Dónde Encontrar Respuestas

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 Desde que en la adolescencia se lleva a cabo, naturalmente, el despertar existencial del humano, todos se hacen preguntas fundamentales sobre su origen, la razón de su existir, y su futuro después de la muerte. Los extremos que como alternativas de respuesta a tales preguntas se ofrecen, se agrupan en el punto de vista materialista, el religioso no cristiano, y el punto de vista bíblico.

 Todo ser humano, ejerciendo su libertad o libre albedrío, para escoger la respuesta que le parece más razonable, que más le conviene, y que más le convence, adopta una de las múltiples alternativas, y con ello el patrón de conducta que regirá el resto de su vida y peregrinaje terrenal.

 En todo momento se puede convertir de seguidor de una manera de pensar a otra; pero lo que es muy difícil escoger, es ser indiferente a todas las alternativas, pues todo lo que considere en su vida útil, necesario, bueno, saludable, y productivo, dependerá del punto de vista que adopte como fundamental, válido y normativo para él. En resumen, pretender permanecer neutral no es otra cosa que darle la autoridad sobre su vida, y sujetarse a servir como súbdito del punto de vista humanista y no bíblico.

 Los cristianos evangélicos creemos que es necesario, válido, y de personas maduras y sensatas, responder, como lo dice el Dr. Henry Morris III (Principal oficial ejecutivo del Instituto para la investigación de la Creación), a preguntas como ¿Es real el Dios descrito en la Biblia? ¿Es algo plausible creer que un ser sabio, omnipotente y omnisciente, ha existido eternamente? ¿Fue tal Ser Supremo, el que realmente creo todo lo que vemos en el universo? La otra alternativa es creer que todo lo que existe, se desarrolló espontáneamente, a través de miles de millones de años, como resultado de interacciones al azar, de los elementos presentes en un gas estelar.

 A diferencia de las plantas y animales, es parte esencial, singular, y distintiva del humano, cuestionarse sobre la vida y el mundo que lo rodea. ¿Quién soy yo? ¿Soy simplemente un animal de orden superior, o un accidente fortuito de la naturaleza, y del ciclo natural e infinito que constantemente y a través de billones de años, suceden en el universo? ¿Realmente es posible que haya sido creado a la imagen de Dios, o soy simplemente el más habilitado de los animales, capaz de utilizar todo lo que está a mi alcance para complacer mis deseos? ¿Es complacer tales deseos, y sobrevivir en las mejores condiciones posibles, el único propósito de mi vida? O ¿Fui creado como miembro de la humanidad, para honrar y servir a un Ser Supremo, y darle cuentas de mis actos? ¿Es la vida una exquisita obra de arte, o una broma cósmica a costas del humano?

 Las alternativas se resumen en dos: la bíblica y el grupo de todas las demás; y sus puntos de vista, son diametralmente opuestos con relación a estas preguntas fundamentales, los sistemas de pensamiento filosófico y moral, y la interpretación del cosmos y el mundo. En ambos casos, estas interpretaciones se basan en principios y presuposiciones que le dan un valor determinado a las cosas, las personas, y la conducta.

Algunos proponen que se pueden resumir en dos tipos de filtros de información: El ateo, cuya presuposición es que Dios ni existe, ni puede existir, y el creacionista, cuya presuposición es que

Dios es el Creador, el sustentador de todas las cosas, y el que da las normas que conducen a una existencia feliz y trascendental para el humano.

Es obvio que estas dos cosmovisiones, son diametralmente opuestas. Los que presuponen que Dios no existe, interpretan y valoran todas las cosas y circunstancias desde un punto de vista puramente materialista, y que todo apareció y subsiste por obra y gracia de la casualidad, y sin ninguna trascendencia, por lo que su filosofía la podemos resumir en este principio: “Comamos y bebamos que mañana moriremos.”

 Así, todo se debe explicar sin incluir una inteligencia, diseño, fuerza, dirección, o control sobrenatural alguno. Los que presuponen que Dios existe, todo lo interpretan, entienden, e integran armónicamente, a la luz de lo que Dios ha revelado tanto en su creación, como en los escritos que aunque humanos, fueron divinamente inspirados (escritos sin error), en la Biblia.

Cada día con más elocuencia, el análisis de los hallazgos presentes en la creación, proporcionan más y más evidencias incontrovertibles, en favor del diseño inteligente en todo el cosmos, el mundo, y la vida, que apoyan necesariamente, su origen por actos de creación. Así, es obvio que el punto vista creacionista es el único razonable, viable, y fundamentable científicamente, pues prácticamente a diario, se descubren cada vez más, evidencias reales, tangibles, y observables, que señalan inequívocamente, a que todo es obra de un ser inmensamente inteligente al que la Biblia llama Dios.

Es más, en todas las sagradas escrituras de la Biblia, se nos anima a que investiguemos y lleguemos a conclusiones fundamentadas en hallazgos y evidencias tangibles y válidas. Dice la Biblia: Pruébenme ahora en esto, dice Dios de los ejércitos, si no les abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre ustedes bendición hasta que sobreabunde (Mal 3:10).

Así nosotros creemos que Dios es y existe, que es real y no un invento de la mente humana, y que las evidencias de su presencia, son abrumadoras, obvias, e irrefutables. También afirmamos que si los argumentos que niegan su existencia fueran válidos, deberían ser evidentes los hallazgos científicos que pudieran sustentar tal punto de vista. Pero la realidad es que la ciencia ya descartó la teoría de la generación espontánea de la materia y la vida, y de la aparición de las especies por casualidad, evolución, o mutaciones al azar. La única otra alternativa razonable y sustentable científicamente, es la del diseño inteligente del universo, y el origen de las especies, por creación.

Miopemente, tendemos a buscar respuesta a nuestras interrogantes existenciales, basados exclusivamente, en nuestros conocimientos y experiencias que son limitados por el tiempo y el acceso que hemos tenido a los libros; pero lo más prudente, sabio, y seguro, es buscar las respuestas en la sabiduría eterna e infalible que nuestro Omnipotente y sabio Creador y sustentador, nos dejó para nuestro bien, por escrito en la Biblia.

La Biblia dice: ¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance. Dios dice: ¿No has oído decir que desde tiempos antiguos yo lo hice, que desde los días de la antigüedad lo tengo ideado? (Is 40:28 y 37:26).

Porque lo que de Dios se conoce nos es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de Él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que los ateos e idólatras, no tienen excusa (Ro 8:19-20).

Así, debido a que esto es cierto, es que la ciencia mientras más progresa, prácticamente cada día, concluye que obvia y efectivamente, al final de cuentas, la Biblia tenía razón: En Dios estaba la vida; Dios existe desde el principio; todas las cosas por Él fueron hechas, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho (Jn 1:1-4).

Por lo tanto, nosotros, teniendo la revelación escrita de Dios (la Biblia) como fundamento veraz, inmutable, y confiable, les rogamos a todos, como si Dios mismo rogara por medio de nosotros, que acepten creer en Dios, como la mejor alternativa para encontrarle respuestas convincentes a sus preguntas existenciales; y que se decida sabia y prudentemente, a encontrarlas en la Biblia. Confiar en lo que otros proponen, aunque se basen en lo que mentes brillantes han ideado, no deja de ser confiar en humanos, falibles y limitados como nosotros, lo que es no menos que temerario, necio, y al final, necesariamente decepcionante.

La Biblia dice: A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy delante de ustedes, que les he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia amando al Señor tu Dios, atendiendo a su voz (dejada por escrito en la Biblia), y siguiéndole a Él; porque Él es vida para ti, y prolongación de tus días; a fin de que habites feliz sobre la tierra. Ahora, pues, por su bien y el de sus amados, le proponemos que respete reverentemente a Dios, sírvalo con integridad y en verdad; y elimine todos sus ídolos. Pero si mal le parece servir a Dios, escoja hoy a quién quiere servir, si a las filosofías de ateos, y religiones de idólatras, o a Jesucristo de la Biblia, el único Dios verdadero, creador del cielo y de la tierra y de todas las cosas que en ellos hay; porque yo y mi casa, serviremos al Señor Jesucristo, nuestro gran Dios y Salvador (Deuteronomio 30:19,20; Josué 24:14-15; Juan 1: 1-4; Tito 2:13). AMEN.

Ernesto contreras