Cápsulas de Discipulado

capsulas discipuladoLA ESTRATEGIA DE JESUS PARA HACER DISCÍPULOS

(Tercera parte)

Estamos compartiendo la estrategia de Jesús para hacer discípulos, debemos recordar que bajo la persecución a la que fueron sometidos los primeros cristianos por los soldados romanos, los nuevos discípulos se reunían en las catacumbas subterráneas con el propósito de proteger a sus hermanos en la fe, del martirio y de la muerte. En estas circunstancias, los discípulos de Jesús no solo persistieron en la fe, sino que aumentaron en número y se multiplicaron a través de todo el imperio romano. Esto produjo en ellos: fuerza, unidad y hermandad. Pero todo esto fue posible debido a que FORMARON GRUPOS PEQUEÑOS, ya que no les era posible tener congregaciones grandes. El grupo discipular es una verdadera familia donde los discípulos aprenden a vivir los unos para los otros; a no vivir solo para sus propios intereses, sino para los intereses y bienestar de los demás. Los discípulos aprenden a entregar su propia vida por los demás, aprenden a sacrificarse por los demás y bienestar de los demás.  El grupo discipular es Cristo y Cristo es el grupo discipular.

ETAPA TERCERA: La estrategia de Jesús para hacer discípulos, también nos muestra, que el contexto escogido por Jesús para llevar a cabo su plan, era el grupo pequeño. Jesús utilizó esta estructura como la base de su trabajo con los discípulos desde el inicio de su ministerio. Se supone que debía de haber sido la herramienta ideal e indispensable para lograr sus propósitos, porque ofrecía oportunidades ilimitadas para darles toda la atención necesaria.

A través del grupo pequeño generaba un contexto íntimo para enseñar, corregir, enfrentar, contestar, animar, y hacer otras cosas más, las cuales no se pueden hacer en forma personal desde el púlpito. Y el grupo pequeño ofrecía el lugar ideal para fomentar el amor de los discípulos hacia Jesús y de los unos hacía los otros.

La enseñanza bíblica se enfoca en las relaciones, de un aspecto u otro, porque la Biblia en esencia, es un libro de relaciones. Por eso, el desarrollar este aspecto de la vida de los discípulos era básico para la formación de sus seguidores y la calidad de su testimonio en el futuro. Al final de su ministerio, Jesús enfatizó tres veces a sus discípulos en la última cena (Juan 13:34,35; 15:12, 17) que la capacidad y disposición para amarse los unos a los otros, como ÉL los había amado, era la característica que ÉL más buscaba en sus vidas por el impacto que tendrían en el mundo.

Este amor no era un sentimiento que nacía espontáneamnete con base en lo atractivo del amado Jesús. Al contrario, este amor solamente se podría desarrollar en la práctica a base de la elección constante de hacer la voluntad de Dios. Sólo al pasar tiempos extendidos juntos en un grupo pequeño, aprendería los discípulos a amarse así y a poder enfrentar todo tipo de situaciones, tratarse con amor tanto en los mejores como en los peores momentos, y a aprender a vivir como un verdadero equipo que pudiera vencer los ataques de sus tres enemigos potenciales: el mundo, su naturaleza pecaminosa y Satanás. Ningún otro contexto, aparte del grupo pequeño, ofrecía esta relación íntima y amor agape.

COMENTARIO DEL HNO CUAU: La meta en la formación de discípulos espirituales, es el de acercar al discípulo a Jesucristo. El discipulador se esfuerza para impulsar a las personas hacia adelante, hacia la semejanza con Jesucristo, sabiendo que la corona final es la que durará para siempre (1Corintios 9:25). Los discípulos espirituales cuando terminan su formación, asumen la responsabilidad y el compromiso con su Iglesia de reproducirse en otros. El discipulador anima, nutre y desafía a los nuevos discípulos para crecer, multiplicarse y llegar a ser unos verdaderos discípulos colaboradores de Dios. Pero, tenemos un reto como Iglesia, usar la estructura de los grupos pequeños (grupos discipulares), para formar líderes espirituales que cumplan con el mandato de la “Gran Comisión”. 

FE EN ACCIÓN: Querido hermano(a) despierta y comienza a entender el vasto potencial que se alcanza cuando se trabaja a nivel de grupos pequeños, y especialmente en el ministerio de Jesús y sus discípulos, ministerio de discipulado bíblico “uno a uno”, o de grupos discipulares, para lograr una multiplicación espiritual efectiva. Con ello estaremos colaborando con nuestro Dios y Señor para extender Su Reino en este mundo y lograr que nuestra querida Iglesia Metodista sea una iglesia victoriosa, incendiaria y poderosa para ser de influencia en este mundo lleno de maldad.

CRISTO CUENTA CONTIGO

FUERZA, UNIDAD, HERMANDAD Y COMUNIÓN, SE LOGRA AL PERMANECER EN CRISTO Y PERMANECER EN SU AMOR.

DIOS ES AMOR.

  • Comparto mi experiencia personal con mi Dios y Señor, en el

Ministerio de Formación de Discípulos Espirituales, Discípulos Reproductores y Discípulos Colaboradores, de Dios nuestro Señor. 

Hno. Cuau.

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