Editorial

LXXXVIII ANIVLXXXVII ANIVERSARIO

El Evangelista Mexicano ha llegado a sus 87 años de vida. Estamos colocando aquí el mismo editorial que escribimos en octubre de 2016, y sólo hemos cambiado las fechas desde el título, para actualizarlo.


 El cristianismo es sustancialmente una comunicación masiva de la verdad de Dios acerca de sus intenciones y planes para la humanidad. El Evangelio es buenas nuevas, buenas noticias que Cristo nos trajo, de modo que sus pies fueron los primeros en merecer el calificativo de  “hermosos”, si nos vamos con la referencia que hace San Pablo de Isaías, “¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!” (Ro. 10:15). Pero, Mortimer Arias nos hará la aclaración de que no son simplemente las buenas nuevas de una salvación tipo oferta, puesto que son noticias que nos comprometen, por lo que hay que observar que los evangelistas se refieren a las buenas nuevas “del reino” (ejem. Mt. 24:14) donde hay un Señor y siervos a su franca disposición. El reino no es cosa de un nuevo lugar, sino de un nuevo estado de cosas para el mundo. Hans Kung lo dirá así: “Será, por lo tanto, un reino, tal como los profetas lo anunciaron, de absoluta justicia, de intrépido amor, de reconciliación universal, de paz eterna. En este sentido, por consiguiente, será un tiempo de salvación, de plenitud, de consumación, de la presencia de Dios: el futuro absoluto.”(1)

De hecho, todas las Sagradas Escrituras son el documento de las buenas noticias, o, como dicen nuestros teólogos, del relato acerca del plan salvífico de Dios desarrollándose. El periodismo cristiano tiene algo que ver con esto. Se dedica a la difusión de los momentos en que Dios se mueve en la vida de la iglesia, cuando el Evangelio se traduce en ministerios; y a la participación de las ideas orientadoras que ayudan a que Cristo no nos deje conformándonos a este siglo, sino que nos transforme mediante la renovación de nuestro entendimiento. Este es el verdadero mérito de un periódico como El Evangelista Mexicano, Órgano Oficial de Comunicación de la Iglesia Metodista de México, A. R., comunicar no sólo noticias, y no sólo buenas noticias, sino las buenas nuevas del reino de Cristo. Y lo decimos al tiempo que agradecemos a Dios porque nos ha permitido llegar en octubre de 2017 al LXXXVII Aniversario de su fundación.

Para los metodistas el ejercicio periodístico es señal de su identidad peculiar, una preocupación porque su gente desee saber y comprender, que el intelecto sea involucrado en la conformación de la fe. Para Juan Wesley no bastaba el ardor espiritual que se vivió en medio de un avivamiento espiritual que hizo historia, sino que procuró hacer del conocimiento un componente de la profesión religiosa de los primeros metodistas en el siglo XVIII. Además de las obras que escribió, tradujo y recomendó, creó también un medio formativo e informativo como lo fue el Arminian Magazine que se publicaba mensualmente con más de 50 páginas de contenido.(2) Del mismo modo, cinco años después de la organización de la Iglesia Metodista Episcopal en la Unión Americana, en 1789 se fundó la primera casa editorial metodista, que hasta la fecha sigue activa produciendo distintos materiales impresos a la par que otras editoriales metodistas en ese país. 

Cuando el metodismo llegó a México en el último cuarto del siglo XIX, no pudo aquedarse atrás ni al margen de esta forma de circular las buenas noticias. El historiador suizo Jean Pierre Bastián se refiere a aquella forma de ser de los metodistas con estas palabras: “La Iglesia Metodista tenía instrumentos poderosos para difundir estos nuevos valores: el templo, la escuela, la liga de temperancia, el periódico.”(3) Desde sus inicios se crearon medios informativos impresos como lo fueron El Abogado Cristiano y El Evangelista Mexicano, de la Iglesia Metodista Episcopal y la Iglesia Metodista Episcopal del Sur, respectivamente. Cuando, más tarde, las dos misiones metodistas en México se unen para formar una iglesia independiente y autónoma, la Iglesia Metodista de México, se estableció que su periódico oficial fuera El Evangelista Mexicano, que se había dejado de publicar años atrás. Esto sucedió en 1930.

El Evangelista Mexicano es, desde hace siete años, un periódico digital, porque el periodismo electrónico es el que corresponde al siglo XXI. La difusión de noticias comenzó en la antigüedad por medio de mensajeros. El primer periódico que se publicó en forma impresa fue en la Alemania de 1457, aunque se trataba de una publicación ocasional sin periodicidad fija. Los primeros periódicos que aparecieron de manera regular datan del siglo XVII. Luego, de la forma impresa se pasó a la radio y a la televisión en el siglo XX, hasta llegar ahora al oficio comunicativo por los medios electrónicos. Nuestra versión digital se la debemos a la visión del anterior Director, el Hno. José Donato Rodríguez Romero.

Valiéndonos de una expresión de Halford E. Luccock, El Evangelista Mexicano seguirá adelante por muchos años más, independientemente de quien lo dirija y de la región del país desde donde se elabore, porque con él estamos “arrojándole tinta al diablo”(4). Claro que esa expresión alude a la versión impresa de un escrito, pero se vale la comparación. Que Dios nos bendiga con la guía de su espíritu de sabiduría, para que podamos ayudar en la medida de nuestras capacidades a que nuestros lectores reaccionen generando sus propios razonamientos sobre las buenas nuevas del reino.

Pbro. Bernabé Rendón M.

  1. Arias Mortimer, Venga tu Reino, Casa Unida de Publicaciones, S. A., Ciudad de México, 1980, pág. 23.
  2. McDonald, W., El Wesley del Pueblo, Casa Unida de Publicaciones, S. A., Ciudad de México, 1985, pág. 42.
  3. Pierre Bastián, Jean, Protestantismo y Sociedad en México, Casa Unida de Publicaciones, S. A., Ciudad de México, 1983, pág. 87.
  4. Luccock, Halford E., Línea de Esplendor sin Fin, Casa Unida de Publicaciones, S. A., Ciudad de México, 1952, pág. 66.

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