
Ministerio de Edificación, Transformación y Discipulado Bíblico
C.P. Cuauhtémoc Meneses Stama
NACIMIENTO DE JESÚS
Lucas 2:10,11 dice: “Pero el ángel les dijo: No temáis: porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor”. La verdadera historia del nacimiento de Cristo es mucho más beneficiosa para nosotros que la parodia en la que nos vemos inmersos cada 25 de diciembre. Este relato de Lucas es, indudablemente, el nacimiento del Hijo de Dios, un nacimiento anticipado miles de años antes, un nacimiento anunciado por ángeles en una llamarada de luz, un nacimiento incuestionablemente supervisado por Dios mismo.
El Hno. Cuau comparte su convicción, sobre la preparación espiritual que el discípulo de Jesús debe de tener, en la época de adviento para el 2018.
ADVIENTO
Literalmente significa “Venida” o “Llegada”, este término se refiere a la venida de Jesucristo a la tierra para proveer salvación por medio de su vida, muerte, resurrección y ascensión. El término adviento también se refiere a la época del año eclesiástico, en la cual la iglesia se prepara para conmemorar la primera Navidad, cuando Cristo nace en Belén. La época de adviento abarca los cuatros domingos anteriores al día de Navidad.
Primer domingo de adviento: vela de la paz
Dios es un Dios de paz. Esta afirmación aparece con frecuencia en las Escrituras. En cambio, en el mundo ruge la guerra: entre Satanás y Dios, entre las razas, naciones, individuos y en el corazón de cada individuo. El universo está perturbado por todo lo que rodea a este mundo en inseguridad, angustia e insatisfacción. Únicamente Jesús puede resolver esta guerra continua y reestablecer la paz. Todo creyente justificado tiene paz para con Dios. La paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, puede desde la primera Navidad, guardar su corazón y su mente en Cristo Jesús. El hijo de Dios debe buscar la paz con todos y debe ahora vivir en paz. La paz será la característica principal, junto con la justicia, del reinado del Príncipe de Paz. “Bienaventurados los pacificadores”.







