Editorial

editorialEl trámite de las 95 Tesis 

El domingo 3 de diciembre próximo estaremos iniciando la Estación de Adviento, y por tanto será el inicio del año cristiano. Esta Estación, más la Navidad, ha llegado a ser el tiempo más alegre de todo el año, no por razones en ella misma, sino porque es parte de un fenómeno mercantilista, es una imposición procedente de la sociedad de consumo. De todos modos, hay mucho qué celebrar, y bien hacemos al llenar nuestros corazones con los significados exultantes del advenimiento de Dios encarnado en Cristo. Entre los materiales de la presente edición hay tres documentos que nos sirven para aprender, reflexionar y organizarnos para estas fiestas decembrinas, dos sobre el témpora del Adviento y uno sobre el Magnificat.

 Nuestro Editorial esta vez no aborda ese luminoso tema. Y es que aún nos sentimos envueltos por la fiesta del 500 Aniversario de la Reforma Protestante. Vamos a dedicar estas líneas a ese tópico antes de que, en diciembre, nos saturemos con lo mucho que hay que decir, oír y cantar sobre la Navidad.

El pasado 31 de octubre, la Canciller alemana Ángela Merkel, visitó la Ciudad de Wittenberg, en razón de los festejos por los cinco siglos de la Reforma Protestante. Como parte de la ceremonia, ella dirigió un discurso dentro del cual señaló: “Si los hechos históricos ocurrieron exactamente así, es algo que no sabemos, lo que sí sabemos es que con sus tesis Lutero echó a rodar algo que cambiaría el mundo.”(*) Su comentario hacía referencia a lo que sus asesores le indicaron sobre la vieja tradición de que M. Lutero había clavado sus 95 Tesis en las puertas de la Capilla del Castillo de Wittenberg. Efectivamente, desde hace décadas ciertos historiadores, y es interesante que entre ellos se cuenten algunos alemanes (como Iserloh y Honselmann), ponen en duda que tal acción haya tenido lugar alguna vez. Y esto a pesar de que la imagen emblemática de la Reforma, su ícono representativo, sea aquella que imagina a Lutero con un martillo clavando su documento. Algunos historiadores francamente nos invitan a ser más críticos al intentar repasar los hechos de aquel 31 de octubre.

Es claro que nadie cuestiona que Lutero haya redactado sus 95 tesis (que nadie sabe cuántas en realidad fueron, ya que él no les colocó números, tarea realizada después por los impresores) en la fecha que se reconoce sin lugar a dudas como inicio de la Reforma, la noche víspera de Todos los Santos del 31 de octubre. De igual modo, es congruente con los hechos suscitados después de redactarlas que las envió acompañadas de una carta al Arzobispo de Maguncia, Alberto de Brandeburgo. Tal vez el reformador no estaba aún enterado de que el Arzobispo estaba endeudado con la banca de los Fugger, la más poderosa de Europa, y que había convenido con el Papa en quedarse con la mitad de las entradas por la venta de las indulgencias, para pagar su deuda. Así, el Arzobispo no tenía la más lejana intención de prestarle atención a la protesta de Lutero, ni él ni el Papa, pues no les convenía el asunto. Fue hasta que los amigos de Lutero tradujeron las 95 Tesis del latín al alemán, y las imprimieron y difundieron, y Alemania se incendió con el ánimo de aquella protesta, que las autoridades católicas trataron de buscar apaciguar al monje agustino, pero ya era tarde, el pensamiento de Lutero ya había evolucionado. 

Este fue el trámite incuestionable que siguió el pliego de las 95 Tesis, pero es remota la posibilidad de que se hubiera clavado en ningún templo. En realidad, la idea de que Lutero haya clavado sus Tesis en alguna puerta descansa sobre un sustento pobre. En cambio, son muchos los factores que hacen vacilar sobre aceptar tal acción. El único dato del que se dispone para pensar que se hayan clavado en Wittenberg es que Felipe Melanchton (sin ser historiador) así lo escribió, con pocas palabras, en su prefacio a las Obras de Martín Lutero, publicadas después de la muerte del reformador. No era infrecuente que, en aquellos tiempos, un discípulo refiriera actos heroicos irreales de su maestro como medio para ponderarlo.

Pero si se evalúa el carácter de Lutero antes de liderar la Reforma, y se pone atención a la manera como redactó la carta que acompañaba sus Tesis, donde se refleja una máxima humildad y sometimiento a su Arzobispo, es imposible suponer que, a la vez que enviara su documento en forma privada, lo clavara al mismo tiempo en un lugar público. De hecho, en su carta ruega a Alberto que tome medidas contra la venta de indulgencias, antes de que los alemanes supongan que él sea participante voluntario de ese error. Lutero no era un agitador de masas, no podía hacer pública su crítica todavía. El distanciamiento vino hasta mucho después, y fue hasta entonces que Lutero excitó al pueblo contra el Papa. Por otro lado, exhibir sus Tesis no era cosa tan común como fijar avisos en algún tablero de anuncios, como algunos suponen. Esto no era un simple aviso, era una crítica muy severa contra el Papa, y Lutero no habría colocado a la vista de todos un escrito tan complicado, a menos que tuviera el permiso de su Obispo, trámite conocido y seguido por teólogos y profesores. Además, el documento original estaba escrito en latín, idioma que el pueblo desconocía. Por otro lado, en esa Capilla su protector Federico el Sabio exhibiría al día siguiente sus reliquias que ayudarían a conseguir indulgencias, ¿tendría sentido que Lutero agraviara a su príncipe protector así, a sus espaldas? 

Debe agregarse a lo anterior que ni Lutero ni el mismo Melanchton aludieron ni una sola vez al clavado de esas Tesis, ni por escrito ni verbalmente, mientras Lutero vivió. También debe tomarse en cuenta que Lucas Cranach el Viejo, el pintor que dibujó los cuadros de Lutero mientras éste vivió, quien fue su gran amigo, al grado de ser su padrino de bodas con Catalina Von Bora, jamás lo dibujó clavando nada, porque Lutero nunca le dijo algo sobre semejante acción. Los historiadores que vivieron en el siglo XVI, y que narran los eventos de la Reforma como testigos de ella, fueron Juan Carion, Jorge Spalatino, F. Myconius y C. Scheurl (entre otros menos nombrados), y ninguno de ellos menciona el incidente del clavado de las Tesis.

Y habría mucho más que agregar. Este tema podría no sernos de utilidad práctica. Sólo nos da pautas para nuestro propio estudio en pro de la exactitud, amando la precisión. Lo importante es la Reforma misma, y gracias a Dios por ella.      

Pbro. Bernabé Rendón M. 

(*) Rodrigo Zuleta, Agencia EFE, Edición América, 31 de octubre de 2017. https://www.efe.com/efe/america/portada/alemania-celebra-los-500-anos-de-la-reforma-protestante/20000064-3424211

bernabe-rendon

 

 

6 comentarios sobre “Editorial

  1. Después de leer este artículo, me uno a que ciertos detalles si fueron de una u otra manera, no son de vital importancia, pero lo que Si es de trascendencia es que el haber traído Las Escrituras, La Biblia, Palabra de Dios a manos de los creyentes como única fuente de Verdad y comunicación con nuestro Creador , le pudo haber dado a Lutero el valor y denuedo de decir:” Ningún papa,ni otra autoridad, puede gobernar mi consciencia, sino Dios” Y la lectura de la Biblia en el alemán del pueblo, trajo a la luz al Cristo de la Cruz que valora nuestro condición de pecadores a la Salvación y vida Eterna. Gracias¡

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    1. Hna. Martha, exacto. En lo que todos estamos de acuerdo, inclusive entre la gente que no es protestante, es que aquello que fue verdaderamente importante, sí sucedió, y una iglesia nueva, y más tarde un nuevo nuevo, vinieron del hecho de poner todo bajo los criterios de las Sagradas Escrituras.

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  2. Me gusta el cierre del articulo
    Lo importante es la Reforma misma, clavadas o no clavadas las tesis llegaron a nuestros días, es un poco como la polémica de la fecha de navidad, no es tan importante la certeza de la fecha, sino la realidad del grandioso evento.
    Saludos pastor

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  3. Caray! Da gusto leer y se saborea un comentario tan bien explicado y narrado de tal manera que las imágenes afloran en la mente sin ningún problema.
    Muy buena la exposición sobre la tradición de las 95 tesis de Martin Lutero y su posible origen.

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    1. Gracias ´por su retroalimentación. Lo único que pasa la prueba de la verdad histórica es que las Tesis de Lutero fueron escritas el 31 de octubre y que comenzaron a circular en Alemania por causa de la no-respuesta por parte de la Iglesia de Roma, y entonces el milagro de la Reforma sucedió. Bendiciones navideñas.

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