Partida al Seno de su Señor

partidaPBRO. MIGUEL MARTINEZ GUZMAN

El Pastor Miguel Martínez Guzmán fue originario de Timilpan, Edo. de México; hijo de Ambrosio Martínez y Estéfana Guzmán de Martínez. Su padre se convirtió al Evangelio ya adulto y llevó el Evangelio a su familia y amigos, formando con ellos una congregación en Timilpan, en medio de duras persecuciones y agresiones que culminaron con un ataque masivo a la congregación mientras estaban celebrando un culto; la turba prendió fuego al templo, encerrando a los creyentes para exterminarlos; algunos pudieron escapar, pero otros perecieron calcinados. Entre los que escaparon estuvo su madre a la cual capturaron los fanáticos y la asesinaron tras torturarla salvajemente; lo mismo pasó con otros creyentes. 

Unos pocos lograron llegar hasta Toluca donde demandaron justicia la cual nunca se les concedió. De allí marcharon al Distrito Federal, en donde los apoyó la Iglesia Metodista consiguiéndoles albergue y alimentos, además de unirse a su reclamo de justicia. Este grupo fue la base de una nueva congregación metodista citadina.  Se consiguió beca para que Miguel estudiara en el Instituto Mexicano Madero, de Puebla, y después pasó al Centro Evangélico Unido, donde graduó mientras su hermana Librada también graduó como Diaconisa (en la Escuela Metodista para Diaconisas).

Aparte de Miguel y Librada, tuvieron otras 4 hermanas y 3 varones. Miguel fue Pbro. Local y sirvió en las congregaciones siguientes, en orden cronológico: Cuautla, Jalapa, Poza Rica,  Peralvillo (en el D. F.), Ciudad Obregón, Mexicali, Playas de Tijuana, La Trinidad  (Chihuahua), Emmanuel (Cd. Juárez), Bethesda (Cd. Juárez), Bethel (Cd. Juárez), El Divino Salvador (Cd. Juárez) y Príncipe de Paz (Chihuahua). Casó con la Diaconisa Elizabeth Cavazos, fiel y consagrada compañera idónea, el 6 de enero de 1957, en el templo La Trinidad, de Monterrey”, habiendo procreado cinco hijos, a saber: Lidia Eunice, Aída Elizabeth, Alma Raquel, Alpha Nohemí, y un varón, Miguel Angel. 

Su labor como Pastor fue seria y fructífera, habiéndose ganado el aprecio de todos los que le conocieron a lo largo de varias décadas de un ministerio responsable. Su corazón, sin duda afectado desde su niñez por los padecimientos sufridos, terminó por debilitarse con angina de pecho que, pese a los terribles y frecuentes dolores, supo llevar con paciencia y plena confianza en su Redentor, rodeado del amor y cuidado de su amada esposa e hijos hasta el jueves 19 de enero de 2017, cuando cesaron sus dolencias y descansó en los brazos del Señor. Miguel tenía al morir 92 años de edad, con pleno uso de sus facultades.

Redactó:

Pbro. Rubén Pedro Rivera Graza,

Superintendente del Distrito Jabes, CANCEN.

 

TESTIMONIO DE UNA FELIGRÉS

DEL PBRO.  MIGUEL MARTINEZ GUZMAN

 Lo conocí en agosto de 1982 en la iglesia La Trinidad de Chihuahua, Chih., en la cual me congregaba, lo esperábamos con  gran expectación y mucho gusto, sobre todo los jóvenes, y me parece que aún más los muchachos, pues sabíamos que la  familia pastoral que llegaría era grande y que parte de ella la integraban cuatro hijas jóvenes también. El día de su llegada, estábamos presentes algunos jóvenes, y con seguridad los Administradores encargados de recibirle -cosa que no recuerdo-; lo que si recuerdo, es que desde el principio hubo empatía entre nuestro nuevo pastor y nosotros los jóvenes, desde ese momento fuimos bien recibidos en la casa y familia pastoral, y a partir de entonces la mayoría de los días estábamos allí, sin  importar si era día de actividades de la iglesia o no.

Con el mismo gusto, la congregación recibió al Pastor Martínez y su familia, congregación que no le iba a ser tan fácil pastorear, ya que desde años atrás tenía ciertos desacuerdos en las maneras de “alabar y adorar” a Dios, razón por la cual la forma de culto matutino del domingo era “tradicional”, con su propio coro, y la del servicio nocturno era “carismática”, con su propio coro también, esto  con el fin de que cada congregante tuviera la oportunidad de alabar a Dios a su manera,  situación que con dirección y sabiduría del Señor, además de mucha paciencia, su siervo, el Pastor Miguel Martínez pudo sobrellevar, igual que los pastores que le antecedieron, siempre se mostró apacible en cada situación, escuchando a todos: adultos, jóvenes y niños, era un pastor con quien con mucha confianza, fuera de lo espiritual  se podía platicar tanto de temas serios de la vida cotidiana, así como “vacilar” con temas triviales. 

La confianza que inspiraba facilitaba entonces, que como feligreses se pudiera acudir a él para pedir consejería cuando la necesitábamos, sabios consejos de los que nos podíamos apropiar. Era un Pastor que el Señor usaba grandemente en sus predicaciones para bendecir la vida de unos y otros: “conservadores” y “carismáticos”, de los cuales se preocupaba y oraba por sus necesidades, incluyéndome, el creía, o pensaba que una de mis necesidades era casarme, por tanto un día me dio un consejo: “Cuando ores, ora con un ojo abierto, así, al mismo tiempo que oras, podrás darte cuenta de los muchachos que pasen junto a ti”, sin embargo, aunque le  agradecí su preocupación, por esta vez no hice caso a su consejo y yo ahora sigo felizmente soltera.

Doy gracias a Dios por este siervo suyo, el Pastor Miguel Martínez Guzmán, quien a través de su servicio siempre dio testimonio de su amor por él y de su salvación: Uno de sus himnos favoritos. “Al Cristo Vivo Sirvo” y dos de sus cantos favoritos: “Dios, grande es tu amor” y “Mi Dios es Real”.

La honra y la gloria para el Señor ahora y siempre por esta vida que ahora ya está con él. 

Su feligrés,

Martina Rivera García,

Chihuahua, Chih., enero de 2017.

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