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José Donato Rodríguez Romero (compilador)

Mensaje de Navidad de la Iglesia Ortodoxa Rusa

Moscú, Rusia. Enero 9, 2019. Los cristianos ortodoxos de Europa central y oriental, y de otras partes del mundo, celebraron la Navidad los días 6 y 7 de enero. El secretario general del CMI, el Rev. Dr. Olav Fykse Tveit, el secretario general adjunto del CMI, el padre Ioan Sauca, y Su Excelencia, el arzobispo Ivan Jurkovic, de la Santa Sede, asistieron a la santa fiesta de la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo, en la Iglesia Ortodoxa Rusa de Ginebra, el 7 de enero. La liturgia ortodoxa estuvo dirigida por el padre Mikhail Goundiaev, representante del Patriarcado de Moscú ante el Consejo Mundial de Iglesias y las organizaciones internacionales con sede en Ginebra.

El patriarca Kirill, primado de la Iglesia Ortodoxa Rusa, entregó el 5 de enero de 2019 un mensaje de Navidad que fue leído durante el servicio por el padre Mikhail: “Desde lo más profundo de mi corazón, los felicito a todos por la gran y salvadora fiesta de la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo”, decía el mensaje de Kirill.

“Nuestros corazones encuentran consuelo y están llenos de agradecimiento”, continuaba diciendo, “a lo largo de la historia, la humanidad ha buscado asiduamente a Dios, anhelando la comunión perdida con su Creador”, dijo, “y en respuesta a esos esfuerzos, en respuesta a los corazones y las manos alzados hacia los cielos, el Señor ha manifestado su amor por la raza humana y nos ha tendido su mano salvadora”.

Foto: Marianne Ejdersten/CMI

Kirill también habló de la insondable sabiduría de Dios: “Inclinémonos, temblorosos con el temor de Dios, porque es aquí donde comienza el camino terrenal de la cruz del Señor Jesús, es aquí donde comienza nuestra salvación”, dijo. “Los santos padres son unánimes al afirmar que la obra de la paz de Cristo en un ser humano es un verdadero signo de su compromiso con los mandamientos del Evangelio”.

Mensaje original del patriarca Kirill de Moscú y de toda Rusia: https://mospat.ru/en/2019/01/05/news168547/


El secretario general del CMI reflexiona sobre los magos que visitaron a Jesús

Ginebra, Suiza. Enero 8, 2019. Durante un sermón pronunciado el 7 de enero, en el Centro Ecuménico, el secretario general del Consejo Mundial de Iglesias (CMI), el Dr. Olav Fykse Tveit, inauguró el 2019 dedicando unas palabras a los magos o sabios, de identidad desconocida, que fueron a adorar a Jesús recién nacido.

Su sermón formó parte de los tradicionales servicios de oración del CMI.
“La historia de los ‘magos’, astrólogos o científicos de aquellos días –o los ‘sabios’, como solemos traducirlo– nos une a todos”, dijo. “Lo que la historia revela es verdaderamente una unidad en la diversidad”.

A lo largo de los siglos, y en todas las culturas y continentes, se han ido añadiendo nuevos colores, nombres, tradiciones e interpretaciones a la historia, señaló Tveit.

“Esta historia de interpretación realmente pertenece a la apertura de la tradición cristiana”, dijo, “la historia está abierta a esa riqueza de diversidad”.

La historia de los magos es un relato sobre toda la familia humana y para toda la familia humana, continuó. “Tiene lugar en el contexto de una familia humana real, tangible y sencilla, en un momento y en un lugar determinados, en una experiencia corriente de la vida de la gente común, pero sometida a una presión extraordinaria y bajo unas circunstancias peligrosas, al igual que muchas otras personas en aquel entonces, y también hoy en día”, dijo. “Esta es una reverencia ante el misterio de la vida, y una forma de honrar el misterio de ser humanos, y de ser humanos juntos en las relaciones cercanas que mantenemos, tal y como deberíamos estar juntos, con todas nuestras diferencias y toda nuestra diversidad”

Hoy, como antes, pero especialmente ahora, necesitamos reverenciar el misterio del don de la vida del ser humano, agregó Tveit. “Que Dios se haya vuelto humano es la mayor expresión posible de ese respeto, de esa dignidad, incluso de esa reverencia por la vida humana”, dijo.

Tveit concluyó: “Este es, por lo tanto, el llamado profético de las iglesias y de las iglesias unidas en el movimiento ecuménico: compartir la verdad sobre el amor de Cristo por el mundo, por toda la familia humana, en nuestras palabras y en nuestras obras”.

Lea el texto completo del sermón del Rev. Dr. Olav Fykse Tveit, secretario general del CMI: https://www.oikoumene.org/es/press-centre/en/resources/documents/general-secretary/sermons/sermon-of-the-rev-dr-olav-fykse-tveit-at-epiphany-7-january-2019/


Semana de oración por la unidad de los cristianos

Al menos una vez al año, se invita a los cristianos a evocar la oración de Jesús para sus discípulos: «para que todos sean uno; […]; para que el mundo crea […]» (véase Juan 17,21). Los corazones se conmueven y los cristianos se reúnen para orar por su unidad. Las congregaciones y parroquias de todo el mundo organizan intercambios de predicadores o celebraciones y cultos ecuménicos especiales. El evento en el que tiene su origen esta experiencia única es la Semana de oración por la unidad de los cristianos.

Esta semana de oración se celebra tradicionalmente del 18 al 25 de enero, entre las festividades de la confesión de San Pedro y la de la conversión de San Pablo. En el hemisferio sur, en el que el mes de enero es un mes de vacaciones, las iglesias encuentran en muchas ocasiones otros momentos para celebrarla, por ejemplo en torno a Pentecostés, que también es una fecha simbólica para la unidad.

Más información sobre este evento:
https://www.oikoumene.org/es/resources/week-of-prayer/week-of-prayer


Celebración bienal de Casiodoro de Reina

Se cumplen 450 años de la Biblia del Oso y el año próximo 500 años del nacimiento de quien la tradujo: Casiodoro de Reina.

Carlos Martínez García

La Biblia del Oso, traducción al castellano de Casiodoro de Reina. / Marina Acuña Para el doctor Daniel Ramírez

Enero 6, 2019. En este 2019 se cumplen 450 años de la Biblia del Oso y el año próximo 500 años del nacimiento de quien la tradujo: Casiodoro de Reina.

Por lo tanto tenemos dos años para celebrar y reflexionar el significado de ambas efemérides para el protestantismo iberoamericano.

El principal especialista sobre Casiodoro de Reina, Arthur Gordon Kinder (1927-1997), historiador inglés y que tenía acreditación como predicador de la Iglesia metodista, escribió que “lugar y fecha de nacimiento de Casiodoro de Reina son conocidos solamente por deducción, si no es que por conjetura”.

Agrega que Reina consistentemente afirmó que era hispalense, es decir, de Sevilla, pero los monjes jerónimos observantes acostumbraban usar el lugar de origen como parte de su nombre, “puede ser creíble que procedía de un lugar llamado Reina, aunque los archivos de la Inquisición consignaron Montemolín como su lugar de nacimiento”. Montemolín pertenecía entonces a la diócesis de Sevilla, actualmente forma parte de Extremadura. Además Casiodoro estudió en dicha ciudad y vivió en convento cercano a la misma, por lo cual quedaba justificado que afirmara de sí era hispalense.

En un ejemplar de la Biblia del Oso que obsequió en junio de 1570 al senado de la ciudad de Basilea, Reina escribió en la dedicatoria que era hispanus hispalensis. Su rúbrica la acompañó con la cita de Miqueas 7:8, “Si morare en tinieblas, Jehová es mi luz”. Respecto al año de su nacimiento, Kinder consigna 1520 como el más probable. Era diez años mayor que Cipriano de Valera y siete que Antonio del Corro, los dos compañeros de Reina en el Monasterio de San Isidoro del Campo, y que como él huyeron de Sevilla hacia fines del verano de 1557 porque tenían información fundamentada que la Inquisición estaba tras ellos.

Para 1557 Casiodoro de Reina tenía poco más de veinte años de haber ingresado al Convento de San Isidor, lo hizo en 1546, para entonces “Casidoro ya debía ser un hombre bien formado en letras y teología. Es decir, su formación fue previa a la entrada al monasterio, donde pronto alcanzó una posición relevante”.

Es interesante relacionar la estancia de Reina en San Isidoro con un acontecimiento importante para la Nueva España y el país que posteriormente sería México. Al morir el conquistador del Imperio azteca, el extremeño Hernán Cortés, su cuerpo fue puesto el 4 de diciembre de 1547 en una cripta de San Isidoro del Campo, “en medio de las gradas del altar mayor”.

En el monasterio sevillano Casiodoro de Reina “experienció su conversión” al protestantismo.No solamente él, también otros monjes que con su vida y obra legaron importante herencia al conjunto del cristianismo evangélico iberoamericano. Si bien Casiodoro enriqueció su formación bíblica teológica durante los años que duró su exilio de territorio español (casi cuatro décadas), en lo esencial adoptó en el monasterio isidoro convicciones que lo distanciaban claramente del catolicismo romano.

De acuerdo con un recuento hecho por Antonio del Corro los monjes que se habían dado a la lectura de la Biblia y obras de autores protestantes que les llegaron clandestinamente, “condenaban el papado, la confesión auricular, la Inquisición, el purgatorio, el ascetismo, la regeneración mediante el bautismo, el uso del latín, la idea del sacrificio [de Cristo] en la misa, en general la vida monástica, la idea de siete sacramentos en lugar de los dos instituidos por Cristo”.

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http://protestantedigital.com/magacin/46193/Celebracion_bienal_de_Casiodoro_de_Reina