Misión en la Tradición Wesleyana

La misión de la Iglesia en la tradición Wesleyana

Conferencia presentada en el curso avanzado de los pastores de la Iglesia Metodista Unida en Honduras por el Pbro. Basilio Filemón Herrera López, director del Seminario Metodista Dr. Gonzalo Baéz Camargo de la Cd. de México.

Pbro. Basilio Filemón Herrera López

  1. PENSAMIENTO Y ACCIÓN SOBRE LA MISIÓN DE LA IGLESIA EN EL REV. JUAN WESLEY Y LOS METODISTAS
    Estamos enfrentando como humanidad situaciones dolorosas como la migración, la pobreza, la corrupción, la desintegración familiar, el hambre, la violencia, la explotación sexual etc., Y la Iglesia de Cristo, parte de esta humanidad tiene la posibilidad de incidir en la solución de las situaciones dolorosas, la transformación de la sociedad y la eliminación de toda situación o práctica que denigra a los seres humanos.

Los metodistas como parte de la Iglesia de Cristo y herederos del pensamiento de Juan Wesley, debemos reflexionar, analizar, dialogar y definir nuestra misión en el mundo. Justo L. González escribió: “Si Wesley y su teología tienen algo positivo que contribuir a la vida y esperanza de nuestra América, y de la iglesia dentro de ella, un redescubrimiento de la teología de Wesley tiene ya disponibles canales naturales por los cuales esos elementos benéficos podrían fluir. Y lo contrario es igualmente cierto: si las tendencias enajenantes y ultramundanas que aquejan a buena parte del cristianismo latinoamericano nos vienen de Wesley y su teología, probablemente lo mejor será olvidarnos de Wesley, y dejar que sus escritos acumulen polvo en los estantes de nuestras bibliotecas” (González, Justo. “Juan Wesley. Desafío para nuestro siglo”. FAIE-La Aurora).

Estoy convencido que la teología de Juan Wesley por cuanto surgió de la reflexión bíblico – teológica tiene mucho que contribuir a la vida y esperanza del mundo, pero solo será posible si desempolvamos los escritos de Juan Wesley, redescubrimos su teología bíblica y reformulamos la praxis en nuestro contexto para seguir realizando la misión de Dios.

Pretendo con esta conferencia motivarles a llevar a cabo esta reflexión que nos lleve a discernir la misión y al compromiso con Dios en ser parte de ella.

A. El estudiante de Oxford y la misión
Para el joven Juan Wesley, clérigo de la Iglesia Anglicana, quien en noviembre de 1729 fungía como profesor en Oxford, se presentó una perspectiva nueva de su vida cristiana, se dispuso a practicar el cristianismo tal como lo contenía las Sagradas Escrituras, en esta disposición se le unieron su hermano Carlos Wesley y otros jóvenes universitarios. Se reunían para practicar la vida devocional de oración, ayuno, lectura de la Biblia, para cumplir fielmente con las ordenanzas de la Iglesia Anglicana, la asistencia a la oración, la participación semanal del sacramento, pero no solo ello sino practicar fielmente las acciones de amor al prójimo, visitando la cárcel, llevando alimento a familias pobres, brindar su servicio a quien lo necesitara, todo ello era su misión necesaria y debía realizarla de manera metódica para poder obtener la salvación de su alma, a través de una vida santa interior y exterior. Este grupo de jóvenes universitarios empezó a recibir el mote de metodistas por su riguroso estilo de vida cristiano. Así lo expresa Juan Wesley en su diario. “La luz fluyó tan poderosamente sobre mi alma que todo lucía nuevo. Clamé a Dios por ayuda y decidí no prolongar más el tiempo de obedecerle como nunca lo había hecho antes. Y mi continuo esfuerzo por guardar toda la ley, interior y exterior, con toda mi fuerza, me persuadió que debía ser acepto ante él y que estaba en camino de salvación”. Justo. L. González. Obras de Wesley. Tomo XI.P.H.P. 58.

Así que para el Rev. Juan Wesley y los integrantes del “club de Oxford” practicar una vida santa interior y exteriormente era necesario para tener la salvación de su alma, este estilo de vida lo llevaron por espacio de casi 6 años, integrándose en diferentes momentos otros jóvenes, llegando a tener en algún momento un grupo como de 15 participantes.

B. El Rev. Juan Wesley misionero en América
Para un grupo de ellos la tarea que expresaría su fidelidad cristiana fue el ir como misioneros a las colonias británicas en América, Juan Wesley se embarcó rumbo a América para ir a Georgia a evangelizar a los indios, ministerio que no llevo a cabo por no considerarse viable y dedicándose a trabajar entre los diferentes grupos de colonos.
Para Juan Wesley el ir como misionero a América, le será útil porque considera que el ambiente en ese lugar le llevará a una vida de santidad, libre de tentaciones, de los deseos pecaminosos, viviendo en amor, paz y gozo en Dios lo cual no dependería de tener abundancia de alimentos o bienes. Su preocupación es salvar su alma, a través de una vida santa que piensa podrá alcanzar en Georgia.

“Nuestra finalidad al dejar nuestro país no era evitar privaciones (habiéndonos dado Dios abundantes bendiciones temporales), ni ganar la escoria de la riqueza y los homenajes. Sencillamente queríamos salvar nuestras almas, vivir plenamente la gloria de Dios” (Justo L. González Obras de Wesley. Tomo XI. PHP. 15).

“El motivo principal, bajo el cual todo lo demás está subordinado, es la esperanza de salvar mi propia alma. Espero aprender el verdadero sentido del evangelio de Cristo predicándole a los paganos…” (Justo, González. Obras de Wesley. Tomo XIII. PHP. 74).

Juan Wesley escribe una carta al Rvdo. John Burton al respecto de su pensamiento de ir a Georgia. Le escribe:

“Pero quizás usted me preguntará. ¿No puede usted salvar a su propia alma tanto en Inglaterra, como en Georgia? Contesto, no, ni puedo esperar alcanzar el mismo grado de santidad aquí que puedo alcanzar allá; ni, si sabiendo eso me quedo aquí, puedo razonablemente esperar ningún grado de santidad” (Justo González. Obras de Wesley. Tomo XIII. Pág. 77).

Al Rvdo. Juan Wesley le fue encomendado el ministerio en Georgia, un ministerio que por principio no fue entre los indígenas ya que no se consideró viable, aunque tuvo un encuentro con ellos y diálogo respecto a su concepción de lo sagrado. El desarrollo de su ministerio se dio entre los colonos, realizándolo con esmero y dedicación, pero encontrando también oposición y enfrentando una acusación por negar el sacramento a una mujer, decide regresar a Inglaterra. Un suceso importante es que en su viaje tuvo contacto con un grupo de moravos, (alemanes pertenecientes a la Iglesia Morava que venían huyendo de la intolerancia religiosa), de quienes quedo impresionado por su serenidad ante la posibilidad de naufragar y su respuesta de que no temían morir pues confiaban en Dios.

En el viaje de regreso a Inglaterra, el Rvdo. Juan Wesley reflexionaba sobre su experiencia en Georgia y escribe en su diario las siguientes reflexiones.
“Fui a América a convertir a los indígenas. Pero, ay, ¿Quién me convertirá a mí? ¿Quién, quien me librará de este corazón perverso e incrédulo? Tengo una religión de verano. Puedo hablar bien, y hasta creer, mientras no haya peligro cerca; más que la muerte me mire a la cara, entonces mi espíritu se perturba. Tampoco puedo decir, “porque para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia” (Justo González. Obras de Wesley Tomo XI. PHP. 35,36 ).
Así el Rvdo. Juan Wesley, regresaba a Inglaterra, sin haber encontrado una vida plena de santidad interior y exterior que le asegurase la salvación de su alma, tarea que consideraba su misión. Sin embargo, la experiencia provocó en él, una seria reflexión sobre la fe. Escribe en su diario el 1° de febrero al llegar a Deal: “Hace ya dos años y casi cuatro meses desde que dejé mi país natal para ir a enseñar el cristianismo a los indígenas en Georgia. ¿Pero que he aprendido mientras tanto? Porque (lo que yo menos sospeché) fui a América a convertir a otros, cuando nunca me había convertido a Dios. No estoy loco, sino que hablo palabras de verdad y de cordura. Si por casualidad algunos de quienes aún sueñan despiertan, pueden ver que ellos también son como yo.” Sigue escribiendo “La fe que necesito “es esperanza y confianza segura en Dios, que a través de los méritos de Cristo mis pecados son perdonados y yo reconciliado en la gracia de Dios” Deseo la fe que San Pablo recomienda a todo el mundo, especialmente en su Epístola a los Romanos. Aquella fe que capacita a todos los que la poseen a clamar, “ya no vivo yo, más vive Cristo en mí, y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a si mismo por mí” Deseo esa fe que nadie puede tener sin saber que la posee (aunque muchos se imaginan tenerla, pero no la tienen), Quien posee esa fe, ha sido justificado del pecado, para que el cuerpo del pecado sea destruido, y este libre del temor, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo…y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. Y está libre de dudas porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado, cuyo Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios (Justo, González. Obras de Wesley. Tomo XI. 37,39).

Hasta este momento histórico en la vida del Rvdo. Juan Wesley, encontramos a un hombre conocedor de las Sagradas Escrituras, el cual las leía en el hebreo y griego, un ministro anglicano, dedicado con fidelidad a las ordenanzas de la Iglesia, ejemplo de una vida de piedad cristiana y dedicado a su ministerio (la oración, el estudio de la Escritura, el ayuno, la participación del sacramento de la Santa Comunión y la asistencia a los cultos de la Iglesia o a alguna Sociedad los realizaba metódicamente, predicaba la Palabra de Dios, hacia obras de misericordia, visitaba a los enfermos y a los presos, vivía en humildad, ayudaba a los pobres con sus recursos). Sin embargo, no tenía la seguridad de saberse perdonado sólo por la gracia de Dios en Cristo Jesús y por lo tanto no tenía la certeza de su salvación, de ahí que todo lo que hacía, aun el ir como misionero a América era con la misión de salvar su alma, lo cual pensaba lograría a través de una vida santa, entrega total a Dios y una obediencia al evangelio de amor al prójimo.

En este sentido si pensamos cual es la misión, para Juan Wesley, está centrada en la salvación de su alma, es una misión no solo individualista sino enfocada en sí mismo.

C. Cambio en la perspectiva de la misión
C.1. La ausencia de una fe que salva
A su regreso a Inglaterra, Wesley vino a Oxford, visitando a su hermano Carlos quien se hallaba enfermo, estaba con él Pedro Bohler, líder moravo con el cual conversó y del cual escribe: “Por este último (en manos del gran Dios) quedé el domingo 5 claramente convencido de mi pecado de incredulidad y de mi falta de esa fe por la que somos salvos, con una salvación cristiana completa. Inmediatamente pensé: “deja de predicar. ¿Cómo puedes predicar a otros si tú mismo no tienes fe?” Le pregunté a Bohler si él pensaba que debía de dejar de predicar o no. Él contestó: “de ninguna manera” Le pregunté: “Pero que puedo predicar” Él dijo: “Predica la fe hasta que la obtengas y entonces porque la tienes, predicarás la fe” Por tanto el lunes comencé a predicar esta nueva doctrina, aunque mi alma rechazaba la tarea. La primera persona a quien le ofrecí La salvación solo por la fe fue a un prisionero sentenciado a muerte…” (Justo González, Obras de Wesley. Tomo XI. PHP. 47).

El Rvdo. Juan Wesley reconoce que no tiene esa fe en Cristo que le diera la certeza de la salvación, y tras la exhortación que le hace Pedro Bohler de seguir predicando la salvación por la sola fe, lo lleva a cabo, así al otro día, marzo 6 comparte a un prisionero condenado a muerte, venciendo su prejuicio de la imposibilidad del arrepentimiento en el lecho de muerte. A partir de esta fecha Wesley relata diferentes experiencias al compartir la fe.

Poco tiempo después una entrevista más con Pedro Bohler sobre el hecho de la experiencia instantánea de la salvación por la fe, de lo cual Wesley se sensibiliza al escuchar el testimonio de algunos que han tenido esta experiencia. Continúa la predicación de la fe que salva, lo cual provoca que le nieguen el púlpito. Escribe: “Predique en la mañana en la Iglesia en Santa Ana, Aldersgate, y en la tarde en la capilla Savoy sobre la salvación gratuita por medio de la fe en la sangre de Cristo. Se me dijo prontamente que no predicaré más en la Iglesia de Santa Ana” (14 de mayo de 1938) (Justo, González. Obras de Wesley. Tomo XI. 55).

C. 2. La experiencia personal de fe que salva, cambia su perspectiva de la misión.

El 24 de mayo de 1738 el Rvdo. Juan Wesley tuvo la experiencia de la salvación solo por la fe en Cristo, para él fue tan importante esta experiencia que lo relata de una manera extensa: Él mismo así lo escribe: “Lo que ocurrió el miércoles 24 pienso que mejor debo relatar extensamente, después de establecer la premisa que pueda hacerlo más fácil de comprender”. Dentro de este relato hace mención a su condición religiosa antes de esta fecha, escribiendo lo siguiente:
“Todo el tiempo que estuve en Savannah estaba entonces golpeando el aire ignorante de la justicia de Cristo, la que trae salvación por medio de una fe viviente en él a todo aquél que cree” (Justo, González. Obras de Wesley. Tomo XI. 60).

“Estaba solamente combatiendo contra el pecado, y no justificado. Tampoco tenía el Espíritu mismo que da testimonio a mi espíritu. En verdad no podía ya que buscaba la salvación no por fe sino por obras de la ley” (Justo González. Obras de Wesley. P.H.P. Tomo XI. 61,62).

Todo el relato extenso de Wesley, es con el fin de darle un significado profundo a lo que experimentó esa noche, a partir de ese día su vida fue transformada y su entendimiento de la misión cambio.

El relata esta experiencia de la siguiente manera: “En la noche fui de muy mala gana a una sociedad en la calle de Aldersgate, donde alguien estaba dando lectura al prefacio de la Epístola a los Romanos de Lutero. Cerca de un cuarto para las nueve de la noche, mientras él describía el cambio que Dios obra en el corazón a través de la fe en Cristo. Yo sentí un extraño ardor en mi corazón. Sentí que confiaba en Cristo, solo en Cristo para la salvación y recibí una seguridad de que él me había quitado todos mis pecados, aun los míos, y me había librado de la ley del pecado y de la muerte” (Justo González. Obras de Wesley. Tomo XI. 64).

No podemos decir que es la única experiencia en la vida de Juan Wesley que tuvo un significado para él, pero si podemos decir que en relación a la certeza de la salvación por la fe en Cristo fue fundamental y que esta experiencia produjo en él un cambio en su pensamiento, en su vida y en la misión, que le llevó a entregar su vida a la predicación de la doctrina de la salvación por la fe en Cristo, con el anhelo de que toda persona pudiera experimentar esta salvación por fe por medio de la gracia divina, no a través de una experiencia idéntica a la suya, sino conforme a la acción del Espíritu Santo en cada persona, que se manifestaría de maneras tan diversas en las personas y en el tiempo de Dios, (Leyendo el diario de Juan Wesley podemos darnos cuenta en sus relatos de los fenómenos que se presentaban en las personas en medio de la predicación y el análisis que Wesley hace de ellos) pero que traía de manera inequívoca, el gozo del perdón de los pecados y una vida de santidad interior y exterior, que se manifestaba en un cambio de vida positiva, dejando de hacer el mal, haciendo el bien al prójimo por amor y practicando los medios de gracia.

Esto lo vemos claramente en el escrito titulado “Naturaleza, propósito y normas generales de las Sociedades Unidas en Londres, Bristol, Kinswood y Newclastle sobre el Tyne” escrito por el Rvdo. Juan Wesley y su hermano en Rvdo. Carlos Wesley en mayo de 1943. Hoy día conocemos la esencia de su contenido como “Reglas Generales” (Justo González. Obras de Wesley. Tomo V. 51).

Antes de que el Rvdo. Juan Wesley iniciará su misión de predicar el evangelio, decidió hacer un viaje a Alemania para visitar a la Comunidad Morava en Herrnhut que dirigía el conde Zinzerdof, el 7 de junio de 1738 realizó este viaje, regresando a Gran Bretaña el 6 de septiembre del mismo año. Su experiencia en Herrnhut fue de gran impresión e influencia en su perspectiva de su misión (Para reforzar esto debemos leer su diario) al ver el estilo de vida de la Comunidad Morava. Podemos decir que ahí tuvo la convicción de que su misión era predicar el evangelio, la buena nueva de salvación por la gracia en Cristo y la consecuencia inmediata del cuidado mutuo para el crecimiento en la fe y la santidad a través de la reunión en grupos pequeños. Wesley escribió una carta a la Iglesia de Herrnhut desde Londres el 20 de octubre de 1738 donde les comparte como la predicación de la salvación por la fe está dando fruto en Londres: “Estamos procurando aquí también, por la gracia que nos es dada, ser seguidores de ustedes, como ustedes son de Cristo. Se han unido a nosotros catorce personas desde nuestro regreso, así que ahora tenemos ocho bandas de hombres, que contienen cincuenta y seis personas, todos buscando la salvación solamente en la sangre de Cristo. Todavía solo tenemos dos bandas pequeñas de mujeres, una de tres y la otra de cinco personas. Pro hay muchas otras que solo están esperando hasta que tengamos tiempo para instruirles sobre cómo pueden, en forma más efectiva, edificarse las unas a las otras en la fe y el amor de aquél que se entregó a sí mismo, por ellas (Justo González, Obras de Wesley. Tomo XIII. P. H. P. 110).

En su escrito “Breve historia del pueblo llamado metodista” refiriéndose a su experiencia en Herrnhut dice; “La conversación de esta hermosa gente me reconfortó y fortaleció de tal manera que retorné a Inglaterra con una determinación mayor de dedicar mi vida a dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios” (Justo González. Obras de Wesley. Tomo V. PHP. 277).

La decisión de Juan Wesley de dedicarse a predicar la salvación por fe se muestra inmediatamente a su regreso a Inglaterra, escribe en su diario del viernes 6 de septiembre: “En la noche comencé a exponer en una pequeña sociedad en Wapping. El domingo 8 prediqué en la capilla de Savoya (supongo que por última vez) sobre la parábola (o más bien la historia) del fariseo y publicano orando en el templo. El lunes 9 salí para Oxford. Mientras caminaba leía la sorprendente narración de las conversiones habidas últimamente en y cerca del pueblo de Northhampon en Nueva Inglaterra seguramente, “de parte de Jehová es esto y es cosa maravillosa a nuestros ojos” (Justo González. Obras de Wesley. PHP. Tomo XI. 97).

Cuando el Rvdo. Juan Wesley y su hermano el Rvdo. Carlos Wesley (el cual también tuvo su experiencia de fe en Cristo) comienzan a predicar la salvación por la fe, son llamados por las autoridades de la Iglesia Anglicana, Carlos Wesley fue citado ante el arzobispo de Canterbury y Juan Wesley fue llamado al obispado de la diócesis de Bristol. Tras una discusión teológica sobre la salvación por la fe el prelado prohibió a Juan Wesley predicar en su diócesis. “Wesley le replicó con firmeza: Señor mío, la misión que tengo en este mundo es hacer todo el bien que pueda. Así que, me juzgo obligado permanecer donde pueda hacer el mayor bien a los demás. Creo que por de pronto aquí mismo es donde más bien puedo hacer, y por esto he permanecido aquí. He sido llamado para predicar el evangelio, ¿Hay de mi si no lo hiciere en cualquier lugar del mundo, habitando donde estuviere? Vuestra señoría debe saber que por las órdenes que se me han conferido fui consagrado ministro de la Iglesia Universal. Yo no creo que sea contrario a ninguna ley humana el predicar en esta diócesis, Además, si mi conciencia me señalare como deber el violar una de tales leyes, yo debería resolver si no debo primero obedecer a Dios antes que a los hombres” (Lelievre, Mateo. Juan Wesley, su vida y su obra. 87).

Conforme el Rvdo. Juan Wesley fue llevando el mensaje de salvación por la fe a otras ciudades y poblaciones, se le fueron negando los pulpitos de las Iglesias Anglicanas, pero no era un impedimento, pues tras la invitación del Rvdo. Jorge Whitefield (Ministro anglicano que había sido parte del Club de Oxford y quien también estaba convencido de la salvación por la fe en Cristo) a predicar al aire libre, llevarlo a cabo y ver la manifestación la gracia de Dios en sus oyentes, supero su prejuicio de predicar fuera del pulpito y lo llevó a la decisión de predicar en todo lugar donde hubiera alguien necesitado de la buena nueva del evangelio, escribe en su diario: “Jueves 29 de marzo. Salí de Londres y en la tarde expuse en una pequeña compañía en Basingstoke. El sábado 31 por la tarde llegué a Bristol y allí encontré al señor Whitelfield. Al principio me fue difícil de aceptar esta extraña manera de predicar en los campos, de lo cual él me dio un ejemplo el domingo. Habiendo sido toda mi vida (hasta hace poco) tan tenaz de cada punto relacionado con la decencia y el orden que hubiera pensado que salvar almas era casi un pecado si no se hacía en la iglesia” (Justo González. Obras de Wesley. Tomo XI. PHP. 103).

Lunes 2 de abril. A las cuatro de la tarde decidí ser más vil y proclamé en los caminos las buenas nuevas de salvación a cerca de 3000 personas, hablando desde una pequeña ladrillera en un terreno fuera de la ciudad. La Escritura de la cual hablé (¿Es posible que alguien ignore que esto se cumple en todo verdadero ministro de Cristo?) fue. El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos; y vista a los ciegos; a poner en libertad a los cautivos: y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor” Justo González. Obras de Wesley. Tomo XI. PHP. 103.

Una vez más los sucesos llevan a los predicadores de “esta nueva doctrina de la salvación por la fe” a ampliar su entendimiento de la misión, la predicación del evangelio no solo tiene como fin que algunos experimenten la salvación por la fe y la santidad escritural, sino que toda la Iglesia, todos los pertenecientes a la Iglesia Anglicana y otras Iglesias, retornen al cristianismo primitivo, de ahí que Juan Wesley afirmará que la misión del pueblo metodista es “leudar toda la masa” y para ello es necesario la dedicación de su vida y la de todo cristiano a predicar el evangelio, cuando algunos amigos le comentaron sobre retomar el ministerio de la enseñanza en la Universidad de Oxford, escribió: “Nada tengo que hacer en la Universidad”, respondió él, “no teniendo allí ni cátedra ni alumnos; ya habrá tiempo suficiente para resolver si debo aceptar un curato cuando se me ofrezca. Con autoridad bíblica, no creo que sea difícil justificar lo que ahora estoy haciendo. Dios en las sagradas escrituras me ordena que según mis aptitudes instruya al ignorante, reforme al malvado y confirme al virtuoso. Los hombres me prohíben hacer esto en parroquia ajena, es decir, en otros términos, que no lo hagan en ninguna parte, pues bien, se ve que ahora no tengo parroquia y tal vez jamás la tenga. ¿A quién oiré entonces, a Dios o a los hombres? Juzgad vosotros si se debe obedecer a los hombres antes que a Dios. Considero todo el mundo como mi parroquia; quiero decir, que en cualquier parte en que esté, juzgo conveniente y justo e imprescindible deber exponer a todos los que quieran oír la buena nueva de la salvación (Lelievre. Juan Wesley, su vida y su obra. CNP. 87).

El hecho de que los púlpitos de las parroquias anglicanas les sean cerrados, lleva a Wesley a hacer esta declaración “el mundo es mi parroquia”, la predicación del evangelio, mandato de Jesucristo debe llevarse a cabo doquiera haya personas que necesiten escuchar las buenas nuevas y mediante la gracia divina experimenten una fe viva, la certeza de la salvación por la gracia de Dios mediante la fe en Cristo y una vida santa. Así que los mercados, las plazas, las colinas, los hogares, etc. Todo lugar es propicio para predicar el evangelio.

La realidad religiosa y social de la Inglaterra del siglo XVIII se encontraba en decadencia, la falta de la ética y moral desde la élite política hasta las clases sociales pobres era evidente, el liderazgo de la Iglesia en su mayoría era participe de este estilo de vida, por ello el movimiento metodista consideró que su misión era no solo predicar el evangelio de la salvación por fe, sino proclamar la santidad de corazón y vida para así reformar a la nación: “La visión misional de los primeros metodistas británicos era de gran alcance. En un lugar se planteó en forma de pregunta y respuesta: “¿Cuál creemos que es el designio de Dios al llamar a los predicadores (y a la grey) llamados metodistas? Respuesta: “No se trata de formar una nueva secta, sino de reformar la nación, particularmente la Iglesia, y difundir la santidad bíblica por toda la tierra” (Yrigoyen, Charles. John Wesley: La santidad de corazón y vida).

La misión (eclesiola) del movimiento metodista, es reformar la Iglesia (eklesia) y la nación. La vida de santidad expresada en las Reglas Generales cuya esencia es el amor de Dios derramado en los corazones por el Espíritu Santo, provoca un cambio de corazón y vida, donde se deja de hacer el mal y se hace el bien en todas las maneras posibles, influenciados por la gracia divina que actúa en los cristianos y se recibe constantemente a través de los medios de gracia.

Miles de ingleses, galeses e irlandeses, experimentaron la salvación por la fe y la vida de santidad, sus vidas fueron transformadas y formaron parte de las clases y Sociedades Metodistas en donde eran exhortados a la misión de “leudar toda la masa” lo cual se hizo palpable en la sociedad.

Es fundamental para los metodistas hoy día tener claro que el movimiento metodista no enfocó la experiencia espiritual de la salvación por la fe y la santidad, como un estado “espiritual” de confort, interiorizante, personalista e indiferente a la realidad social, económica y política de la sociedad.

Juan Wesley, en su escrito titulado Prefacio escribe: “El evangelio de Cristo no conoce otra clase de religión sino una religión social; no otra santidad sino social. “La fe que trabaja por el amor” es la anchura, la longitud, la profundidad y la altura de la perfección cristiana” (Justo González, Obras de Wesley. Tomo IX. PHP. 93).

En su sermón de la montaña número cuatro: “Así, es imposible tratar de ocultar nuestra religión para no ser vista, a no ser que la desechemos. ¡Así, de vana es la idea de esconder la luz, a no ser que la apaguemos! Por cierto, que una religión secreta e inobservable no puede ser la religión de Jesucristo. Cualquiera religión que pueda ser ocultada no es el cristianismo” Si un cristiano pudiera ocultarse, no se le podría comparar con “una ciudad asentada sobre un monte”; con “la luz del mundo” el sol que alumbra en los cielos y es visto por todo el mundo. Por ende, que jamás abrigue el corazón de aquel a quien Dios ha renovado en el espíritu de su mente, la idea de esconder la luz, de preservar su religión para sí mismo; tomando especialmente en consideración que no solo es imposible esconder el verdadero cristianismo, sino que es igualmente contrario a los designios de su gran Autor” (Justo González. Obras de Wesley. Tomo II. PHP. 93).

Juan Wesley expreso lo siguiente en su sermón 24. “Cuando digo que esta es esencialmente una religión social, quiero decir que no solo no puede subsistir, sino que de ninguna manera puede existir sin la sociedad, sin vivir y mezclarse con los seres humanos”. “Porque la religión descrita por nuestro Señor…no puede subsistir sin la sociedad, sin que vivamos y conversemos con otros seres, de lo que se deduce que varias de sus consecuencias más esenciales no tendrían cabida si no tenemos relación con el mundo” (González, Justo. Juan Wesley herencia y promesa. Publicaciones P. Inc. 88,89).

Justo González sintetiza esto en la siguiente oración: “Sin la vida comunitaria no hay santificación, pues es esa vida que la santidad se nutre, se forma y se practica”. González, Justo. Juan Wesley herencia y promesa. Publicaciones Puertorriqueñas Inc. 90.

El entendimiento de que la santidad es un estilo de vida que reforma la Iglesia y la nación se mostró.

Juan Wesley y los metodistas, movidos por el amor al prójimo llevaron acciones a favor de la población, algunas de ellas fueron: “Wesley organizó “sus visitantes de enfermos” para asistirlos (Mt.25:31-46). Escogió 46 hombres y mujeres para este trabajo, y dividió la ciudad en 23 distritos, asignando dos personas a cada distrito para visitación de los que estaban enfermos. Wesley preparó unas guías para los “visitantes”: Tenían que visitar a cada persona enferma en su distrito tres veces por semana, estar al tanto de la salud espiritual y física de los enfermos y ofrecerles asesoramiento. Los “visitantes” debían “hacer todo lo que pudieran por los enfermos” (Yrigoyen. Op.Cit. Pág. 49).

“Su libro Rudimentos de la medicina: un método fácil y natural para curar la mayoría de las enfermedades, publicado en 1747, es la mejor evidencia que poseemos de su interés por la salud y la medicina. Este libro de consejos sobre salud y cuidado de la salud se dirigía especialmente a todos aquellos que carecían de cuidados médicos debido a su pobreza o porque no disponían de doctores cercanos” (Yrigoyen. Charles. John Wesley: La santidad de corazón y vida. P. 49).

“Como de costumbre, John no solo habló de los males de la pobreza; también trabajó personalmente para ayudar a aliviar el sufrimiento de los pobres y urgió a los metodistas a que hicieran lo mismo…
Los metodistas siguieron su ejemplo. Las Sociedades y clases recogieron dinero, alimentos y ropa para disminuir el dolor de la pobreza”. Yrigoyen. Charles. John Wesley: La santidad de corazón y vida. 48.

Juan Wesley buscó como ayudar a los pobres, entre ellos muchos metodistas, que al mismo tiempo eran motivados a compartir en medio de su pobreza, por ello cada uno aportaba en la reunión de clase una ofrenda para los pobres, en algunos lugares buscó establecer escuela para niños, hogar para viudas, crear un fondo de préstamos, publicar libros y folletos varios, y en lo personal manifestar por escrito su postura en contra del tráfico de esclavos y otras situaciones sociales como la pobreza. Hoy día podemos considerar superficial sus acciones para reformar la nación o aun considerar erróneas algunas de sus posturas como la no aceptación de la independencia de las colonias en Norteamérica, pero sin lugar a dudas el metodismo estaba llevando a cabo su misión. Así lo expresa Justo González.

“Uno de los aspectos de la vida en los cuales se intersectan la vida de devoción y la relación con otras personas – y uno de los aspectos que Wesley subraya repetidamente – es el uso de los bienes y del dinero. Para él, la vida económica de los creyentes tiene enorme importancia, tanto para su vida devocional como el orden social. Luego, podemos tomar este tema del uso de los bienes como puente que nos muestra como pasa Wesley del campo de la devoción personal y la búsqueda de comunión con Dios al campo del servicio al prójimo y del orden social. (González, Justo. Op.Cit. p.93).

El movimiento metodista provocó una reforma espiritual, moral y social en la Inglaterra del siglo XVIII, a partir de su entendimiento del evangelio de Jesucristo, de la experiencia de la salvación por la fe y la santidad, y quienes se integraron al metodismo en otros continentes, lo hicieron bajo este entendimiento de la misión.

BIBLIOGRAFÍA
Lelievre, Mateo. Juan Wesley su vida y su obra. Casa Nazarena de Publicaciones. 1988. E.U.A. 378 p.
González, Justo L. Juan Wesley herencia y promesa. Seminario Evangélico. Publicaciones puertorriqueñas. 1998. Puerto Rico. 120 p.
Yrigoyen, Charles. John Wesley: La santidad de corazón y vida. Junta General de Ministerios Globales, Iglesia Metodista Unida. 1996. E.U.A. 136 p.
Justo González. Ed. Obras de Wesley. Tomos. II, V, IX, XI Y XIII. Providence House Publishers. 1998. E.U.A.

Un comentario sobre “Misión en la Tradición Wesleyana

  1. Un excelente compendio de la misión como la fueron entendiendo los primeros metodistas y su evolución hasta nuestros días. Un documento para tener y reflexionar en cada hogar metodista. .

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