, una noticia, un misterio… para algunos, algo incierto.”(2) La encarnación es el medio a través del cual la segunda persona de la Trinidad se humaniza para llegar a ser parte de la familia humana, siendo real y literalmente parte de ella. En ese milagro se tomó algo de la naturaleza de María para lograr la concepción, de manera que el Hijo encarnado no fuera una imitación del hombre, sino un participante del mismo tronco que todos nosotros y así su naturaleza humana fuera verdadera (la corriente anabaptista supone que el cuerpo de Cristo fue creado sin ninguna participación de la naturaleza de María, para preservarlo del pecado original).
El lenguaje de San Pablo, al hablarnos de este milagro, describe a la divinidad renunciando a algo grande para hacer posible su humanización. Nos habla de un descenso de lo más grande hacia lo pequeño, como en 2ª Co. 8:9, “Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a nosotros se hizo pobre, siendo rico…” O en Fil. 2:6-8, “…el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.” A su modo, Juan explica que “…y el Verbo era Dios… Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros…” (Jn. 1:1,14). Se trata de alguien preexistiendo en las condiciones de Dios, y que renuncia a sus privilegios para anonadarse hasta la bajeza de un esclavo que es llevado al sacrificio de una cruz, a la manera de una oveja que es arrastrada hacia el matadero.
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