¿Cómo Empoderó Juan Wesley al Laicado?

¿Cómo empoderó Juan Wesley al laicado?

Traducción y adaptación: Rev. Gustavo Vasquez

Casi todos/as los/as líderes de las primeras sociedades metodistas eran laicos/as. Juan Wesley estableció un sistema para desarrollarles y empoderarles organizándoles en pequeños grupos para compartir sus experiencias y estimular el apoyo mutuo en el desarrollo de una vida cristiana. La intención era ayudar a las personas a convertirse en discípulos/as que viven el amor que profesan a Dios y al prójimo.

Cada semana, los grupos pequeños, o “clases”, de 12-15 miembros de una sociedad metodista se reunían semanalmente con su líder para compartir cómo vivían su fe mientras respondían a la pregunta: “¿Cómo te va con tu alma?”, guiado por las Reglas Generalesde vida de la tradición metodista.

La admisión a una reunión de la sociedad requiere un boleto de una reunión de la clase. Alrededor de los bordes de este boleto de 1814 hay varios recordatorios de actos de piedad. Foto cortesía de la Comisión General de Archivos e Historia de La Iglesia Metodista Unida.

Los/as líderes de la clase, nombrados/as por Wesley, eran hombres y mujeres laicos/as en quienes se podía confiar la formación espiritual y el cuidado de los/as demás. Sirvieron como modelos a seguir, mentores/as y entrenadores/as de discipulado para los/as metodistas en su búsqueda de la santidad de vida. Los/as líderes de la clase compartieron el trabajo pastoral que había que hacer cuando el clero designado o el predicador/a del circuito estaban ausentes. Ellos/as fueron “los/as discípulos/as que hicieron discípulos/as”.

Las Reglas Generales son prácticas simples y directas destinadas a ayudar a las personas a vivir las enseñanzas de Jesús como se resume en Mateo 22: 37-40 (NRSV): “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente’”. Éste es el más importante y el primero de los mandamientos. Pero hay un segundo, parecido a éste; dice: “Ama a tu prójimo como a ti mismo.” En estos dos mandamientos se basan toda la ley y los profetas”.

Los miembros de la clase formaron hábitos de (1) no hacer daño al evitar el mal de todo tipo; (2) hacer el bien a todas las personas; y (3) atender todas las ordenanzas de Dios, como participar en la adoración, recibir la comunión, leer la Biblia, orar y ayunar.

No hacer daño y hacer el bien ayudó a los/as metodistas a amar a su prójimo como a ellos/as mismos/as. Al “atender todas las ordenanzas de Dios”, aprendieron a amar a Dios con todo su corazón, alma y mente. Y al reunirse todas las semanas estaban “cuidándose unos/as a otros/as en amor”.

Wesley observó: “Se dieron consejos o reprensiones cuando fue necesario, se resolvieron las disputas, se eliminaron los malentendidos: y después de una o dos horas dedicadas a este trabajo de amor, concluyeron con oración y acción de gracias”. (Un relato sencillo de las personas llamadas metodistasII.6)

Requerir que todos/as los/as metodistas se reunieran semanalmente en su clase, y luego en la reunión de la sociedad en general el domingo por la noche, fue la forma principal en que Juan Wesley equipó y capacitó a los/as miembros laicos/as. Esta disciplina semanal de responsabilidad mutua, aliento y apoyo para vivir la vida cristiana, cambió el corazón de las personas y equipó a los/as laicos/as para participar con Cristo en la misión de Dios en el mundo.

REFERENCIA
Vasquez, Gustavo. (2019). ¿Cómo empoderó Juan Wesley al laicado?. Octubre 18, 2019, de UM News Sitio web: https://www.umnews.org/es/news/la-pregunta-metodista-como-empodero-juan-wesley-a-los-laicos