Responsabilidad, Colegio Sara Alarcón

Colegio Sara alarconCuidar al prójimo es una tarea humanitaria sin límites: de la enseñanza a la práctica.

Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Éste es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos. San Marcos 12:30,31.

El amor es instinto que guía nuestras acciones. María Montessori.

El 19 de septiembre pasado todo parecía ser un día más de trabajo en el colegio Sara Alarcón, desde muy temprano todas y todos fuimos realizando las actividades propias de cada área académica. Vivíamos el trajín de lo cotidiano, ver al alumnado corriendo, gritando, jugando, a los profesores en sus labores docentes y a los administrativos cumpliendo con sus responsabilidades. Pasadas las 13:00 hrs., de repente se escuchó la alarma sísmica, algo que no es ajeno a la vida del colegio, porque cada cierto periodo de tiempo llevamos a cabo nuestros simulacros, de hecho habíamos tenído uno esa misma mañana. ¿Otro simulacro? no, la tierra sacudía la Ciudad de México y otros estados del país, estabamos sintiendo un terremoto que parecía ser eterno. Era tiempo de actuar, se puso a prueba nuestra capacidad de reaccionar y cuidar a los demás, sí, era tiempo de amar. La responsabilidad, el amor y cuidado del prójimo no se hizo esperar, las profesoras y profesores tomaron en sus manos el liderazgo y control siguiendo las instrucciones llevaron a la comunidad estudiantil a zonas seguras, mostrando así la dispocisión de trabajar en equipo.

De ser un día de alegría se volvió una tarde de llanto, miedo, susto, angustia, e incertidumbre, no importando la edad nos sentíamos conmocionados, no era para menos, el movimiento telúrico fue impresionante. No imaginábamos lo que estaba sucediendo más allá del espacio del colegio, era como si estuvieramos suspendidos en el tiempo. La información empezó a fluir informando sobre algunos daños ocurridos en casas, oficinas, escuelas, etc. Por supuesto las mamás, papás y tutores angustiados deseaban saber si sus hijos estaban bien, sanos y salvos. Gracias al cuidado de Dios y al compromiso humano de amor de cada persona que laboramos en el colegio, se mantuvo el orden y cuidamos unos de otros, ya entrad

a la noche se entregó al último de nuestros pequeños en manos de sus familiares. Estamos convencidos que las palabras de Jesús invitándonos a amar a Dios, al prójimo y a uno mismo, lo pudimos vivir en el colegio. Reafirmamos que Dios nos cuida en la convicción de cuidar nosotros de los demás. El trabajo sigue, algunos docentes, psicólogos, y el capellán coordinados por el área de psicología, hemos trabajado con los grupos la parte de la contención después del evento. Interpretándo la frase de Montessori, amar, cuidar y servir es una responsabilidad humana. Dios guarde siempre la vida de nuestros colegios metodistas, en su labor de servir a través de la educación y ayuda humanitaria.

Pbro. José Manuel Hernández Zavala. Capellán del Colegio Sara Alarcón. Noviembre 8, del 2017.