Travesía de Una Migrante

Testimonio real de una migrante cubana

En nuestra congregación, todos los miércoles hemos optado por visitar refugios de migrantes para llevar de cenar rico. En uno de los refugios conocí a “Betsy” (pseudónimo), una joven cristiana de Cuba que buscaba mejores oportunidades en Estados Unidos. La pedí que me contara su historia, de cómo había sido su proceso, y aquí está lo que me escribió.

#PlaticaConUnMigrante

Pbro. Otoniel Rendón Ponce


Hola, soy “Betsy”, tengo 23 años y soy cubana. Quisiera comentarles un poco sobre la situación de mi país, los aspectos que me hicieron abandonarlo y algunas de mis experiencias en el camino hacia los Estados Unidos.
No es nada nuevo que Cuba es una isla llena de problemas y escasez. Desde hace años carga con un régimen que no abandona el poder y que hace y deshace a su antojo. En mi país han hablado mucho sobre el socialismo, la igualdad, y que somos una potencia en salud y educación, pero la realidad es otra, son mentiras que nos dicen cada día insultando la inteligencia de miles de cubanos que viven dentro y fuera de la isla.

La atención médica y la educación son gratis, pero de nada vale si muchas veces no hay médicos en los hospitales. Te atienden personas poco capacitadas, no hay las medicinas que necesitas y, o se mandan a pedir a otro país o hay que comprarlas en la calle, en los mercados negros. Tienes que andar llevándoles regalos a los médicos para que te garanticen un buen servicio. Y lo mismo ocurre en las escuelas.

La comida es otro tema que, cada día es más preocupante. Nunca hay nada en los mercados y las cosas que hay, son viejas, caducas, pero aun así las venden a precios que no se ajustan con el salario promedio de un cubano, que gana en promedio 20 dólares mensuales. Por mi parte, siendo universitaria, sólo cobraba 17 dólares por mes, y el salario de un técnico de farmacia es de tan sólo 11 dólares mensuales.

Si nos ponemos a analizar el costo del Internet igual, es también igual de desorbitante, por el paquete más barato de megas que ofrece la única empresa de telecomunicaciones que tiene el país, es de 600 megas por 7 dólares. Si comparan eso con el que era mi salario en su momento, se darán cuenta de que no tiene sentido ni lógica. Otro ejemplo es el de los hoteles para ir de vacaciones, éstos se pagan por persona, y el más barato en temporada baja es de 35 dólares diarios, o sea que, si una pareja quiere pasarse tres días en un hotel, necesita tener 210 dólares, los cuales con un salario promedio no se pueden juntar. En cuanto a la ropa, el pantalón más barato que te puedes encontrar, y no de la mejor calidad, es de 20 dólares, o sea que, se necesita el salario completo para comprarse una sola pieza de ropa en caso de que se cobre esa cantidad, puesto que hay muchos que se quedan por debajo de esa cifra.

¿Y cómo le hacen los cubanos para sobrevivir? Pues nada, se vive del invento, se vive del robo, se vive de las remesas de los familiares que viven en otros países y se vive de los negocios ilegales. Cabe mencionar que, teniendo el dinero para comprar en las tiendas, muchas veces no hay lo que necesitas, así que hay que buscarlo en el mercado negro o mandarlo a pedir en otro país.

Si hablamos de política, les cuento que existe un solo partido, no se acepta la oposición, cada cuadra tienen un CDR (Comités de Defensa de la Revolución) que se encargan de tener controlada cada cuadra, además de todas las personas que trabajan de encubiertos para la seguridad del Estado. Es imposible crear un partido pues ellos (el gobierno) se enteran de todo y desmantelan cualquier intento en cuestión de segundos. Muchas veces usan la fuerza bruta, aun sin ser necesario, y muchas personas han desaparecido por levantar su voz en contra del gobierno cubano.

Cada día se complica la situación en el país. No hay gasolina en la capital, el gobierno está proponiendo la cría de avestruces y jutías para mejorar la alimentación, pues el país está en decadencia. Todo cubano ha soñado con dejar la isla e irse a vivir a un lugar mejor, donde se puedan apreciar y valorar los frutos del trabajo duro. Si la vida no fuese de esta forma, la migración no sería opción, nosotros amamos nuestra tierra, una vez fuera, siempre regresan a visitar y a recorrer el país que los vio nacer.

Salir de Cuba no es nada fácil, son muy pocos los países de libre visado que podemos visitar, igual los pasajes son muy caros. Un viaje a Rusia cuesta 1,000 dólares, quizá para otros países es una cifra razonable, pero recuerden que para nosotros esa suma es una fortuna. Entonces, otra vía para poder viajar fuera de Cuba es la bendición de la ciudadanía española, la cual, demostrando que desciendes de algún español, recibes la ciudadanía española y un pasaporte que te permite viajar a cualquier país del mundo. Otra vía de salida son las bodas, los matrimonios arreglados o por conveniencia que se realizan para dejar la isla y obtener los papeles de residencia de otro país. También se pueden mencionar todos aquellos que han huido por el mar en balsas, arriesgando sus propias vidas con tal de salir adelante. Pedir visado en las embajadas, cosa que los requisitos son muy complicados, son un negocio y, muchas veces, es negada la visa. Para los cubanos nos da lo mismo para qué país sea la visa, sólo queremos salir de la isla, aunque el destino final sea los Estados Unidos.

En mi caso, para salir obtuve una visa española por la vía del matrimonio, y nos queríamos ir a vivir a España, pero, por circunstancias de la vida, nos divorciamos y los planes se cayeron. Un día, una amiga me dijo que yo podía viajar sola con esa visa, cosa que yo no sabía, pues mi ex esposo me había hecho entender que la visa solo servía si iba acompañada de él. Al enterarme de esto, decidí irme de Cuba.

Lo que me detenía para irme, era irme sola a un país lejos de mi tierra, pasar un mínimo de tres años sin poder ver a los míos y sin tener a nadie conocido que me recibiera. Pero seguí averiguando y supe que podía viajar a México con ese visado, con el riesgo de que no me dejaran entrar por ser migrante. Pero alabo a Dios que unos amigos que me ayudaron y me acompañaron en el viaje. Pude ingresar a México sin ningún tipo de problema. Me recibió una familia de pastores que me esperaban para alojarme en su casa, los cuales no me conocían, pero aun así fueron bondadosos para ofrecerme su casa, su comida y sus atenciones. Con ellos fui por primera vez a un HEB, y recuerdo me dolió el corazón al ver tanta comida, tanta variedad, o sea, eso en mi país no existe. Lo único que podía pensar era en mis padres y en mi familia, que los dejé allá, y que no pueden ver esto… Quizás un día.

Luego de diez días en este lugar, partí hacia la frontera, pero no fui hacia cualquiera, pues me ayudaron a analizar cual era la mejor opción y la más segura, pues todos conocen sobre los niveles de violencia que sufren los migrantes en México. Supimos de un refugio para migrantes que atendía una iglesia en Piedras Negras, Coah. Al llegar allí, vi que las condiciones no eran las mejores, pero tampoco nada que no se pudiese soportar, y como tenía algo de dinero, alquilé un departamento frente al refugio; como quiera me pasaba casi todo el día con esas personas, con las cuales compartí durante todo un mes, tiempo suficiente para llevarlos a todos en el corazón para toda la vida, pues la experiencias vividas y las historias contadas no se comparan con nada. Ahí habíamos personas de Cuba, Honduras, Nicaragua, Venezuela y hasta del propio México, y todos con el sueño de entrar a los Estados Unidos de América.

Lo primero que teníamos que hacer era apuntarnos en una lista de la cual iban llamando a solos o a familias, según lo que fuesen pidiendo en la frontera, por lo que el periodo de espera para todos fue diferente. Estuve exactamente un mes y tres días, hasta que un domingo a eso de las 4 pm, me dijeron que recogiera, que me iba. Bajo un montón de nervios, recogí las cosas que me dio tiempo, me despedí de todos y llego el carro. No les puedo expresar correctamente las sensaciones que recorrían mi cuerpo al ir caminando por el puente viendo el río debajo de mí [sic], dejando México atrás y entrando a los Estados Unidos. Luego de cruzarlo me entregue a los oficiales del CBP (Control Border Patrol) y comenzó mi proceso de petición de asilo político.

Ahí me encontré con una cubana que cruzo ese mismo día, así que nos hicieron juntas el papeleo, nos quitaron todas las cosas que no podíamos tener y nos entraron a una oficina bien helada con un colchón pequeño en el piso y una sábana de un material parecido al papel de aluminio, que hacia un ruido enorme que no dejaba dormir. A eso de la 1 am me buscó un oficial CBP y me realizó una entrevista sobre los motivos por los cuales pedía el asilo político, además de preguntas personales. Gracias a Dios, sólo estuve en ese lugar esa noche, en la mañana nos llevaron a otra habitación con otras cuatro mujeres que se encontraban en la famoso “hielera”, que es una celda muy fría, y dije gracias a Dios estuvimos solo un día ahí porque supimos de mujeres que estuvieron hasta 21 días en ese horrible lugar. Luego de ahí nos trasladaron a un centro de detención de migrantes para mujeres en el cual estuve exactamente un mes y dos días, hasta que me liberaron con mi permiso.

Estar ahí no fue fácil, estás encerrado sin ser criminal, lejos de todos los que conoces, muchas veces con malas noticias, y con sentimientos que no ayudan para nada en el proceso. Ahí conocí a un montón de mujeres con muchas historias, las cuales quiero compartirles brevemente…

A María, luego de tener problemas con la policía en Cuba, recibió amenazas de muerte, así que tuvo que huir del país dejando a su familia, pero lo que no se esperó nunca, fue que en México la secuestraron junto a otras personas. Estuvo días amarrada y vendada, fue maltratada física y psicológicamente, recibían amenazas constantes de muerte si la familia no pagaba el secuestro, su familia y los secuestradores la obligaron a cruzar el río y ella se entregó a la guardia fronteriza, pero aun así la hicieron pagar una fianza para ser liberada del centro de detención por haberse cruzado el río, aun cuando no lo había hecho por voluntad propia.

Jessica y Marlen salieron de Cuba por ser familiares de personas que pertenecían a los Derechos Humanos, por lo cual recibieron amenaza y maltratos del gobierno y salieron huyendo hacia Chile. Ahí estuvieron un tiempo y, luego de saber que Estados Unidos seguía dejando pasar migrantes, emprendieron su travesía pasando por varios países, por la selva, enfrentándose a condiciones que nunca antes pensaron, pero lo que menos imaginaron era que las iban a asaltar en uno de los países, les quitaron todos los documentos, las hicieron arrodillarse y poner la cara contra el piso, les quitaron todo a punta de pistola y las tocaron inapropiadamente, pero gracias a Dios no paso nada mas grave, conservaron su vida y siguieron su recorrido.

Anabel y Cristina tuvieron casos parecidos, ambas eran artistas profesionales pero, por presentar oposición al gobierno, les dificultaron el desarrollo de sus carreras. Una de ellas lleva consigo una cicatriz que marca el maltrato físico que sufrió en manos de la policía por oponerse a la Nueva Constitución de la República de Cuba.

Yeni fue violada por el hijo de un importante coronel de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y amenazada de muerte si contaba algo a la policía. Sara era esposa de un policía y fue maltratada físicamente en varias ocasiones, ella denunciaba esto cada vez que ocurría y nunca hacían nada, ella intentó cambiar de locación en varias ocasiones para abandonar a este hombre, pero siempre la encontraba, hasta que vio como única solución el irse del país. Pilar y su esposo eran opositores del régimen y se manifestaban y ponían carteles, por lo que fueron maltratados física y psicológicamente. Los tuvieron presos, les hicieron pasar hambre, orinarse, los tuvieron sentados en una silla esposados por varios días, y otros maltratos que sufrieron. Él fue el primero en salir del país. Como lo estaban buscando con orden de captura, tuvo que irse en balsa del país, esto llevó a que comenzaran a perseguir a su esposa e hija, por lo que no muchos meses después, ellas tuvieron que seguir ese mismo destino.

Y de esta forma había un montón más de personas que sufrieron a manos de la revolución cubana. Sólo espero en Dios que algún día nos levantemos unidos en contra del gobierno y podamos hacer cambiar las cosas. Yo realmente no sé cómo vamos a hacerlo, pero espero que Dios toque el corazón de los dirigentes de la nación y cambien las cosas.


Actualmente, “Betsy” radica en Texas y trabaja en un restaurante de comida mexicana.