EDITORIAL

EDITORIAL
La ignorancia en los tiempos del conocimiento masivo

“Inmediatamente, los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas hasta Berea. Y ellos, habiendo llegado, entraron en la sinagoga de los judíos. Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así”.

Hechos 17:10-11.

Hace 89 años nació El Evangelista Mexicano, como parte de las aspiraciones del pueblo metodista mexicano para tener un órgano de comunicación que coadyuvara a la identidad denominacional pero, sobre todo, que a través de la palabra impresa se cumpliera con el mandato de Cristo de llevar el Evangelio a toda nación, enseñando todas las cosas que Él nos mandó. Desde aquel venturoso día 14 de octubre de 1930 hasta hoy, El Evangelista Mexicano cumple con su misión.

Hoy vivimos en una era de la masificación: hasta los eventos más cotidianos son parte de fenómenos globales que superan el entendimiento común. La comunicación interpersonal es parte de esos fenómenos. Por ejemplo, en todo el mundo tan sólo en un minuto, se piden 10 mil viajes en Uber o se hacen 1,300 reservaciones en Airbnb; se hacen más de 200 mil videollamadas usando Skype; se envían 18 millones de mensajes de texto por teléfono, medio millón de twits y casi 200 millones de correos electrónicos; se ven un millón de videos en Twitch, 4.5 millones en Youtube y casi 700 mil horas de video en Netflix; en Google se reciben más de 4.4 millones de consultas de información y casi un millón de personas inician una sesión en Facebook.

Sí, tan sólo en 60 segundos.

Como órgano de comunicación de la Iglesia Metodista de México, tuvimos la valiosa oportunidad de participar en días pasados en la conformación de la Red de Comunicación Metodista (#Redcom2019) que agrupa a comunicadores metodistas del Caribe, Norte, Centro y Sur de América. Acudimos a la convocatoria en Sao Paulo, Brasil, al Taller y Consulta sobre Comunicación Misional de las iglesias metodistas de esta región, entendiendo la importancia para los comunicadores metodistas de crear espacios para compartir experiencias de lo que el Señor está haciendo en nuestros países. Y es que, cuando hablamos del contexto latinoamericano, muchas veces no tenemos en cuenta los 65 millones de latinos que viven en los Estados Unidos. De ellos, alrededor de 75 mil hispano-latinos forman parte de la Iglesia Metodista. Se ha iniciado este foro como apertura a más posibilidades y recursos para trabajar juntos por el ministerio metodista en todo el continente.

Además del compromiso de las personas que participan en la comunicación como ministerio, seguimos viviendo el reto de obtener información de las comunidades locales como un gran desafío. En ese sentido, las redes de solidaridad que se han construido en situaciones de catástrofes, naturales y sociales, surgen como una alternativa vigorosa para ayudar al prójimo en condiciones de vulnerabilidad y de marginación. Para fortalecer la comunicación entre los comunicadores de las Iglesias Metodistas del Norte, Centro, América del Sur y el Caribe, se creó el enlace de Facebook “Red de Comunicación Metodista”. Esta iniciativa pretende facilitar la difusión de proyectos misioneros metodistas.

Uno de los temas a discusión, sin embargo, es la reputación en la información que recibimos a diario, a propósito de la masificación global. Se enfatizó que, “como desde los primeros días de la iglesia, tenemos que estar conectados por todos los medios disponibles”. El apóstol Pablo hizo esto con las cartas, así que hoy tenemos muchas otras posibilidades. Mencionamos de manera destacada la iniciativa de los hermanos metodistas de Brasil, quienes trabajan actualmente en un sitio de Internet que se lanzará pronto para verificar el contenido exclusivamente religioso, en vista de la amplia difusión del contenido religioso falso. El proyecto se llama “Berea”, en referencia a aquella ciudad que recibió la predicación del apóstol Pablo, pero antes de decir que sí, fueron a verificar si lo que oyeron era verdad, conforme a la Escritura.

En la masificación de las cosas, especialmente de la información, la sensatez, el criterio y el conocimiento son fundamentales, especialmente en el pueblo cristiano.

Y es que nuestro Señor Jesús, si bien fue sensible y compasivo ante las necesidades de las masas, fue preciso al singularizar entre las personas. Buscó a la mujer con flujo de sangre, se acercó al hombre que clamaba por sanidad para su hijo, respondió a los gritos de Bartimeo; nuestro Señor no busca sólo creyentes sino verdaderos cristianos singulares donde conocer a cada oveja y donde las suyas le conozcan y oigan su voz. Busca individuos que escudriñen las Escrituras y sean críticos como los pobladores Berea. Busca verdaderos discípulos que reconozcan sus errores como David. Requiere cristianos que no sean seducidos por los valores desechables, etéreos y consumistas de esta masiva sociedad actual.

Por lo anterior, es que desde este foro, invitamos a todos los metodistas mexicanos a escudriñar la Escritura rechazando fundamentalismos que evitan toda posibilidad de diálogo y que pugnan por aplicar “dogmas” basadas en interpretaciones “literales” de la Biblia. Estudiemos integralmente la Escritura, construyendo la llamada “revelación progresiva” en nuestro contexto de aquí y ahora. La redención de la humanidad, sellada con el sacrificio expiatorio de Cristo, ha sido un proceso histórico que ha enmarcado la relación entre la humanidad y Dios, siempre como un camino de crecimiento, pero con sus altos y bajos. Como nos comparte Juan María Tellería en esta edición: “la imagen que tiene el primitivo Israel sobre el adusto Yahweh que se revela a Moisés en el desierto del Sinaí no es la misma que ostentan los grandes profetas posteriores, como Isaías o Jeremías”. Y desde luego, no se parece demasiado al enfoque definitivo sobre Dios que encontramos en las enseñanzas de Jesús de Nazaret, quien cambió para siempre la historia.

Entre la masa, Jesús quiere tratar contigo personalmente, pero requiere que seas hombre y mujer de Berea, que indagues el plan de Dios para ti en la Biblia, pero, también, en la razón, la experiencia y la tradición histórica de la Iglesia.