Cápsulas de Discipulado

Ministerio de edificación, transformación y discipulado bíblico
LA PERSONALIDAD DEL DISCÍPULO: EL CRISTIANO CARNAL

C.P. Cuauhtémoc Meneses Stama

Estamos compartiendo “el cómo del discipulado bíblico”, como fruto de mi experiencia con Dios en el “Ministerio de Formación de Discípulos Espirituales, Discípulos Reproductores y Discípulos Colaboradores de mi Dios y Señor”

En 1 Corintios 3:1-3 La Biblia declara: “De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, porque aún sois carnales, pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?”. La Biblia nos habla del cristiano carnal.

Como muestra la gráfica, esta persona ha abierto la puerta del espíritu, pero también ha dejado abierta la puerta de la carne. Tal persona, todavía vive en la carne a pesar de haber renacido espiritualmente. En algún momento de su vida, se ha dado cuenta de que Cristo puede darle vida eterna. Esa persona abrió la puerta de su espíritu y nació de nuevo por el poder del Espíritu Santo. Se le dio vida nueva y llegó a ser partícipe de la naturaleza divina, pero dejo de crecer como lo debiera haber hecho. 2 Pedro 1:4 menciona que “por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser partícipe de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia”.

Como lo muestra la gráfica anterior en la “e” de espíritu, se ha escrito una “E” mayúscula, para hacer ver que el Espíritu Santo ha llegado a ser eternamente parte del espíritu del cristiano carnal, su gran error consiste en haber dejado la puerta de la carne abierta, porque Satanás todavía tiene acceso a su persona, y la carne domina sus pensamientos, su voluntad y sus emociones. La palabra carnal quiere decir que la persona está más propensa a seguir sus sentidos físicos y su naturaleza caída, que la naturaleza espiritual recibida en el acto de recibir en su corazón, a Jesús como su Señor y Salvador.

El cristiano carnal, es aquel hijo de Dios, que a veces siente un conflicto en su corazón, cuando trata que sus pensamientos, actitudes y acciones imiten a Jesús. ¿Por qué surgen tales conflictos? Si usted no deja que Cristo sea el Amo y Señor permanente de su vida a través del Espíritu Santo, entonces usted es un cristiano carnal. A pesar de haber permitido que Jesús entre en su vida, usted todavía lucha para dejar que Jesús controle su vida y empiece a vivir en santidad; pero la vieja naturaleza todavía lo domina. Los creyentes carnales abren constantemente la puerta de la carne, permitiendo así, que la vieja naturaleza determine lo que piensan, lo que hacen y lo que sienten, en lugar de seguir al Espíritu de Dios.

Las fuerzas que rivalizan entre sí, causan ese conflicto en su personalidad. Usted oye la voz de Satanás, a través de su carne, y siente la voz de Dios por su Espíritu Santo, que se comunica con su espíritu. Usted oye la voz de su “yo” a través de su mente, su voluntad y emociones. Así, su vida llega a ser un campo de batalla. ¿Cómo puede tener la victoria bajo tales circunstancias? Como hijo de Dios no desespere. Cristo quiere ser su Señor y desea darle la victoria diariamente.

FE EN ACCIÓN
Querido hermano, lo invito a meditar en las siguientes preguntas: ¿Mi vida cristiana está bajo el control de la carne? ¿Mis tres enemigos: el mundo, la carne y Satanás, siguen influyendo en mi personalidad? Pedir en oración a Dios que le dé la fortaleza necesaria para cerrar permanentemente la puerta de la carne y con ello no dar lugar en su vida a las tentaciones de Satanás.

La Palabra de Dios transforma vidas y da una vida con propósito, vida abundante, vida victoriosa y vida eterna.

Que Dios “te bendiga y te guarde, que Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz. Y pondrán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré”. Y recuerden hacer del día del Señor: un día santo, un día saludable y un día feliz.

Hno. Cuau.

Tomado y adaptado del libro ”El Plan Maestro para el Discipulado Cristiano” y de compartir mi experiencia con Dios.

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