El Mexicano y la Teología de la Corrupción

16. El Mexicano y la Teología de la CorrupciónEL MEXICANO Y LA TEOLOGÍA DE LA CORRUPCIÓN

por Raúl Ruiz Ávila

2016

Este artículo tiene como propósito informar, en base a hecho históricos, y no ofender a los lectores por sus creencias religiosas.

La teología es el estudio de Dios y su relación con el ser humano. La concepción de esa relación llegó a México vía los conquistadores españoles. Para entender esa concepción debemos recordar que en el año 313 D.C., el emperador Constantino decretó al Cristianismo como la religión oficial del Imperio Romano.[1] Los romanos se hicieron cristianos por decreto imperial pero no por convicción. El resultado fue que Roma nunca se cristianizó, sino que el Cristianismo se romanizó.

El cristianismo original no tenía jerarquías, el espíritu de hermandad e igualdad era la característica fundamental de la iglesia primitiva (Leer Hechos de los Apóstoles en la Biblia)[2]. La influencia romanizadora anuló el concepto de “ministerio” (del lat. ministrare = servir) ejercido por todo cristiano convencido. La iglesia descrita en el Nuevo Testamento consideraba a cada miembro como igual en importancia dentro de las funciones de un cuerpo vivo y unido por amor. (Leer Romanos 12, I Corintios 12-14, Efesios 4)[3]. En cambio, se inventó que en la iglesia hay solamente dos tipos de funciones: la del clero y el laico. El diccionario define al laico como una persona ajena de los asuntos de la iglesia, persona que no pertenece a la iglesia.[4] Con ello se propició una estructura autocrática, piramidal, nulificando la función de los ministerios que todos los cristianos pueden ejercer para enriquecer a la iglesia misma en servicio a la sociedad. Dicha estructura autocrática está dirigida por un individuo que ha usurpado el lugar, dirección y función del Espíritu Santo prometido por Jesucristo mismo.[5] Impuso una jerarquía que habla de papas, cardenales y arzobispos que no son bíblicos ni Jesucristo enseñó tal cosa.

El factor más importante es que el centro de la predicación cristiana era y sigue siendo “La Salvación por la fe en Cristo y no por las obras” (Leer las enseñanzas de Jesucristo y los apóstoles, contenidas en el Nuevo Testamento).[6] El amor, la gracia y el perdón de Dios se experimentan cuando el individuo pone su fe en Jesucristo como su único y suficiente Salvador. Se arrepiente de sus malas obras, pide perdón y experimenta un cambio interior para no cometer malas obras. Las buenas obras, como las artes, son el resultado de una vida transformada por el amor de Dios.

El cristianismo romanizado que nos llegó a México, y a otros países conquistados por los españoles, predica que el perdón de Dios se obtiene mediante las obras: limosnas, indulgencias, peregrinaciones, etc. De acuerdo a esta teología equivocada se llega a creer que se puede sobornar a Dios mediante las obras para obtener su perdón y la vida eterna. Los que practican esta teología, creyéndose ser los buenos, son muy religiosos y creen que con sus limosnas obtienen el favor de Dios. Es por eso que nuestra gran nación sufre de corrupción en sus raíces. Es doloroso ver a tanta gente de buena fe sacrificándose en peregrinaciones y exponiendo su vida y la de los demás, perdiendo días laborales y gastando el poco dinero que tiene para obtener el favor divino. ¿El dinero que llevan a las iglesias romanizadas se utiliza para mejorar las condiciones educativas y económicas de las familias que así se sacrifican?

Albert Einstein dijo, en su discurso ¨Mi visión del Mundo¨ pronunciado en Amsterdam, 1934, y escrito en el libro ¨Este es Mi Pueblo¨ Editado por Raíces, pg. 72: ¨Si al judaísmo de los profetas y al cristianismo en la forma que lo predicara Jesucristo, se les quitaran todos los agregados posteriores, hechos en especial por los sacerdotes, quedaría en pie una doctrina que estaría en condiciones de curar a la humanidad de todos sus males sociales.

Fernando Del Paso es muy claro al declarar que “En México, en el Estado laico mexicano, la Iglesia católica está exenta de pagar impuestos. No paga impuesto sobre la renta. No paga IETU. No tiene, siquiera, la obligación de hacer una declaración fiscal anual. Y este extraordinario privilegio, una de las tantas, quizás la peor de las varias aberraciones del sistema tributario mexicano, no fue concedido por un gobierno panista. Viene de lejos. Esto quiere decir que la Iglesia mexicana, de todos esos inmensos ingresos destinados a engordar las arcas del Vaticano y las suyas propias, no dispone de un solo centavo destinado a enriquecer el erario nacional….Quiere decir que la Iglesia no participa, ni con una décima de centavo, en la lucha contra la inseguridad y el crimen. Que la Iglesia no contribuye, ni con una centésima de centavo, a la educación del pueblo mexicano. Que la Iglesia, que con sus ingresos le alcanza y sobra para pagar los jugosos salarios de sus obispos, arzobispos y cardenales, sus palacetes, sus viajes a Roma, sus automóviles y sus choferes, sus inscripciones en los clubes de golf, no colabora, ni con la milésima de un centavo, a la salud del pueblo mexicano……Y quiere decir que el Estado mexicano financia, cuando menos en una tercera parte, todos los gastos de la Iglesia mexicana. Quiere decir que el Estado que se llama “laico”, es sólo laico a medias. Y esto es una desgracia para México. Esto es corrupción. Corrupción de la Iglesia y corrupción del Estado. Equivale a un soborno que el Estado le paga a la Iglesia para tenerla tranquila y callada.”[7]

La corrupción nace de la ignorancia de las verdaderas enseñanzas de la Biblia, especialmente las enseñanzas de Jesucristo. Dicha corrupción ha impregnado a México en todos sus niveles: gobierno, educación, política, finanzas, producción, justicia social, LA FAMILIA MEXICANA, etc. La ignorancia de nuestras leyes fundamentales, las cuales emanaron de las enseñanzas bíblicas también. (Estudien los discursos del Constituyente de 1857 y notarán que los diputados liberales fundamentaron sus argumentos en las enseñanzas de Jesucristo para lograr la promulgación de la ley de Libertad de Creencias el 4 de diciembre de 1860)[8]  

El Pastor Zdravko Beslov, de Bulgaria, quien sufrió 27 años de cárcel y tortura bajo el régimen comunista, declaró: “Tanto el comunismo como el capitalismo han querido crear una nueva sociedad y ambos sistemas han fracasado porque una nueva sociedad se da sólo en base a un nuevo hombre y ese nuevo hombre se da sólo en Jesucristo.”

Te invito a: Estudiar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos a la luz de las enseñanzas Bíblicas. A conocer tus derechos y obligaciones como ciudadano mexicano. A dialogar con el diputado de tu distrito (quien te “representa” ante el poder legislativo) y tomar acciones para cambiar la situación de corrupción que nos está destruyendo. Salvemos a México de la “teología de corrupción” que le ha tenido en cadenas de ignorancia y corrupción.

[1] Edicto de Milán

[2] Santa Biblia, Lucas 11:10-13; Hechos de los Apóstoles

[3] Santa Biblia, Epístolas a Los Romanos 12, a los Corintios 12, 13, 14, a los Efesios 4

[4] De Toro y Gilbert, Miguel, Diccionario Pequeño Larousse Ilustrado, ed. Larousse, París.

[5] Santa Biblia, Hechos 1:6-8

[6] Santa Biblia, Juan 1:11-12; 14:6; Romanos 5:1; Efesios 2:8-10

[7] Del Paso, Fernando, El Estado laico no necesita el perdón de Dios, La Jornada, 8 de septiembre 2010.

[8] González Calzada, Manuel, coordinador, Los Debates sobre la Libertad de Creencias, (1857)  Reedición por la Facultad de Derecho UNAM, Metropolitana Ediciones, S.A. de C.V. 1994

raul ruiz avila