Carta de Misionera

Cartas de nuestra misionera

Militsa Yvet De Gyes Nájera
Misionera en la Selva Amazónica, Perú

Septiembre de 2019.

Sin duda alguna que uno de los sellos característicos del Metodismo es la ayuda social, llevar el evangelio por medio de suplir las necesidades de los menos afortunados. Juan Wesley decía “Haz todo el bien que puedas por todos los medios que puedas, de todas las maneras que puedas en todos los lugares que puedas, en cualquier tiempo que puedas, a toda la gente que puedas, y tanto como tú puedas”. Es en ese ánimo es que Manos Juntas, organización de la Iglesia Metodista en la CAO, entre su gama de programas de ayuda social, tuvo el sueño, encabezados por su director el hermano Willie Berman, de crear una casa hogar en donde todos podamos ser parte de la regeneración de pequeños en condiciones desfavorables.

Esta Casa, llamada “La Casa de la Esperanza”, está situada en Nuevo Progreso, Tamaulipas, y abrió sus puertas desde noviembre del año pasado, aunque recibimos los primeros niños en marzo del 2019. Actualmente tenemos 8 niños que van desde los 6 a los 13 años de edad, pero estamos en espera de que el gobierno envíe más niños. Este es un proyecto en donde la médula espinal es la Palabra de Dios, pues sabemos que es ésta quien transforma las vidas. Enseñamos a los pequeños a conocer a Jesucristo y a tenerlo como su único y suficiente Salvador.

También la Casa de la Esperanza provee a los pequeños de un lugar acogedor para vivir, alimentos e instalaciones dignas, además de escuela y recreación. Tenemos una maestra que está trabajando de manera multinivel con nuestros niños, además de personal encargado de su cuidado.

En este corto tiempo hemos visto resultados hermosos en los pequeños en quienes claramente percibimos la obra del Espíritu Santo.

Aquí no termina este sueño, ya que estamos preparando un programa integral para trabajar con los padres de los niños, ya que muchos de los que han llegado a esta casa no son huérfanos, sino niños que han sido tomados por el gobierno al estar en situación de riesgo. Cuando tengamos 20 niños comenzaremos la segunda etapa del proyecto para ampliar nuestra capacidad, y al mismo tiempo estaremos comenzando en breve una casa más esta será destinada a adolescentes, ya que en la Casa de la Esperanza no podemos tener niños mayores de 15.

La casa hogar se sostiene por donativos, ya sea del sector privado como de miembros de nuestras iglesias, también eventualmente recibimos equipos misioneros, para trabajar en diferentes áreas, y en un futuro queremos recibir, personas con llamado que sean enviados por sus iglesias a mediano y largo plazo. Por lo que te pedimos que te unas en oración y apoyo para estos proyectos.

La Casa de la Esperanza es pues, no sólo un lugar de rescate, sino también un punto de convergencia en donde los dones y ministerio que nuestra amada Iglesia pueden desarrollarse. Es un campo fértil para sembrar la Palabra de Dios y es la gran oportunidad de servir al Rey de Reyes con nuestro amor a aquellos de quien nuestro Salvador dijo: “Dejad a los niños venid a mí”.

Contacto: manosjuntasmexico@hotmail.com