Una Explicación de Romanos 9

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¿Enseña este capítulo que Dios predestinó a los condenados?

Los teólogos calvinistas, a quienes respeto, pero cuyas posturas sobre la salvación no comparto, enseñan una doctrina que se conoce como “la doble predestinación”, aunque ellos no la llaman así, sino “elección incondicional”; ésta dice que Dios eligió a ciertos hombres para salvación y predestinó a otros para condenación. La carta más fuerte que tienen los calvinistas es Romanos 9, pues aseguran que aquí se enseña claramente esta doctrina. Pero, ¿enseña este texto realmente tal cosa? Pienso que no. Los versículos más invocados por los reformados son 17 al 23, de los cuales desprenden dos puntos en los cuales se apoyan: 1) el endurecimiento de faraón, y 2) los vasos de honra y deshonra. Veamos cada caso:

El primer argumento es que Dios endureció al faraón, lo cual, según los calvinistas, es una manera de decir que Dios lo predestinó para condenación; pero esta es una manera equivocada de entender la Biblia. El libro de Éxodo ciertamente contiene declaraciones de que Dios endurecería al faraón (Ex 4:21; 7:3; 9:12), pero también tiene otras que indican que el faraón mismo endureció su corazón (Ex 8:15, 19, 32; 9:34; 13:15). Cuando los teólogos reformados insisten en que fue Dios la causa de que el faraón se endureciera, pecan de ingenuidad, pues ¿qué están entonces sugiriendo? ¿Acaso que antes del éxodo el faraón era bueno, o al menos neutral, pero Dios lo convirtió en un pecador empedernido?; o, lo que es peor, ¿piensan que Dios lo creó como un ser malvado y lo predestinó al infierno? ¡Qué barbaridad! La Biblia enseña que los faraones habían explotado a los israelitas y los habían tratado peor que animales, así que cuando Dios dice a Moisés que va a endurecer al faraón, está indicando que por ser un pecador persistente y soberbio Dios lo entregará a su propia terquedad y lo va a enjuiciar. Que este es el pensamiento del apóstol Pablo parece confirmado por el hecho de que al principio de su carta a los Romanos, en el capítulo 1, habla también sobre el trato de Dios con los impíos; a partir del versículo 18 enumera varios pecados de los incrédulos, dice que se oponen a la verdad, que se han envanecido, que son necios e idólatras; y luego de señalar esas faltas de los impíos, dice que Dios los entregó a la inmundicia, a pasiones vergonzosas y a una mente reprobada, que es otra forma de decir que Dios los ha endurecido (vv. 24, 26, 28). Así que la dureza que Dios opera en el corazón de algunos hombres no es la causa de que ellos sean malos y terminen condenados, sino al revés, el pecado persistente y la falta de arrepentimiento de los incrédulos es la causa de que ellos sean “endurecidos” o enjuiciados por Dios.

El segundo argumento de los calvinistas que defienden la doble predestinación es que Romanos 9 dice que Dios creó unos vasos para honra y otros para deshonra, simbolizando con ello el decreto de dos destinos diferentes para los seres humanos. Pero el pasaje no dice tal cosa, es cierto que Pablo usa el símil de un alfarero que hace utensilios para diferentes usos, ya sean honrosos o deshonrosos (v. 21); pero cuando habla del proceder de Dios, el apóstol tiene cuidado con las palabras que usa para que no se entienda mal su doctrina, dice en el v. 22 que Dios soporta con paciencia los vasos de ira preparados para destrucción, y luego en el 23 que Dios muestra sus riquezas en los vasos de misericordia preparados por él para gloria. Los dos verbos que en nuestras biblias se traducen como “preparar” y muchos lectores creen que se refieren a Dios, en griego son distintos y tienen aplicaciones diferentes: el verbo que se usa en el v. 22, es “katartizo”, que aquí es “katertismena”, un participio medio plural que se debe traducir como “se prepararon” y se refiere a los vasos de ira y no a Dios; pero el verbo que se usa en el v. 23 es “proetoimazo”, que aquí es “proetoimasen”, un vocablo distinto con el prefijo “pro”, y el cual en su forma de aoristo activo singular, como aparece en este versículo, significa: “que preparó de antemano”, y aquí se refiere a Dios.

Dicho de forma más simple: el v. 22 dice que los vasos de ira se prepararon ellos mismos para destrucción, mientras que el v. 23 dice que los vasos de misericordia fueron preparados por Dios para gloria. Nuevas versiones de la Biblia han tomado en cuenta los significados y énfasis de esos dos verbos griegos y han mejorado la traducción, que en la Reina Valera 1960 era confusa; vean, por ejemplo, la Biblia Dios Habla Hoy, la Nueva Versión Internacional, y la Reina Valera Contemporánea, que han corregido ese problema. Y para cerrar este punto, referente a los vasos de honra y deshonra, es muy importante leer lo que el mismo Pablo dijo en 2 Timoteo 2:20-21: “En una casa grande, no solamente hay utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y unos son para usos honrosos y otros para usos viles. Así que si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra”. Este pasaje bíblico creo que habla por sí mismo, y no requiere mucho comentario, si consideramos que ciertos individuos son “vasos deshonrosos”, la Biblia no dice que están perdidos, ni que fueron predestinados para la condenación eterna, sino que, como hemos leído, pueden, mediante el arrepentimiento y la fe, ser limpiados y usados por Dios como vasos de honra, útiles para su servicio.

¿Enseña Romanos 9 que Dios predestinó a ciertos hombres para condenación? No. Lo que sí enseña es que el pecado predestina para condenación, pero Dios por su misericordia nos ha predestinado para salvación por medio de Cristo; de tal manera que a todos los que no pertenecíamos a Israel, Dios nos dice: “Llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo, y a la no amada, amada” (Romanos 9:25). Esto es gracia, todo lo demás… es lo de menos.

Ángel Sanabria Ibarra, mayo de 2017

Angel Sanabria

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