Saludo Navideño

4) Saludo navideño, Pbro. L. Iván Jménez J.Los textos que leemos en esta temporada, han traído a mi mente la palabra “sorpresa”. Nada es como se espera en los relatos de la espera de Jesús y su nacimiento. Cada personaje y evento son extraños, inesperados, demasiado humanos. Las diferentes situaciones se pueden volver muy cercanas a las experiencias personales cuando leemos imaginando lo que sucede, las reacciones de cada personaje o los desafíos que tuvieron que sortear. Es común que tratemos de embellecer lo que se narra: imaginamos a María como una joven hermosa y abnegada, a José como un hombre con barba y de semblante piadoso, a Elizabeth como una anciana con cabello blanco y suave, a los pastores como las figuras de los nacimientos o la escena del pesebre como un evento lleno de luz, donde todos permanecieron de rodillas alrededor del Niño.

Lo cierto es que todas y todos fueron sorprendidos. Zacarías, el experto en teología y religión, fue sorprendido por aquello en lo que creía; Elizabeth, la llamada estéril, fue sorprendida con un hijo cuando ya se había resignado a no tener descendencia; María, la adolescente, fue sorprendida con un hijo cuando se suponía no debía tenerlo; José, el varón judío, fue sorprendido con una historia familiar que confrontaba sus costumbres; los pastores, marginados y rechazados, fueron sorprendidos al darse cuenta que Dios sabía de su existencia; los magos, sospechosos extranjeros, fueron sorprendidos por la sutiliza de una estrella.

Las historias de Navidad son para quienes quieren ser sorprendidos por la siempre nueva y buena presencia de Dios en la tierra, para quienes tienen miedo de ser sorprendidos o para quienes han caído en la monotonía de una fe demasiado doctrinal o una vida rutinaria.

Es mi deseo que Dios les sorprenda en este tiempo. Que les sorprenda como a María, dejándoles ver que también son profetas de la Palabra de vida y que la Vida habita en sus cuerpos; como a José, cambiando su

s perspectivas e ideas para aprender a responder con justicia; como a Zacarías para tener un encuentro con aquello en que creemos, aunque se deba estar en silencio un tiempo para aprender a hablar en una nueva manera; como a Elizabeth, para saber que siempre es tiempo para las buenas noticias; como a los pastores, alumbrando con gran luz las noches más frías y oscuras; y que nos sorprenda como a los magos, uniendo nuestros pasos en el camino hacia Dios.

Gracias por ser parte del camino en el que ando. Feliz Navidad y bendecido año 2018.
Con amor,

Iván Jiménez

Ginebra, diciembre 2017

Leonel Jimenez