In Memoriam Zalathiel Rodríguez y Rodríguez

IN MEMORIAM
Zalathiel Rodríguez y Rodríguez

8 de mayo de 1932 – 12 de mayo de 2004

El Pbro. Zalathiel Rodríguez y Rodríguez fue ministro itinerante de la Iglesia Metodista de México. Por más de cincuenta años desempeñó su ministerio a través de 20 cargos pastorales que le fueron asignados en muy diversos pueblos y ciudades del centro del país. Sirvió, además, entre 1970 y 1978 como Superintendente de lo que fue en su momento, el Distrito territorial más grande del mundo entre las iglesias metodistas, ya que se extendía de mar a mar, desde Tuxpan, Ver., hasta Puerto Vallarta Jalisco donde, bajo su nombramiento y cuidado, se abrió la obra a principios de los años setentas.

La cuna del Pastor Zalathiel Rodríguez fue el pueblo de Tepetlixpa, Edo. de México, donde nació el 8 de mayo de 1932 y donde también fue llamado a la presencia del Señor 72 años más tarde, el 12 de mayo del año 2004.

En este pueblo que literalmente significa “en la cara del cerro”, por estar frente a las faldas del volcán Popocatépetl que miran al Estado de México, creció como hijo único al seno de una humilde familia campesina formada por Don Macario Rodríguez y Doña Isabel Rodríguez, y donde aprendió, antes de ser pastor de almas, a ser pastor de ovejas, labor que le tocó desempeñar durante su niñez y parte de su adolescencia.

Estando en esta condición, cuando ya contaba con 12 o 13 años de edad, Don Macario fue nombrado como juez cívico de la comunidad con el encargo de impulsar las mejoras y funcionamiento de la escuela del pueblo; por ello un día le dijo al pastorcito Zalathiel que terminaba de llevar las ovejas al redil: “Hijo, el buen juez por su casa empieza. A partir de mañana dejarás las ovejas y te irás a la escuela”

La familia conoció el evangelio en la Iglesia Metodista de Ozumba, que fue el vínculo para que, al terminar los estudios de primaria, fuera enviado a la ciudad de Puebla en donde ingresó al Instituto Mexicano Madero, prestigiada institución metodista, con la firme idea de prepararse para el ministerio. Allí pagó su beca sirviendo en la lavandería y el comedor de la escuela, entre semana, y atendiendo sus primeras congregaciones como pre-seminarista los fines de semana.

Graduado del Centro Evangélico Unido en 1954, hizo suyo el lema de esta institución que era el Seminario Metodista de su época y se propuso ponerlo por obra durante el resto de su vida: “Non Ministrare, Sed Ministrare”, reflejo del carácter y misión del Hijo del Hombre: “No para ser servidos, sino para servir”.

Compañera de toda su vida y fiel apoyo a su ministerio fue la hermana Julia Díaz Reyes, segunda de trece hermanos, hija de un pastor metodista y graduada de la Escuela Metodista para Diaconisas, con quien se casó en 1955. Juntos procrearon 9 hijos quienes, de una u otra forma incluyendo el pastorado, participan hasta el día de hoy en el ministerio.

El ministerio del Pastor Rodríguez se caracterizó por la cercanía con su feligresía. Predicando la palabra con sencillez de corazón, privilegió siempre el trabajo y la visita pastoral, amando y siendo amado por incontables familias con sus niños, jóvenes, padres y abuelos para quien siempre tuvo un tiempo y una palabra, y de quienes recibió siempre múltiples muestras de cariño que fueron su principal tesoro hasta sus postreros días.

Como para la familia Wesley, precursora del metodismo, su propia vida y la de su familia no fueron fáciles, pero creyó en el propósito de Dios y en el privilegio de servirle; sembró semillas, pastoreó almas, construyó templos y congregaciones, sin hacer diferencias ni menoscabar sacrificios.

El pastor Zalathiel amaba a su Dios y a su familia, pero también amaba visitar a su congregación, compartir las buenas nuevas, entonar himnos, cantar alabanzas y apoyar a la juventud.

Siguió siempre el pensamiento adoptado por el metodismo que dice: “en lo esencial, unidad; en lo dudoso, libertad; y en todo, amor”.

Al final pudo decir como otro gran pastor metodista: “Lo mejor de todo, es que Dios está con nosotros”.

3 comentarios sobre “In Memoriam Zalathiel Rodríguez y Rodríguez

  1. Gracias a su compromiso pastoral construimos en 1968 salones y salón social del Templo Del Divino Salvador en Querétaro. Su trabajo secular, era obrero de una fábrica, nunca fue impedimento para atender a la congregación y a su familia. Vivió afrentas, hoy le llaman bulling, pero siempre le recordamos por su disposición fraternal. Su recuerdo de su ánimo y entrega está presente en la historia de nuestra comunidad. Tati Osorio y Martín Larios G.

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  2. Lo que sabía del pastor Zalathiel Rodriguez fue por labios de mi abuelo Leonardo Suárez Rodríguez, quien era su Primo. Gracias a este artículo recordé y enriquecí lo que conocía , gracias a Dios por su vida y trayectoria en nuestra iglesia Metodista.

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