Cápsulas de Discipulado

Ministerio de edificación, transformación y discipulado bíblico

C.P. Cuauhtémoc Meneses Stama

MINISTRAR A OTROS: MINISTRE EN EL NOMBRE DE CRISTO

Recordemos la meta y propósito de los discípulos de Jesús: 2 Timoteo 2:21 dice “Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor y dispuesto para toda buena obra”. Aquí, Pablo insiste ante Timoteo (su discípulo), en que sea la clase de discípulo que Jesús pueda usar para sus más nobles propósitos. Deje que Dios lo use como un instrumento de su voluntad; y también recordemos que estamos en él “cómo” del discipulado cristiano y la sexta disciplina que el discípulo debe tener en su vida, que es ministrar a otros.

Debemos orar pidiendo la dirección de Dios, para que nos proporcione la materia prima para discipular (almas sin Cristo: nuevos creyentes). Una vez que tengamos una célula de formación de discípulos, debemos seguir orando para discipular a los nuevos creyentes y enseñarles la nueva vida en Cristo y que puedan relacionarse con otros, produciendo el fruto del Espíritu en ellos: paciencia, bondad y dominio propio. El resultado será que servirán a su Dios y Señor eficientemente. A través de las seis disciplinas que hemos estado compartiendo en el “cómo” del discipulado, se identifican cuatro recursos que están disponibles para todo discípulo: la Palabra, la oración, la comunión cristiana y el testimonio.

Un discípulo que crece, usa estos cuatro recursos para ministrar a los demás en el nombre de Cristo. El servicio que se presta en la formación de discípulos, se expresa en varios ministerios:
• La Palabra nos conduce a un ministerio de enseñanza y predicación.
• La oración nos conduce a un ministerio de adoración e intercesión.
• La comunión con otros creyentes nos conduce a un ministerio de cuidados.
• El testimonio nos conduce a un ministerio de evangelización.
• La comunión cristiana y el testimonio nos conducen a un ministerio de servicios.

MINISTERIO DE ENSEÑANZA Y PREDICACIÓN

Recordemos que el Espíritu reparte los dones espirituales como él quiere y, mi convicción es, que la iglesia debe funcionar en base a los dones espirituales de sus miembros.

¿Cuál es la justificación de muchos hermanos en la fe? “Es que yo no sé cómo expresarme”, “es que no tengo el don”, “no tengo tiempo”, “estoy muy ocupado”, etc. Predicar un sermón es ciertamente una manera de ministrar mediante la disciplina de “Vivir la Palabra”. Dios llama a algunos predicadores o evangelistas. Como discípulo de Jesús, si vive en la Palabra, podrá saber si esa vocación es la voluntad de Dios para usted. La mayoría de los creyentes que permanecen en la Palabra por largo tiempo tienen la oportunidad de compartir, en una variedad de circunstancias, lo que Dios les ha revelado. Para comprender y entender de cómo usar el recurso de la Palabra en un ministerio de enseñanza y predicación, comentamos cuatro principios bíblicos que Dios nos da a través de su Palabra:

Leer Job 36:22. Dios es un excelente maestro. Muchos de los profetas, como Samuel, también actuaban como maestros.

Leer Efesios 6:4. Se estimula a los padres a que les cuenten a sus hijos acerca de los hechos portentosos del Señor y a que los instruyan en los mandamientos de Dios.

Leer Mateo 28:19,20. En el ministerio de Jesús, la enseñanza era su identidad primaria. En la Gran Comisión Jesús les ordenó a sus seguidores que hicieran discípulos y los instruyeran en obedecer sus enseñanzas.

Leer 1 Timoteo 5:17. Cada vez que se establecían nuevas iglesias se hallaban presentes maestros cristianos.

El hermano Cuau comparte su convicción sobre la enseñanza:

“Cuando el alumno está listo, el maestro aparece”.

El líder que deja de aprender, deja de ser líder y llega el momento en que no tiene nada nuevo que compartir.

MINISTERIO DE ADORACIÓN E INTERCESIÓN

Como discípulos de Jesús en la medida en que oremos más, estaremos adorando a nuestro Dios y Señor. Lea 1 Crónicas 23:13. Significa postrarse delante de Dios y adorarlo mediante la alabanza, la reverencia y la devoción. La oración le permite al discípulo desarrollar una relación más estrecha con el Padre. La intercesión es la manera en que usted como discípulo de Cristo puede ministrar a los demás al llevar las necesidades de ellos delante del Señor. El Hno. Cuau recomienda que como líder espiritual de una iglesia, reclute a tantos compañeros de oración como sea posible, con el compromiso y la disciplina de orar diariamente por las necesidades de la iglesia y del mundo, y de compartir las respuestas a sus oraciones. ¡Piense en lo que el Señor podrá hacer por medio de su pastor y de los obreros de la iglesia, si usted y otros oran regularmente por ellos!

GUÍA DE COMUNIÓN CON EL MAESTRO

Lea Juan 17:6, donde Jesús ora por sus discípulos. A través de esta oración aprendemos que el mundo es un tremendo campo de batalla donde las fuerzas del mal y las que están bajo la autoridad de Dios están en guerra. Jesús oró por sus discípulos, incluyendo a los que le seguimos hoy en día. Pidió a Dios que guardase del poder de Satanás a sus creyentes escogidos, apartándolos y haciéndolos puros y santos, uniéndolos mediante su Palabra que es verdad.

El Hno. Cuau comparte cómo le habló Dios a través de este pasaje bíblico.

¿QUÉ ME DIJO DIOS?
• Versículo 10. La gloria de Dios, es la revelación de su carácter, persona, presencia y atributos.
• Versículo 11. Jesús pidió que sus discípulos fueran uno en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo.
• Versículo 13. El gozo es estar unido a Jesús, quien es ni fuente de todo gozo.
• Versículo 14. No debo unirme al mundo permitiendo el pecado en mi vida.
• Versículo 15. No pidió al Padre, que los quitara del mundo, sino que los guardara de todo mal.
• Versículo 17. Un seguidor de Cristo debe santificarse (Gracia santificadora).

¿QUÉ LE DIJE YO A DIOS?
“Como discípulo de Jesús, permite que Tú estés presente en el mundo, a través de mi vida”.
“Mi Dios y Señor, dame la firmeza de estar unido en armonía y amor contigo”.
“Siempre te agradeceré por el gozo de mi salvación, el gozo de tu protección, el gozo de tu cuidado especial y el gozo de las victorias en Jesús que tú me das día con día”.
“Ayúdame a fortalecerme en seguir tu plan y no el del enemigo”.
“Aumenta mi fe, para creer y obedecer tu Palabra al aplicarla diariamente a mi vida, para que tenga efecto purificador sobre mi corazón”.
“Úsame para ser la sal y luz en este mundo lleno de maldad y extender tu Reino”.

FE EN ACCIÓN

Querido hermano, deténgase ahora mismo y ore por nombre, por su pastor y líderes de su iglesia. Ore por los demás miembros de su iglesia que sirven en las esferas de la enseñanza, la oración, los cultos de adoración, las obras de beneficencia, las misiones, la música y otros servicios. Pídale a Dios que bendiga a cada uno de los hermanos que ministran a otros. Pídale que lo ayude a usted a descubrir cómo brindar su apoyo y demostrar amor por los líderes de su iglesia. Recuerde hermano, la mejor manera de aprender a orar es: orar, orar, orar… y más orar.

La Palabra de Dios transforma vidas y da una vida con propósito, vida abundante, vida victoriosa y vida eterna.

Que Dios “te bendiga y te guarde, que Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro y ponga en ti paz. Y pondrán mi nombre sobre los hijos de Israel y yo los bendeciré”. Y recuerden hacer del día del Señor: un día santo, un día saludable y un día feliz.

Hno Cuau.

Tomado y adaptado del libro “Vida Discipular”
y compartir mi experiencia con Dios.