Entrevista al Pbro. Noé Briones González

entrevista noe brionesSERVIR AL SEÑOR: UNA AGRADABLE EXPERIENCIA

Plática con el Pbro. Noé Briones González

En la ciudad de Monterrey, Nuevo León, vive actualmente un pastor jubilado de nuestra iglesia, el Pbro. Noé Briones González. A él y a su amada esposa Emma –ella ya está ahora con el Señor- les conocimos hace ya muchos años, y es un ejemplo para nosotros ver el deseo de servir a Dios que tiene este varón; por lo que solicitamos al Pastor permiso para transcribir una plática que tuvimos con él en el mes de junio, cuando coincidimos en las oficinas episcopales de la Iglesia Metodista en esa ciudad.

Estamos aquí en las oficinas episcopales de la Iglesia Metodista de México con el Pbro. Noé Briones González, quien tiene una amplia trayectoria como pastor. ¿Nos podría decir, hermano, cuántos años tiene usted de edad y cuántos tiene de ser pastor?

Sí, hermana como no. Voy a cumplir 92 años; y de pastor, trabajé primero para Asambleas de Dios; no mucho tiempo, he trabajado más en la Iglesia Metodista que en la Iglesia Pentecostés. Y pues la trayectoria serían 32-33 años en la (Iglesia) Metodista, y en la Iglesia Pentecostés fueron unos 10 o 12 años, es lo que tengo de ser pastor.

¿Y cómo fue que Dios lo llamó al ministerio, Pastor?

El llamamiento fue que mi esposa era cristiana, cuando me casé yo no era cristiano. Sí conocía: mi  papá tenía su Biblia y nos leía historias en la casa -yo nunca lo vi entrar a una iglesia católica a mi papá-, y nos leía en las noches historias de la Biblia, pero no teníamos conocimiento de lo que era la iglesia cristiana. Mi papá murió cuando yo era muy joven;  pero poco tiempo después, unos años después, me casé, y mi esposa era cristiana, de cuatro generaciones atrás era cristiana; y por ello empecé a trabajar en la iglesia, iniciando la década de los 50. Yo me casé en 1950 y de allí empezó mi vida cristiana.

Ha sido muy agradable, hermana. Estando en la Iglesia Pentecostés el Señor me llamó al ministerio, pero directo: sí había estudiado en dos instituciones cristianas, por correspondencia, y me gustaba el ministerio. Yo desde muy temprano empecé a trabajar en los restaurantes y abrí una célula en una cárcel, allí en Río Bravo…

¿Usted es de Río Bravo (Tamaulipas)?

Yo soy de Ciudad Mier, pero allí me casé en Río Bravo. Y abrí una célula en una cárcel municipal. Y creo que de allí salieron, pues de seis a ocho pastores de los jóvenes allí en la cárcel, se hicieron pastores, y han trabajado en la obra de Dios desde ese tiempo. Me gustaba trabajar, pero como yo tenía familia chiquita, no me quería dedicar al ministerio; sí tenía la intención, pero no…

¿Cuántos hijos tuvieron usted y la hermana…?

Emma… Ocho: cuatro mujeres y cuatro hombres. El mayor de mis hijos era un poco mayor que el Pastor Raúl García. Mi hijo mayor fue maestro de Raúl en la universidad, en Reynosa. Mi hijo ya murió, del corazón….

¿Hace cuánto que falleció?

Fue en 2010. Y así pasó mi vida. Siempre desde el principio trabajé yendo a diferentes lugares, haciendo labor pastoral. Abría misiones así, por ejemplo: aquí en Montemorelos, en General Terán, en China, todos esos lugares… luego allá por Cerralvo… cada semana iba yo a un lugar diferente, con trabajo pastoral, abrir misiones, como pastor era lo que hacía. Hay iglesias que están para la Iglesia Pentecostés, Asambleas de Dios…

¿De las que le tocó fundar a usted?

Sí. Y luego para la Iglesia Metodista, le eché muchas ganas; digo yo, trabajaba mucho, y he sido muy feliz en ese aspecto. Yo vine a la Iglesia Metodista por una razón sencilla: un pastor de la Iglesia Pentecostés, no me estorbaba, sino que me detenía mucho, no me dejaba trabajar; y me hicieron un llamado de la Iglesia Metodista y me gustó.

¿Quién lo invitó a participar?

Un miembro de allí de Río Bravo, que se llama Virgilio Palacios…

¿Ah, al que le llaman “Quilo” Palacios?

“Quilo” Palacios. Y empecé a trabajar allí en la Iglesia Metodista. Abrí una misión.

¿Cuál fue la misión que abrió?

Una misión que no sobrevivió; estaba enfrente de la estación del ferrocarril. Y no permaneció porque, como yo tenía que viajar, se la dejamos a otro pastor y no la atendió bien.

Luego, donde fue pastor Fernando (Fuentes), el que estaba allí de pastor me la ofreció; y yo fui con el pastor de la iglesia –en ese tiempo estaba el hermano Villanueva, Benjamín Villanueva- y él no la aceptó muy bien, porque iniciaba allí y tenía problemas, muchos problemas….

¿Era la que se conoce como “El Estero”?

Sí. Donde estuvo Fernando, la primera iglesia…

Sí, “El Sembrador”….

El pastor que estaba allí me conocía a mí, y me llamaba y me decía: “Quédate con la obra, quédate con la obra”, y fui con el pastor, y al principio no la aceptó. Luego, fue el Pastor Raúl García el que la aceptó.

De allí me fui a abrir una obra en Valle Hermoso; y es la iglesia que está allí, en Valle Hermoso. Abrí esa iglesia.

¿Elohim?

Elohim. Así transcurrió. Y luego seguí más delante.

Yo lo conocí cuando usted estaba como pastor en La Trinidad… de Reynosa.

 De Reynosa….así es, sí.

¿Cuál fue la última iglesia que le tocó atender? ¿Fue Elohim, verdad, de Valle Hermoso, o cuál fue la última que le tocó atender?

Sí,  en Valle Hermoso.

¿Se acuerda de los nombres de las iglesias donde ha estado usted, desde que empezó?

Sí, pues a lo mejor sí, de todas. Bueno, no me acuerdo de la de Miguel Alemán…

Se llama El Divino…

Redentor. Allí también estuve. Se hizo muy buen trabajo. Se perdió una iglesia que abrí yo allí en una colonia: Había un pastor que me visitaba mucho, era pentecostés. Yo nunca le di oportunidad. Quería que yo le diera oportunidad para trabajar conmigo en una iglesia; y no me gustó el muchacho, porque yo veía que allí donde estaba, donde vivía él, le estorbaba al pastor que estaba con él. Cuando yo salí, el pastor que entró le dio oportunidad; y yo le dije que no le diera oportunidad. Y le quitó la misión…

¡Ah, qué lastima!

Se la quitó. Y gente de la iglesia también le quitó. Allí había más de 50 personas, miembros ya de la iglesia, en esa misión. Y era una iglesia que estaba trabajando muy bien. Pero se descuidó este muchacho y se la quitaron.

De allí de Miguel Alemán, (había) un americano de apellido Barrón, yo lo conocí en Valle Hermoso. El pasaba películas y yo predicaba, allá en la Huasteca Potosina. Y luego me entregó el equipo él, porque se enfermó el americano, le dio Parkinson, y ya no pudo trabajar. Me entregó todo el equipo. Yo iba dos veces por mes, de allí de Miguel Alemán. Buscamos un lugar y abrí una obra en (Ciudad) Valles, San Luis Potosí, una iglesia. Allí está la iglesia.

¿Jesús es Rey? ¿Usted fundó la Iglesia Jesús es Rey?

Sí.

Fíjese. Eso yo no lo sabía.

Y como iba seguido, abrí otra obra en San Fernando, que es Carboneras, Mar de Galilea.

¿Usted abrió Mar de Galilea? Mire, qué bien, yo no sabía eso…

En Reynosa me tocó pues abrir la obra que está allí en la (colonia) 15 de Enero…

El Camino….

El Camino, sí.

¿O sea, usted fue el que la fundó?

Bueno, ya la habían abierto, pero no tenía movimiento. La abrió el papá de Willie (Guillermo Berman), Aarón Berman. El empezó, pero no podía, porque, decía: “No puedo, yo no conozco cómo armar una iglesia”. Y empezamos. Cuando llegué, no había nada: nada más estaba juntando gente. Hicimos los grupos y empezamos a hacer la iglesia, hasta que construimos allí, el templo.

¿Le tocó a usted construir el templo? Fíjese, yo no sabía esas cosas, hermano…

Pues muchas gracias, hermano. No sé si quisiera decir alguna otra cosa más, para concluir, alguna reflexión; o algún consejo para los pastores “nuevos”,  o los que ya no son tan “nuevos”, pero que todavía van caminando. ¿Qué consejo les puede dar usted?

Bueno, pues mire: Dios nos llamó a nosotros para trabajar en su obra. Y debemos de trabajar en todo tiempo, a toda hora. Tengo una referencia de mi padre: cuando yo era chico, él tenía una carnicería. Y allí en donde vivíamos, en Ciudad Mier, había cinco carnicerías; y él hacía el sacrificio de todos los animales allí, le pagaban las carnicerías. Pero nosotros le ayudábamos, un hermano mayor que yo y yo. Y era muy rígido en el aspecto de que el trabajo que tenía, lo tenía que cumplir. Y era de todos los días: lloviera, o lo que fuera, teníamos que hacer el sacrificio.

Y en el día no podíamos dormir, porque pues terminando el trabajo, muy temprano en la mañana, a las cinco o seis de la mañana, terminábamos. Y luego irnos a la escuela. Pero salíamos y a trabajar, hermana, a los arreglos de la carnicería, limpiar todo. Y en el día pues no dormíamos.  Nomás oscurecía y a dormir, porque a las tres y media  o cuatro de la mañana había que empezar. Y él nos decía que no podíamos dormir en el día, porque el día era para trabajar. Y yo me quedé con eso, siempre lo he vivido: el día es para trabajar.

No fue mi sentir, sino que yo lo recibí. Entonces, pues lo de Dios es igual: no hay manera de decir: “No voy a hacer esto, porque pues lo hago mañana o lo hago otro día”. No: es de ya; y eso pues lo he vivido. Los pastores podrían hacerlo, pero no todos estamos en la condición o en la disposición de hacerlo.

Pues quiera Dios que podamos todos estar en esa disposición. Pues muchas gracias,  hermano…

Quiero añadir algo: Mi llamado, hermana, fue directamente de Dios, no de la iglesia. Mi trabajo después fue de mecánico, estudié para eso y lo hice con mucho gusto, muy agradable. Pero un día me llamó el Señor y yo tuve que dejar todo. Estaba todavía en la Iglesia Pentecostés; pero vine a la Metodista y seguí igual, yo no he vivido diferente la vida, y ha sido muy agradable para mí el haber trabajado para la Iglesia Metodista.

¿Algunos de sus hijos se han dedicado también a la obra?

 Sí, dos: un hombre y una mujer.

 ¿Me puede decir sus nombres?

Sí, es José Abel Briones y Bertha Emma Briones.

Pues muchas gracias por su tiempo, por sus palabras y por esta entrevista, hermano. Dios le bendiga.

  • Entrevista hecha por la Lic. María Elena Silva de Fuentes

elena silva fuentes

 

2 comentarios sobre “Entrevista al Pbro. Noé Briones González

  1. Hermana Maria Elena,mi agradecimiento y reconocimiento para ud. por su atencion y amabilidad en esta entrevista a mi padre,a quien su pasión y vida son,el servir al Señor y Salvador de este mundo,y quien nos ha transmitido el legado en ese nivel en el que considero un desafío igualarlo,pero que con la ayuda de Dios,estamos por ahi caminando.En mi vida ha sido un privilegio tener este ejemplo de entera consagración de mis padres y continuar la bendicion a mi generación, que glorifique a Dios.¡Dios bendiga su ministerio!,le amamos.

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