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21) Reflexiones navideñasREFLEXIONES DE ADVIENTO

 ¿CÓMO LUCE TU ÁRBOL GENEALÓGICO?

«Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces» Isa. 11:1.

Jesús tiene muchos nombres. Todos tenemos uno favorito. Uno de ellos, que no usamos regularmente, es “retoño”. Sin embargo, pocos nombres ofrecen tanta esperanza para aquellos separados de sus familiares y amigos como este nombre con que se lo llama en el Antiguo Testamento. Jesús, el retoño, invita al que se siente solo a ser parte de él y a vivir una vida plena. 

El profeta Isaías nos revela que el retoño siempre estará defendiendo los derechos de los pobres, los abandonados y los débiles. Y a la verdad, debido a nuestra condición humana de rebeldes y desobedientes ante Dios, necesitamos la gracia de Dios, su perdón y su reconciliación.

¿Dudas esto? Sólo tienes que mirar a tu “árbol genealógico” en Mateo 1. Los nombres allí escritos no son los que esperamos ver en un álbum familiar. Hay un rey que rechazó a Dios (Roboam), un hombre intrigante y tramposo, una prostituta (Rahab) y una mujer adúltera. No. No son exactamente los nombres que esperaríamos encontrar. Entonces, ¿por qué se incluyen?

Porque Jesús es el “retoño” que busca injertar al árbol de la vida a todos los pecadores, sin tenerles en cuenta sus pecados. Cada nombre, incluyendo los nuestros, declara su amor. No importa el pecado: su amor es más grande que todos ellos.

Todos nosotros, por la pura gracia y amor de Dios, somos unidos al “retoño” por medio de la fe en la sangre derramada en la cruz por él por toda la humanidad, pasando así a ser parte del árbol genealógico del Salvador.

ORACIÓN: Jesús, gracias por ser el “retoño” de vida para mí. Ayúdame a dar ricos frutos para muchos más. Amén. 

 


LA PREGUNTA CORRECTA

“Entonces María preguntó al ángel: ¿Cómo será esto?, pues no conozco varón” Luc. 1:34.

A primera vista, las preguntas que María y Zacarías hicieron al ángel que les visitó no parecen ser diferentes. Zacarías pregunta: «¿Cómo podré saber esto?» (Lucas 1:18), mientras que María pregunta, «¿cómo será esto?» (Lucas 1:34).

Zacarías, lleno de dudas, busca pruebas. María, llena de asombro, busca entendimiento. ¿Cómo pudo una joven como ella demostrar tal fe? Indudablemente, el Espíritu Santo había hecho prosperar la enseñanza recibida en su hogar. Cuántas veces habrá escuchado a su madre citar los salmos en sus momentos de oración: «Dame entendimiento, guardaré tu Ley y la cumpliré de todo corazón» (Salmo 119:34). 

En la vida de María todo había cambiado. Sin embargo, en vez de pensar en sí misma, ella trataba de entender la voluntad de Dios. Luego de revelarle el plan, el ángel dijo: «Pues nada es imposible para Dios» (Lucas 1:37). Eso era todo lo que María necesitaba escuchar. Entonces su respuesta fue: «Aquí está la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra» (Lucas 1:38).

Esas dos respuestas son el fundamento que necesitamos para responder a todo lo que ocurre a nuestro alrededor. Al enfrentar noticias sorprendentes, como el amor de Dios que estuvo dispuesto a enviar a su Hijo a morir en una cruz para pagar por nuestros pecados, nosotros también buscamos pruebas o entendimiento. Lo primero se enfoca en nosotros mismos. Lo segundo se enfoca en Dios y su poder.

 Que esta época de Adviento evoque un espíritu de oración y arrepentimiento al recordar que Cristo nació en Belén para luego morir por nosotros en la cruz del Calavrio, y que nos motive a aguardar con esperanza su segunda venida, cuando venga a juzgar a los vivos y los muertos. Pues creyendo en él, su venida será motivo de gozo eterno.

ORACIÓN: Dios Padre, gracias por tu Palabra y por darme la fe que salva. Amén.

 


¿CON CUÁNTOS CALENDARIOS VIVIMOS?

«Aconteció que estando ellos allí se le cumplieron los días de su alumbramiento» Lc. 2:6.

Vivir con un calendario puede ser difícil, pero con dos es prácticamente imposible. Si has tratado de mantener un calendario en tu casa y otro en tu trabajo, habrás visto que llega un momento en que uno interfiere con el otro, o en que algo se te olvida.

El Adviento nos recuerda la tensión que el cristiano continuamente siente al vivir con dos calendarios. Mientras que el Adviento marca el comienzo de un año nuevo eclesiástico, en el cual se vuelve a recordar a Jesucristo como el punto y tema central de nuestra vida, el resto del mundo se prepara para terminar el año. Dos calendarios diferentes.

Pero esa tensión no se vive solamente ahora, sino a través de todo el año. En la primavera, cuando el mundo del hemisferio norte celebra el regreso a la vida, los cristianos recordamos el sufrimiento y la muerte de Jesús. Dos calendarios diferentes.

Para muchas personas, el domingo es el día para hacer lo que les plazca. En cambio para el cristiano, el domingo es el día del Señor, el tiempo para adorar a Dios, para agradecerle, y para recibir su instrucción. Dos calendarios diferentes. Usualmente un calendario apremia al otro, y lo más urgente triunfa.

Nuestro Dios, por su parte, tiene un sólo calendario perfectamente sincronizado: en el momento apropiado envió a su Hijo para ser nuestro Salvador de todos los pecados. En estos días de Adviento alabamos a Dios por sus tiempos perfectos, porque ¿quién mejor que él puede dirigir nuestro tiempo, que aquél que lo creó, lo mantiene y lo sincroniza. 

ORACIÓN: Señor, tú eres mi Dios. Te ruego por discernimiento para utilizar el tiempo de manera que sea para tu honra y para tu gloria. Mi tiempo está en tus manos. En el nombre de Jesús. Amén.

  • Tomadas de Cristo para Todas las Naciones