500 Años de la Reforma Protestante

500 años de la reforma500 AÑOS DE LA REFORMA
UNA FECHA PARA RECORDAR, ¿Y LUEGO QUÉ?

 Monterrey, la ciudad de las altas y bellas montañas fue el lugar donde se reunieron pastores y laicos de todo el país, para celebrar los 500 años de la Reforma Protestante. El templo La Trinidad fue la sede de tan esperado evento nacional.

Allí pudimos escuchar al menos 13 Conferencias, de las cuales 8 fueron de nuestros pastores y 5 del Dr. Justo L. González. Escuchamos y fuimos ministrados por la participación del coro conformado por hermanos de diversas congregaciones metodistas del área metropolitana de Monterrey, siendo su directora nuestra Hna. Michelle Sánchez, hija del Pbro. Mario Sánchez y, por cierto, sus abuelos son muy buenos cantantes corales del templo San Pablo en Torreón, Coah. Contamos también con la participación del grupo de alabanza del templo La Trinidad.

¿Por qué fuimos a Monterrey? Y más aún ¿con qué regresamos a nuestro lugar de origen?

Seguramente el por qué ir a Monterrey puede tuvo varia razones: el de ver y conocer consiervos o hermanos; conocer y escuchar al Dr. Justo L. González; el plantearnos una nueva visión o perspectiva de tan importante evento, entre otras más.

En lo personal, permítaseme comentar lo que yo aprendí de éste Segundo Encuentro Nacional de Pastores:

  1. Sin duda alguna, que una de las características principales en varias conferencias fue que el pensamiento del teólogo alemán Rudolf Karl Bultmann se hizo presente ya que varios de los conferencistas empezaron a quitar algunos de los mitos con los cuales hemos crecido en la historia de la Reforma Protestante, por ejemplo:
  2. Martín Lutero no protestó por las indulgencias para dar así inicio a su movimiento de Reforma, él quería un debate, pero sus simpatizantes como Felipe Melanchton o tal vez Carlstandt quitaron sus tesis del tablero de avisos donde las había colocado, las tradujeron, las imprimieron y después las repartieron a la población.
  3. A ciencia cierta no se sabe si eran 95 o 101, o cualquier otro el número de las tesis de Lutero, ya que él nunca las enumeró sino que sus seguidores se encargaron de hacerlo.
  4. Se dijo que Lutero nunca clavó sus tesis sobre las puertas de la iglesia de Wittenberg, sino en un letrero de avisos. Así que la idea del martillo clavando sobre la puerta las tesis con clavos grandes no existió.
  5. Antes de haber él clavado sus tesis en el tablero, o puerta, o donde fuera, debió haber enviado una copia a sus autoridades para su conocimiento y reacción. Por lo que se sabe, no hubo alguna respuesta a las mismas. Haciendo a un lado la idea de que las tesis de Lutero son una respuesta a su malestar contra la iglesia.
  6. Se comentó que tampoco Martín Lutero había hecho mención a las “cinco solas”, que esto aparecieron después.
  7. También en una referencia al pastor Juan Wesley se mencionó que era calvinista, esto fue un balde de agua fría para los que estábamos allí, ya que creemos que un calvinista y un arminiano no son compatibles.
  1. En la seriedad del evento, lo que aprendí fue:
  2. Dios sigue y seguirá siendo el Señor de la Iglesia, y es a través del Espíritu Santo como el Altísimo ha abierto los ojos del entendimiento de las personas humildes para iniciar desde allí el proceso de renovación constante que su Iglesia requiere.
  3. Dios se ha valido de grandes mujeres y hombres como es el caso de: Isabel la Católica, el monje franciscano Jiménez de Cisneros, Renata la duquesa de Ferrara, Margarita de Angulema, Catalina de Aragón, Catalina de Medicis, María Tudor, Isabel I, María Estuardo, Catalina Von Bora, Martín Lutero, Juan Calvino, Ulrico Zuinglio, Juan Knox y muchos más que les precedieron, y otros que habrían de continuar su obra, ya que estaban en comunión con Dios, y en el estudio de la Palabra los llevaron a compartir con otros sus descubrimientos e inquietudes y aplicarlas a la Iglesia para su bienestar.
  4. La Iglesia siempre debe estar mirando hacia la Cruz de Jesucristo, debe negarse continuamente a sí misma e ir siguiendo a Cristo Jesús en obediencia total. Por lo tanto, el mensaje de la Iglesia debe ser Cristocéntrico, que es la Buena Nueva de la gracia, redención y transformación que encontramos a través del sacrificio de Cristo Jesús.
  5. El Sacerdocio Universal del Creyente ha sido un mensaje enseñado a medias, parte de la Iglesia, o mal entendido como protestantes; ya no requerimos del sacerdote para acercarnos a Dios, cada uno de nosotros lo puede hacer directamente, pero olvidamos que somos sacerdotes para nuestros hermanos y ellos para nosotros, de allí, que frecuentemente no vayamos al templo porque yo puedo hablar directamente con Dios, es verdad, pero también, el Señor Jesucristo oró por nosotros como una comunidad de fe, así que yo necesito de mis hermanos sacerdotes como ellos de mí en este ejercicio sacerdotal. No existe el cristianismo (sacerdocio) individual o solitario.
  6. Debemos tener un tiempo y espacio en nuestro culto para pedir perdón a Dios por nuestros pecados y acostumbrarnos a orar y cantar en plural usando la frase “nosotros”.
  7. No sólo somos sacerdotes sino que tenemos un rol de “reyes”, como tal, se nos hizo ver que el hijo del Rey, el príncipe, puede y debe acercarse a Dios (los domingos, en el culto) con la cabeza erguida, con dignidad y en la confianza que el Padre nos da. El concepto de “príncipe” no tiene nada que ver con la teología que trata de “los hijos del rey”. Por el contrario, es un exhorto a vivir en santidad y justicia, como hijos del Rey no podemos ser injustos, sino como el Monarca es, así nosotros debemos mostrar justicia, bondad, amor, verdad y santidad, atributos morales que encontramos en nuestro Rey y Señor.
  8. Recordar que la iglesia está compuesta por gente pecadora, pero que el Espíritu Santo ayuda a modificar su estilo de vida. Es decir, el cristiano es justo y pecador gracias a la gracia de Jesucristo y su marca es la santidad al igual que la santidad es la característica del que es Cabeza de la Iglesia, por lo tanto Él nos lleva en un proceso de santificación. Hace algunos años leí algo que dijo el teólogo alemán Dietrich Bonhoeffer: en el pecado de mi hermano veo lo vulnerable que soy al pecado, y el día que yo experimento una caída necesitaré de la mano de mi hermano para levantarme y que camine conmigo.
  9. Como cristianos, hemos visto el culto más como una festividad, cosa que así debe ser, ya que es la fiesta de la victoria, pero que muchas veces la hemos hecho algo similar a la misa, nos volvemos solo espectadores con poca o nula participación, queremos que la gente se sienta cómoda, a gusto con lo que escucha y que regrese nuevamente. Hacemos de nuestro culto un show (llámese avivado o tradicional) cuidando cada uno de los detalles: música, iluminación, sonido, colores y todo lo que la mercadotecnia con sus técnicas nos pueden aportar.

Olvidamos que el culto es nuestra adoración al Padre y él quiere oír nuestra voz en los cantos y súplicas, y Él quiere hablarnos a través  de su Palabra. Que pueda yo acercarme con mi hermano a comulgar y participar juntos de ese medio de gracia y ser fortalecidos en la fe y en nuestra comunión como parte del cuerpo de Cristo.

  1. Sin duda que el ser protestantes y evangélicos nos deparán una serie de retos, como podrían ser:
  • Permitir que el Espíritu Santo se mueva en la Iglesia con total libertad, que él nos dirija y nos muestre en qué áreas desea hacer un cambio en nuestra comunidad de fe.
  • Ayudar a que la Iglesia comprenda su privilegio y responsabilidad de ser sacerdotes y reyes de nuestro Dios, lo cual seguramente cambiaría nuestra perspectiva sobre la vida cristiana.
  • Como sacerdotes de Dios no podemos quedarnos callados antes tantas injusticias que se dan en el país, debemos de pronunciarnos contra todo aquello que vaya en contra de la dignidad humana o de la vida, de no hacerlo, somos participes de esas políticas injustas.
  • Recordar que somos un pueblo misionero, que ahora se requiere que nosotros podamos ir a aquellas naciones que nos evangelizaron donde el secularismo y la posmodernidad han ido minando el accionar cristiano.
  • Se debe predicar la palabra y enseñar la Palabra liberadora y reformadora, no es posible que los llamados protestantes y evangélicos seamos ignorantes en las Sagradas Escrituras.
  • Aplicar el programa de catecúmenos o Probandos para llevar a cabo la responsabilidad de la Iglesia concerniente al discipulado de los nuevos creyentes, con la finalidad de que se afiancen en su fe en Jesucristo. Este programa, de ninguna manera elimina o descarta los grupos pequeños, mismos que han sido una gran bendición en el trabajo de la Iglesia a través no del movimiento wesleyano sino desde el inicio de la cristiandad.
  • Que nuestro culto sea comunitario y participativo para escuchar la voz de Dios y su llamado a la Iglesia en la continua Reforma o Renovación que Él desea llevar a cabo.

Estuvo bien en lo general éste Segundo Encuentro Nacional de Pastores Metodistas, pero me parece que debe haber mayor seriedad para elegir o invitar o aceptar ser partícipes de un evento de esta naturaleza, no es posible que tengamos emergentes porque alguien no llegó, porque esto crea una mayor presión para el nuevo conferencista, por razón de tiempo para su preparación.

Finalmente, tuve la oportunidad de saludar y felicitar a la Pbra. Erinna Flores Villarreal, al hermano Ariel Waller y otros más, por sus conferencias, ¡Vaya manejo de datos y de información que nos dieron sin consultar sus notas! En general, a mi parecer fueron excelentes conferencistas y todos salimos bendecidos.

 

Pbro. Víctor N. Cossío Corona

Ciudad Juárez, Chih.

Octubre 29, 2017.