
Día: 15 de septiembre de 2018
EDITORIAL
La libertad
“Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado. Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre. Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” (Juan 8:34-36).
“Ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad” (Tes.2:12b. 13).
Los mexicanos recordamos en septiembre la gesta de Independencia iniciada en 1810 para conseguir la emancipación de España, dominación que duró 3 siglos bajo un yugo que marcó nuestra cultura, nuestra historia, nuestra vida social pero, sobre todo, nuestro ser individual, nuestra conciencia y nuestra actitud ante la vida y ante nosotros mismos.
La libertad es un bien atesorado por todos los pueblos de la Tierra, desde épocas inmemoriales. Es lo que nos permite llegar a la plenitud en todos los aspectos y cumplir nuestros más altos anhelos. En lo personal, en lo familiar, en lo comunitario. Nos da sentido, rumbo y nos permite soñar, trascender y concretar metas. Nos permite decidir nuestro propio destino.
Verdaderamente Libres
Verdaderamente libres
“…y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres…”
“…si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres…”
Tomas Castaño Marulanda
Para el tiempo en que Jesús llegó con sus buenas noticias, todos de alguna manera estaban buscando liberarse de algo y todos lo intentaban basados en su idea de verdad.
Los zelotas, campesinos alzados en armas y con estrategias de milicia subversiva, en busca de liberar al pueblo de las opresiones del imperio romano (y de sus secuaces), que con sus estructuras económicas había hecho de los aldeanos unos miserables en busca del pan diario de supervivencia. Ellos descansaban en las promesas y las ilusiones del rey legendario, ungido de Dios que castigaría a los enemigos de Jacob y les daría a los judíos el dominio sobre todas las naciones.
Los esenios aseguraban que los servidores del templo se habían desviado y que el mundo era un lugar impuro y carente de dignidad. Por eso establecieron comunidades privadas en el desierto donde cumplían con rituales diarios de limpieza y celebraban el pan del banquete, mientras esperaban el cumplimiento de los tiempos y la cena escatológica cuando Dios al fin tomara el poder sobre la tierra y los gobiernos, y el templo al fin fuese purificado para partir y compartir el pan frente al “gran rey”. Ellos querían ser libres de la corrupción de las estructuras religiosas, y de la contaminación del mundo.
Una Palabra que Transforma y Derriba Murallas
Mensaje pastoral
Una palabra que transforma y derriba murallas
Pbro. José Manuel Hernández Zavala
Los seres humanos somos muy dados a clasificarnos de acuerdo a ciertas características, preferencia sexual, nivel académico, estatus socioeconómico, pensamiento religioso, origen étnico, etc. Tratamos de establecer vínculos para relacionarnos, pero la realidad es que al etiquetarnos nos alejamos de nuestro prójimo justificando inclusive actitudes de marginación y exclusión del otro. Por lo tanto, si el evangelio es amor: ¿De dónde partir para establecer vínculos liberadores e inclusivos?
El capítulo 7 del evangelio de Marcos nos narra el encuentro de Jesús con una mujer Sirofenicia. La mujer, que por cierto no tiene nombre, se encuentra desesperada porque su hija está atormentada por un espíritu inmundo. Yo creo que la mayoría de las mamás, papás o tutores harían lo que fuera por ver a sus hijos e hijas sanos y en plenitud. Imaginemos cómo se sentía esta mujer. Sabe de Jesús y se postra ante Él en actitud de súplica, su respuesta no fue tan esperanzadora ni amable. Da la impresión de ver a un Jesús muy elitista a favor de su pueblo, inclusive, se refiere a los no judíos como perrillos. ¡Vaya respuesta!
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Espiritualidad y Vida en Comunidad
Bonhoeffer. El místico: Espiritualidad y Vida comunitaria
Entre mi prójimo y yo está Cristo
Máximo García
Dietrich Bonhoeffer es un cristiano impregnado de la doctrina y de la espiritualidad de Lutero. Todos sus escritos rezuman la enseñanza de Lutero pasada por el tamiz de una experiencia vital con Jesucristo, una experiencia captada a través de la fe.
Por consiguiente, para entender a Bonhoeffer no debemos perder de vista su arraigada formación luterana. El luteranismo crea un sentido de respeto a las autoridades y jerarquías del Estado; el rompimiento con la dependencia de Roma en el siglo XVI devino en una veneración y respeto a las autoridades civiles, promoviendo la intercesión ante Dios a su favor, aunque no necesariamente tenga que haber un sometimiento a dicha autoridades. Y es precisamente en este contexto en el que hay que valorar el rompimiento de Bonhoeffer con la Iglesia institucionalizada y su compromiso con la Iglesia confesante, mientras que abría un frente de oposición al régimen nazi.
Un lema marca la vida de Bonhoeffer: “entre mi prójimo y yo está Cristo”. Es el fundamento de su idea de comunidad, sabiendo, además, que el prójimo quiere ser amado tal y como es; por esa razón, por las diferencias que nos separan y por los egoísmos que nos asedian, no podemos encontrar al prójimo sino a través de Cristo, mediante el amor espiritual. Sólo por Cristo tenemos acceso los unos a los otros.
El Rostro del Mundo Harto
El rostro del mundo harto
Llamo con urgencia para redefinir la misión de la Iglesia Cristiana en un mundo predominantemente pobre, despojado, empobrecido.
Juan Simarro
Muchos de nosotros, al igual que otros de entre los no creyentes, podemos ver en los rostros de las personas de las sociedades enriquecidas, hartas y ahítas, el hastío y el aburrimiento por la falta de compromisos y la no asunción de nuevos retos. También se aprecia en las caras de muchas otras gentes trabajadoras de clase media que les rodean.
Este fenómeno de hastío y aburrimiento se puede ver también en el seno de nuestras congregaciones. Es lo que nos apena y nos interesa destacar. Hay una especie de aburrimiento pasivo ante los fenómenos sociales, ante las problemáticas de los diferentes, de los pobres, de los excluidos.
Quizás, se da porque no encuentran, en sus cómodos recintos cúlticos, líneas retadoras para asumir nuevos compromisos, nuevos desafíos teológicos, nuevas ilusiones o dinámicas que eliminen esa especie de vacío interior que les lleva a ese aburrimiento ante las urgencias sociales a las que son llamados como prójimos. Eso lleva al hastío de la vida y de la práctica religiosa.
La Libertad
La Libertad
Dr. ErnestoContreras Pulido
drernestocontreras@hotmail.com
¿Por qué Dios permite que los humanos se autodestruyan y destruyan a los demás, a la naturaleza, y hasta el medio ambiente? Aunque parezca sencilla, la respuesta bíblica es la más razonable aunque implica responsabilidades tan tremendas, que muchos han pretendido eliminarlas a base de negar la existencia de Dios para no tener la necesidad de darle cuentas de nuestros actos; o inventar filosofías y escuelas de pensamiento como el conductismo con el que se pretende responsabilizar de nuestras conductas perjudiciales y antisociales, a todos los demás (menos yo), desde los padres, maestros, la cultura, las malas experiencias previas, y la sociedad.
La Biblia dice que a diferencia de los animales cuya conducta, desde su creación y formación, está determinada por la información específica (única para cada especie), contenida en su código genético (ADN), a base de lo que llamamos instintos, el humano fue creado a la imagen y semejanza de Dios.
Se ha interpretado que la imagen de Dios es que tenemos espíritu, por lo que a diferencia de las plantas y animales, y a semejanza de las demás criaturas espirituales, como los ángeles, somos inmortales; además fuimos creados a semejanza de Dios, o sea con libertad para escoger nuestra conducta, aun cuando fuera en contra de la voluntad de Dios. Esto es imposible para una vaca o una tortuga cuya conducta no necesita calificarse de adecuada, decente y productiva o no. Seguir leyendo «La Libertad»
Cápsulas de Discipulado
Ministerio de Edificación, Transformación y Discipulado Bíblico
C.P. Cuauhtémoc Meneses Stama
ORAR CON FE
ESTUDIO BÍBLICO 3 “ORAR CON FE” (Segunda parte)
Seis pasos para orar con fe
Cristianos de fe como discípulos de Jesús son usados por Dios para realizar lo imposible, porque creyeron en las promesas de Dios para todas sus necesidades y actuaron en base a ellas. Usted también tiene el mismo Dios que quiere conducirle en una vida de fe. Su Dios y Señor le revelará su voluntad por medio de su Palabra. El Señor le pregunta: ¿Está dispuesto a cumplir las condiciones de Dios y recibir como bendición sus promesas? En este estudio bíblico descubrirá seis condiciones o pasos para orar con fe. Tres se relacionan con el descubrimiento de la voluntad de Dios en algún asunto y las otras tres tienen que ver con los pasos que hay que dar por fe.
La primera condición para conocer la voluntad de Dios es permanecer en Cristo (Juan 15:7).
PASO 1: PERMANECER EN CRISTO
¿Qué significa permanecer en Cristo? El secreto para permanecer en Cristo consiste tener una comunicación diaria con Él al dedicarle tiempo al Maestro. En Juan 15:10 Jesús me dice que si voy a permanecer en su amor, tengo que guardar sus mandamientos. Está compartiendo conmigo el secreto de cómo permanecer en el amor del Padre. Al leer Juan 15:16, al permanecer en Cristo y Él en mí, me ha llamado para llevar mucho fruto y que mi fruto permanecerá; al comprender está bendición me siento agradecido, lleno de gozo, fortalecido, con confianza, entusiasmado y permanezco en Cristo, que es la Vid Verdadera.
