Proceso Formativo del Seminarista

proceso seminaristaEl proceso formativo del seminarista metodista-wesleyano

Seminario Metodista Dr. Gonzalo Báez Camargo

  1. Introducción

El proceso formativo del seminarista metodista-wesleyano tiene como base la vivencia, la experiencia y el ejemplo de los padres fundadores del metodismo John y Charles Wesley. Fieles seguidores de Jesús en la Inglaterra del siglo XVIII, animados por el Espíritu Santo. 

Este proceso formativo vocacional está orientado desde la espiritualidad wesleyana, empero, inserta en el contexto del mundo actual. Esto es: un proceso formativo ministerial, de acuerdo con la misión que demanda la iglesia, pero que también demanda el entorno social. Así, el proceso formativo tiene un objetivo o una finalidad ministerial y está compuesto por tres etapas.

Estas tres etapas están vinculadas con momentos de la vida y la espiritualidad de los hermanos Wesley, como se ha dicho. De aquellas tenemos conocimiento gracias a una enorme cantidad de estudios históricos y documentos, en donde encontramos reflejadas consideraciones de vital importancia que John y Charles Wesley atendieron en el decurso de su vida.

Estas etapas están también ligadas a los peregrinajes espirituales-intelectuales de los y las fundadores y fundadoras del metodismo. Expresadas en vías de piedad práctica, que llevaron a los primeros metodistas a lo largo de miles de páginas en libros, parroquias rurales, cárceles, minas, viajando hacia nuevos parajes. Algunos conocidos y otros, aún sin conocer; viajes que implicaron el cruce de océanos, de extensos territorios, etc. Los anteriores, elementos que significaron ejes rectores de sus diversos ministerios y posteriormente del nacimiento del movimiento llamado metodista.

De esta forma, las consideraciones que nosotros señalamos están animadas permanentemente por una vida devocional diaria. E intentan reflejar el sustento que las mantiene: la presencia del amor de Dios, el dinamismo del Espíritu Santo, y el compromiso en el seguimiento de Jesús, el Hijo.

Las etapas son las siguientes:

  • Vida en itinerancia.
  • Vida académica.
  • El mundo como parroquia.
  1. Las tres etapas

Primero. La formación ministerial metodista comienza previamente a la entrada al seminario. Esta etapa, Vida en itinerancia tiene una duración como período de 6 meses a 1 año 

El objetivo general de esta primer etapa es asentar los elementos constitutivos del itinerario metodista de la vivencia cristiana, para el candidato. Durante este tiempo la vocación se familiariza con lo fundamental del lenguaje metodista, la historia del metodismo y la espiritualidad wesleyana, hoy. De igual forma se habitúa a las nociones básicas del seguimiento de Jesús. Se intenta acompañar al candidato en la vida en el camino, itinerante. Propia de John, Charles y del espíritu metodista.

Previo a la entrada al seminario, la vocación es enviada a la visita de enfermos en hospitales; a la visita de presos en cárceles, ambas en compañía de un ministro. De igual forma asiste como apoyo a las actividades de Acción Social de iglesias locales, distritales y conferenciales. También, la vocación tiene un período de observación eclesial y presta apoyo en comunidades metodistas rurales. Esto es: una vida de movimiento, de itinerancia y dinamismo movida por el Espíritu en donde “el mundo es la parroquia”. 

En esta etapa el candidato trabaja en un proceso de acompañamiento por parte de nuestro equipo vocacional. Discierne si su vocación es el ministerio de la pastoral metodista o no. También se valora si al candidato se le considera apto para sumarse a la vida ministerial wesleyana o no.

El fin de este período llega cuando el candidato afirma o niega su propio llamamiento y vocación pastoral.

Segundo. La etapa de los Estudios teológicos es llamada Vida académica. Está en comunión con el interés continuo de Wesley por la preparación de un “ministro bien equipado”. Así como con las exigencias de nuestro tiempo.

Esta etapa se lleva a cabo en nuestro centro de formación educativo y ministerial: el Seminario Metodista “Dr. Gonzalo Báez Camargo” cobijado por las Conferencias Anuales de México, del Sureste y Septentrional.

El Seminario Metodista “Dr. Gonzalo Báez Camargo” a su vez es parte de la Comunidad Teológica de México (CT de M). Hermandad ecuménica, pilar en la historia del protestantismo y de las iglesias evangélicas en México. También, espíritu de compañerismo en Cristo, que es parte de la tradición de los padres y madres fundadores y fundadoras del metodismo. 

La etapa Vida académica tiene una duración de 4 años. Su objetivo es capacitar a los seminaristas a partir de una visión ministerial-educativa integral de calidad. Atendiendo por un lado a una sólida formación bíblico-teológica y doctrinal. Y por otro, atendiendo a las herramientas necesarias para la comprensión del fenómeno religioso, cultural, en la actualidad.

Se proporcionan en esta etapa las herramientas que fortalecerán el desempeño y desarrollo del seminarista en su labor pastoral, tanto intelectualmente como en la práctica de su ministerio. Se busca de esta forma, que en Vida académica el seminarista obtenga los recursos espirituales que le permitan desarrollarse en su campo.

En esta etapa se busca también que la vida en comunidad al interior del seminario aporte valores como la solidaridad, el respeto y el trabajo en equipo. Común unión como el cuerpo de Cristo que somos. 

Tercero. Esta última etapa formativa El mundo como parroquia es una etapa de formación continua y sigue luego de terminar la Formación teológica.

Los probandos y presbíteros dejan atrás la categoría de candidatos y seminaristas. También dejan atrás la vida en comunidad al ser asignados a un campo pastoral que deben atender. Ya sea de fin de semana o de tiempo completo.

A la par del ministerio pastoral, el probando o presbítero en la medida de lo posible deberá estar en una constante actualización de los contenidos temáticos propios de su formación académica. En relación con diplomados, estudios de grado, posgraduales. Las anteriores, herramientas indispensables para su trabajo ministerial. Y en la medida de lo posible apoyando en el trabajo del seminario, a sus hermanos menores.

El objetivo de esta etapa es que los seminaristas graduados se ejerciten en el desarrollo de sus capacidades intelectivas. Y apoyen en el crecimiento de las vocaciones, candidatos y seminaristas, en su formación vocacional (en Vida itinerante) o en su formación académica (Vida académica) si es el caso.

De esta forma el proceso de formación brinda los elementos necesarios para salir al cargo pastoral, académicamente preparado y fortalecido por la presencia de la Trinidad en su vida. 

  • Pedro Zavala-Ch.

Seminario Metodista Dr. Gonzalo Báez-Camargo