El Primogénito Entre Muchos Hermanos
Martín Lutero
Sermón para la Fiesta de la Pascua
Fecha: 28 de marzo de 1535
Texto: Juan 20:11-18.
Pero María estaba fuera llorando junto al sepulcro; y mientras lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro; y vio a dos ángeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto. Y le dijeron: Mujer, ¿por qué lloras? Les dijo: Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto. Cuando había dicho esto, se volvió, y vio a Jesús que estaba allí; mas no sabía que era Jesús. Jesús le dijo: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, le dijo: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo llevaré. Jesús le dijo: ¡María! Volviéndose ella, le dijo: ¡Raboni! (que quiere decir, Maestro). Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas vé a mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios. Fue entonces María Magdalena para dar a los discípulos las nuevas de que había visto al Señor, y que él le había dicho estas cosas.
Introducción:
Sin duda habéis oído ya más de un sermón acerca del artículo de nuestro Credo que reza: «Al tercer día resucitó de entre los muertos». Y creo que os he enseñado con suficiente claridad y frecuencia cuál debe ser vuestra actitud ante este artículo, ya que hace más de 20 años que vengo predicando en vuestro medio, sin haber faltado por enfermedad en una sola fiesta de Pascua. No obstante, quiero volver una vez más sobre el mismo tema; quizás sea ésta la última vez.

LAS PLACAS TECTÓNICAS
NUESTRA IDENTIDAD METODISTA, ¿SABE USTED EN QUÉ CONSISTE?
NUEVA HISTORIA DE DAVID Y GOLIAT
LAS AMENAZAS DE D. TRUMP CONTRA EL TLCAN
PENSAMIENTOS EPISCOPALES