UMAD Puebla, Día de la Juventud

UMAD pueblaDía Internacional de la Juventud

Mtra. Sandra Salazar Sánchez

El reconocido poeta Rubén Darío, escribió: “Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver!, cuando quiero llorar no lloro… y a veces, lloro sin querer…” [1]. Seguramente es triste perder toda una vida, buscando y equivocándose vez tras vez para quedarse, al final, sólo con la melancolía.

Este afán de búsqueda es propio de la juventud aunque -a veces- las inquietudes no se hagan manifiestas en el ámbito que como maestros o padres deseamos, es decir: en el aula o en el hogar, lugares en donde se puede manejar casi cualquier situación sin correr peligro. En contraparte, estos días se caracterizan por ser especialmente turbulentos al presentar toda clase de riesgos: violencia, drogadicción, alcoholismo (entre los ya conocidos) y la sexualidad descontrolada, luchas de género (llevadas al extremo) e intolerancia (exacerbada); males que si bien ya existían, están alcanzando niveles de descontrol alarmantes y – por si fuera poco – todo envuelto en un modelo aspiracional y consumista, que continúa latente.

Este es el contexto para el que la población de entre 18 y 29 años, debe estar preparada con “nuevas respuestas” que aporten soluciones a las diferentes demandas de la sociedad.

En México, desde agosto de 2010, se celebra el Día Nacional de la Juventud; con la finalidad de situar a dicho sector como pieza clave del desarrollo del país. Semejante distinción conlleva una carga muy pesada para los jóvenes (más cuando, en realidad, son herederos de buena parte de la problemática actual) por lo que su búsqueda de respuestas o el afán por alcanzar el ideal soñado, podrían ser infructuosos si no reciben alguna directriz o se les deja solos en esta tarea.

Proverbios 20:29a dice: “La gloria de los jóvenes es su fortaleza…” y Job 12:12a menciona: “La sabiduría pertenece a los ancianos…”. Estos versículos encierran mucho de la esencia de la vida: el joven lleno de ímpetu y el anciano que ha aprendido a través de los años. ¿Por qué no hacer a un lado las barreras que separan a los jóvenes de los adultos para trabajar juntos; sin señalamientos ni reclamos? Cierto, la juventud física se va, pero en su lugar deja el valioso legado de la experiencia, misma que padres y maestros están dispuestos a compartir (un poco para enmendar el mal causado o tal vez para tratar de recuperar lo que pudo haber sido y no fue).

Como institución educativa, se hace un esfuerzo por brindar a los estudiantes las herramientas que les ayuden a abrirse paso en este mundo tan competitivo pero ninguna formación será suficiente para resistir los embates de la violencia a menos que esté cimentada en principios sólidos y en fraternidad; ese es el llamado desde esta “trinchera”.

Quienes hoy leen esto tienen 2 opciones: como en el poema, dejar que la nostalgia sea lo único que permanezca en el corazón o bien, aprovechar y disfrutar cada momento, aprender las lecciones, estar atentos y retener lo bueno.

Que el clamor del salmista sea escuchado en este día Internacional de la Juventud: “Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría” (Salmos 90:12).

Mtra. Sandra Salazar Sánchez

Responsable académico de Educación Continua

Universidad Madero plantel Puebla

NOTAS

[1] Rubén Darío. Cantos de vida y esperanza. España: Alianza, 2004.

  Santa Biblia. Versión Reina Valera. 1960