Sobre el fin del mundo y otras yerbas

findelmundo

Este ensayo fue desarrollado como respuesta a una pregunta que una chica de la Liga Metodista de Jóvenes e Intermedios local realizó durante una reunión. La chica preguntó, ¿es cierto que el fin del mundo llegará el 6 de junio del 2006? Si bien el ensayo hace referencia a esa fecha en particular, el ensayo es tan actual como aplicable para el día de hoy.

Tal parece que aun vivimos en la Edad Media al creer o dar crédito a tan absurdas ideas, de que el mundo acabaría este pasado 6 de junio.

La idea no tan sólo es estúpida perse sino también pobre, fantasiosa, débil, fatua, carente de la más mínima lógica, raciocinio y juicio. Sólo personas que son débiles en cuanto a la razón, que creen este tipo de fantasías –porque a nivel de mentiras no llegan—débiles en cuanto a bases lógicas y huérfanas de basamentos reales, sólidos, comprobables, son capaces de darles oído.

Un par de semanas antes de esta fecha había escuchado de boca de algunos adolescentes el rumor que aparentemente se había iniciado en el internet. Me pareció pueril e inimaginable que en pleno siglo XXI se siga creyendo en este tipo de mensajes ilusos.

La verdad es que todos sabemos que este tipo de mensajes, profecías, o vaticinios han existido siempre, y muchas veces son sólo conjeturas de unos pocos, que lo único que buscan es hacerse notar.
Ya que he establecido que el origen espurio de estas profecías y su insuficiencia de base son suficientes para considerarlas como algo irreal e improbable, me avocaré a la tarea de demostrar más allá de cualquier duda el motivo, la razón y el fundamento para declarar que el llamado fin del mundo nunca pudo suceder en esta fecha.

PUNTO #1
El 666 como señal para el fin de los tiempos

Las señales y los signos en los relatos de este tipo, es decir escatológicos, nos llevan a una realidad futura donde las circunstancias de esta nuestra presente realidad han cambiado de forma tan notable que hacen de aquella realidad futura una digna de escapar o evitar.

Son estas señales y símbolos los que dan a las profecías un aire de formalidad, de toque misterioso y a la vez esperanzador, dado que estas profecías están compuestas de relatos fatalistas si, pero también de relatos donde existe un cierto tipo de redención, perdón, atajo o evadir sufrimiento por parte de un sector de la sociedad que sigue determinadas reglas o creencias.

Son estas señales o símbolos las que indican qué evitar, a quién o de dónde viene el mal aproximándose. La clave de toda profecía se encuentra en algún elemento que nos lleva a descifrar estas señales y/o símbolos, porque es ahí donde conoceremos el misterio envuelto en estos relatos escatológicos. Por lo tanto, el vincular el 666 encontrado en el libro de El Apocalipsis de San Juan nada tiene de real.

Este número tan famoso y temido hoy como en el ayer de aquellos tiempos, originalmente fue escrito en la lengua original del libro del Apocalipsis, además de que muchos eruditos bíblicos así como arqueólogos están de acuerdo en decir que este numero en números arábigos tiene otro significado si no es que en realidad carezca de cualquiera para nuestros tiempos.

La Biblia indica que éste numero se usará para marcar a aquellos que serán parte del mundo corrupto del Anticristo, serán marcados y podrán comerciar y vivir, hacer una vida “normal” o morir por no ceder a los caprichos de este cruento futuro gobernante, es decir ser mártires. Por lo tanto no tiene nada que ver en lo absoluto, desde cualquier punto de vista objetivo, con nuestra realidad en esta parte de la historia en la que vivimos.

PUNTO #2
La validez a rumores y su transformación automática en verdades

Hoy en día, el ser humano está en una búsqueda de una satisfacción interna, moral, espiritual del alma. Muchas veces esta búsqueda toma muchas formas, es decir, el hombre se avoca ya sea a proteger al prójimo o a compartirle de sus ganancias, sabiduría, talentos, o experiencias. Muchas veces esta búsqueda carece de un elemento primordial: la sujeción del yo a algo mayor.

Es decir, el que el hombre reconozca la existencia de un ser superior a él mismo a quien pueda sujetar sus miedos, sueños, expectativas, es decir su mortalidad, su temporalidad en busca de esperanza. El hombre con ello busca llenar ese hueco que todos tenemos, un hueco que sólo la Verdad llena.

Hoy en día hay un culto al yo, al Ego, donde el hombre se promete a sí mismo encontrar su camino al transformarse. Es ante estas formas de pensar donde el hombre valida rumores como los que dan base a esta disertación y los transforman automáticamente en verdades aunque se note a leguas que carecen de todas las características esenciales de toda verdad. Son estas las que le dan la ilusión de esperanza y seguridad. Estos rumores no tienen base alguna que pueda analizarse ni estudiarse, son como niebla.

PUNTO #3
Carencia de factibilidad

La posibilidad de que puedan suceder es lo que a muchas profecías las mantiene vivas, es decir a menos que una profecía no parezca realizable aunque sea con remotas posibilidades no puede ser tomada en serio.

Toda profecía contiene un lenguaje exagerado de lo que se hablaba en aquel entonces, dado que los profetas no podían describir con certeza lo que veían u oían porque no les era familiar, era inexistente muchas de las veces, era tan sólo una visión breve del futuro.

Por supuesto que nadie puede afirmar que cualquier profecía se vuelva realidad o se cumpla y menos a capricho particular. Una profecía sucede cuando todos sus elementos convergen o cumplen o lo completan de algún modo tal que los pasos ya se dieron y sólo falta el clímax, es decir el cumplimiento exacto del éxtasis del cumplimiento.

PUNTO #4
Qué entender por fin y por mundo

Ya en serio, ¿qué entendemos por fin del mundo?
La respuesta seria a esta interrogante nos llevará a tomar un paso importante en la solución de esta duda, de responder en esta disyuntiva. Fin se refiere a término, acabar, lo que ya no sigue, ya no hay más. Fin significa terminación, desenlace, colofón, conclusión, final.

Nos referimos a mundo en sus diferentes acepciones: lo vemos como el sistema, los infieles, el planeta, el gobierno, el mundo conocido para mí. ¿En qué forma nos referimos a mundo? ¿Cómo lo concebimos, como lo vivimos?

Cuando respondamos estas 2 preguntas entonces sabremos a qué nos referimos con “fin del mundo”.
Podemos decir que usualmente cuando se hace mención o uso de esta frase en este contexto las personas se refieren a la terminación o final de la vida en el planeta como la conocemos y experimentamos hoy en día.

PUNTO #5
La realidad profética y sus requisitos

Ahora que ya dilucidamos el qué, vayamos al cómo. En la antigüedad el hombre recibía de vez en cuando digamos notas de comportamiento un tanto extremas por parte de la Divinidad para que evitara o frenara alguna actitud o estilo de vida.

De inicio podemos decir que una profería para su validación y cumplimiento subsecuente debía de:

  • A. Ser enviada por la Divinidad a uno de sus sirvientes
  • B. Este sirviente debería darla a conocer en la forma en que se ordenó.
  • C. El sirviente cumpliría con las ordenanzas especificas de la cultura a la que perteneciera para validar el mensaje Divino.
  • D. El mensaje debería ser acorde con la naturalaza de la Divinidad correspondiente.
  • E. Debería guardarse o esperarse en la forma como se señaló.
  • F. Y en su caso, cumplirla al pie de la tierra.

Así que la profecía bien entendida ha sido tan real como el aire y tan necesaria como el sol durante la historia.

PUNTO #6
La necesidad de determinar la autenticidad de la profecía

Un problema para nosotros seria la manera más adecuada de determinar qué es y qué no es una profecía. De inicio, la mejor solución es considerar la fuente, es decir de donde viene, quién y en qué contexto se pronuncia y a qué condiciones está sujeta en ese tiempo determinado. Por lo tanto, la calidad de la fuente garantiza en cierto modo determinar el origen y validez de la profecía.

Hoy en día, por lo menos en occidente, una forma inatacable de determinar autenticidad de cualquier profecía es a la luz de la Santa Biblia. El cristianismo evangélico provee a cualquiera, sobre todo a los creyentes, de pautas claras, confiables y sólidas para conocer tanto el origen, alcance, significado, características y consecuencias de la profecía. Esta es un buen comienzo y un consistente fundamento

PUNTO #7
El verdadero fin del mundo y su progreso

Realmente no es necesario conocer acerca del fin del mundo, pero este vendrá tras prolongadas y enredadas causas y consecuencias, con orígenes de carácter divino y aparentes riendas humanas. Este será mediante fuego, es decir al contrario del diluvio, el que podríamos llamar el primer fin del mundo, donde toda vida sobre el planeta fue aniquilada. Pero ya no le digo más, mi amable lector, porque esa es otra historia.

daniel_mendoza