In Memoriam: Pbra. Rebeca Chávez Domínguez

In memoriam: Pbra. Rebeca Chávez Domínguez

Promotora del ministerio de la mujer metodista en México como Presbítero Itinerante, falleció el pasado 22 de diciembre de 2018 en Puebla, Pue.
Compilación biográfica de José Donato Rodríguez Romero (octubre de 2018)

Rebe, como cariñosamente muchos hermanos le llaman, nació en el Distrito Federal, y a los tres años la llevaron a vivir al pueblo más famoso entre los metodistas sureños, llamado San Juan Acozac el 28 de enero de 1951.

Su familia la componían don Ulises Chávez Báez, asistente ocasional por ese entonces a la iglesia de Peralvillo, en la Cd. de México, y doña Emilia Domínguez Tiznado, maestra de profesión. Él, originario de San Juan Acozac y ella de otro pueblo no menos famoso: Ahualulco, Jalisco.

Rebeca es la más pequeña de sus doce hermanos: Nohemí, Elizabeth, Elvia, Javier, Saúl y Santiago, además de cinco que fallecieron; todos ellos nacidos en el entonces Distrito Federal, hoy Cd. de México.

Debido al retorno de su padre a San Juan, ahí pasó su infancia, asistiendo a la escuela Melchor Ocampo en Tepeaca, Puebla, en donde realizó sus primeros y últimos años de la Escuela Primaria, los años intermedios los realizó en otras escuelas primarias dada la naturaleza de la profesión magisterial de su mamá. La Secundaria la cursó en la Escuela Filiberto Quiroz.

A pesar de sus problemas de salud, precaria en su niñez y adolescencia, siempre salió adelante con la ayuda de su Señor, su familia, y su carácter férreo que siempre la ha distinguido.

Gracias a una hermosa experiencia con su Señor Jesucristo en su temprana juventud, y el profundo sentimiento de su espíritu de servicio a los demás, dedicó su vida al Señor de señores.

Dios utilizó a un amigo de la infancia, Ariel Pérez quien la puso en contacto con el presbítero Manuel V. Flores, en aquel entonces director del Seminario Evangélico Unido, quien le hizo la invitación para ser parte de la Comunidad Teológica localizada en la Ciudad de México, misma invitación que aceptó con mucho gusto. En 1972 ella se convirtió en la primera estudiante mujer metodista que terminó estudios de Bachillerato en Educación Cristiana en el Seminario. Lugar donde también conoció a don Gonzalo Báez Camargo, que resultó ser su tío, por parte de la familia Báez.

A esto antecede su resistencia y su timidez a hacerlo. Gracias a la insistencia del obispo Fidel Ramírez que la obligo, por así decirlo, a aceptar entrar a los estudios conferenciales, junto con Guadalupe Martínez, Sofía Ponce y Graciela Álvarez –que llegó a ser nombrada obispo de la Conferencia Anual de México-; cuatro mujeres que han tenido importantes actuaciones en la vida y trabajo de la Iglesia

En aquellos años las mujeres eran consagradas al servicio de la Iglesia más no recibían órdenes ministeriales. Situación que aprovechó muy bien Rebeca para presentar el 15 de mayo de 1972 un Memorial a la antigua Comisión de Programa y Estructura de la Iglesia Metodista de México (IMM), en especial, dentro del Capítulo de Pastorado Metodista, donde proponía con fundamentos bíblicos, históricos y destacando la necesidad de la Iglesia de contar con obreros de tiempo completo, “la admisión de las damas que lo deseen, en plena conexión en las Conferencias Anuales de nuestra Iglesia, para actuar éstas como ministros itinerantes con órdenes de presbíteros y diaconisas, cumpliendo con los requisitos de pastor”. Dicho documento contaba con firmas de apoyo, nada más y nada menos, que la de los Pbros. I. Manuel V. Flores, Elías Herrera, John L. Groves, Manuel Araya, Fidel Ramírez, entre otros. Esto la convirtió, cuestión que hay que agradecerle, en promotora del ministerio, oficialmente reconocido como Presbítero, de la mujer en la vida de la Iglesia Metodista mexicana.

El fallo a favor de la Conferencia General ocurrió en 1974. Pero fue hasta 1980 que Rebeca, junto a otras Diaconisas, fuera ordenada como Presbítero Itinerante. A este grupo se anticipó la ordenación de la hermana Aida Lea Barrera, como primera Presbítero de la Iglesia Metodista de México.

Otros estudios realizados fueron como Secretaria Comercial, y de Corte y Confección. Entre sus pasatiempos favoritos está el teatro y el poder vacacionar, cuando se puede.

Para la Pbra. Rebeca la predicación ha sido la parte fundamental de su ministerio. Ha estado dando las buenas nuevas de salvación, ha enseñado, discipulado, liderado y edificado la vida espiritual de infinidad de miembros de congregaciones de la Iglesia Metodista. Su fe, trabajo incansable y su acrisolada honradez han destacado siempre su desempeño y servicio a Dios.

De la misma manera ha impartido consejería familiar que ha sido de mucha bendición en las congregaciones que ha pastoreado.

Su interés responsable por mantener actualizados los documentos y libros de los templos a su cargo, la ha llevado a ponerlos en regla y debidamente legalizados.

Entusiasta impulsora en la cuestión de los proyectos de construcción de templos, animando siempre con mucho gozo a los hermanos de la congregación para realizar la compra de terrenos o construcción de sus instalaciones soñadas.

Ha figurado varios años como miembro del Consejo Directivo de las Instituciones Metodistas en la Ciudad de Puebla.

Más de cuarenta años distinguen y honran su ministerio

Su fecha de ingreso a la Iglesia Metodista de México fue en julio de 1980, pero estuvo trabajando ya de 1972 a 1975 en el Templo El Divino Redentor, de San Vicente Chicolopan y Cuautlinchan; de 1975 a 1976 colaboró en el templo El Divino Redentor de la calle de Aztecas, en la Cd. de México; de 1976 a 1979 fue Coordinadora General de la Mesa Directiva de la Sociedad Femenil, Conferencia Centro –época en que le tocó vivir en el templo de Gante 5-; de 1979 a 1980 como pastor auxiliar en el templo La Santísima Trinidad, de la calle de Gante 5, CDMX. Y de 1980 a 1982 en La Santísima Trinidad, en Chimalhuacán y en Ozumba.

Es trasladada a la Cd. de Puebla en 1982 como Directora General de la Casa Hogar para señoritas donde se desempeñó hasta 1986. De este año hasta 1988 tiene a su cargo la congregación de la Col. Azcárate, viniendo después su peregrinaje itinerante, de 1988 a 1990 en Veracruz, en el templo Emanuel, y de 1990 a 1993 en Xalapa, Ver, en el templo El Espíritu Santo y Vida Nueva.

En el año 1985, cuando todavía se tenía la buena costumbre conexional de enviar delegados fraternales a la celebración de alguna Conferencia, tuvo la distinción de acompañar al obispo Alejandro Ruiz Muñoz como delegada fraternal del Área del Centro al LIV período de sesiones de la Conferencia Anual Fronteriza, celebrada en Durango, Dgo., los días 24 al 8 de julio, bajo la presidencia del obispo Miguel Hernández S.

En 1993, además de pastorear en Cuapiaxtla el templo Getsemaní, es nombrada Superintendente del Distrito Oriente, cargo que desempeña hasta 1996.

Betania en Papalotla y San Cosme Mazatecochco la reciben de 1996 a 1998. En este último año recibe nombramiento para regresar a su pueblo natal, San Juan Acozac, Puebla, para estar al frente de la congregación de El Mesías, hasta el fin del siglo XX (2000).

Recibe el nuevo ciclo y se hace cargo hasta 2004 de la congregación de El Buen Pastor, en la Col. Belisario Domínguez, en Puebla, donde impulsa grandemente, consiguiendo donativos a la Iglesia para el proyecto de adquisición y construcción de su nuevo templo. Propiamente sentó las bases financieras y de liderazgo para la ejecución del proyecto de esta iglesia que se finalizó en 2007.

Nuevamente es nombrada como Superintendente del Distrito Oriente para el período 2004 – 2008, teniendo también los dos primeros años a su cargo la congregación de Cuapiaxtla.

Tuvo el privilegio de asistir en el año 2004, junto con el entonces obispo Pedro Moreno Cano, de la Conferencia Anual del Sureste, a una reunión de Asociaciones Religiosas en la Casa Presidencial de los Pinos en el mandato presidencial de Vicente Fox.

Un detalle casi desconocido es que en 1999 tuvo la distinción de ser la primer presbítero mujer a la que se le otorgó el cargo de obispo en la Conferencia Anual del Sureste y segunda a nivel nacional. Tal distinción duró menos de un mes y fue de manera interina, con resultado beneficioso para la Iglesia en una situación legal que llegó a representar momentáneamente un problema de carácter administrativo.

¡Pero fue la primer obispo en la historia de la IMMAR CASE!

También nuestra entrevistada cuenta con la honrosa asistencia, que siempre lo es, a ocho Conferencias Generales de nuestra Iglesia. Máxima concentración cuadrienal de representantes de pastores y laicos. La primera vez asistió a la de Saltillo, Coah., como invitada personal del obispo Alejandro Ruiz para atender las labores del Aposento Alto –el momento espiritual del máximo evento-; las otras fueron las celebradas en Laredo, Tamps., Saltillo, Coah, Chihuahua, Chih. y Metepec, Pue.

A grandes rasgos esta es una síntesis de la vida maravillosa, destacada y bendecida de una fiel servidora del Señor.

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